La Rioja

«La pandemia ha sido muy dura para las enfermas de cáncer»

Toñi Castro sufrió muy joven las zarpas del cáncer. Su padre, con poco más de sesenta años, falleció tras luchar y padecer contra la enfermedad. Recuerda los días de insomnio en el suelo en la habitación del hospital y la desesperación de la pérdida.

Pero de una experiencia traumática nació su vocación de dar el 100% a los demás y qué mejor forma de hacerlo que desde la Asociación Española Contra el Cáncer. Presidenta de la agrupación calagurritana, su día a día está íntima y especialmente relacionado con las mujeres que sufren o han sufrido cáncer de mama. Sin haberlo sufrido sabe, por la estrecha relación con ellas, cómo se vive, se sufre y se sobrevive a a la enfermedad. Porque las primeras palabras de Toñi cuando alguien le habla de cáncer de mama son optimistas.

«Hasta hace unos años el cáncer de mama era tabú; las mujeres lo silenciaban, lo ocultaban, intentaban esconderlo; fue en el momento en el que ellas lo visibilizaron cuando la sociedad entendió la importancia de visibilidad ésta y el resto de las enfermedades, fueron pioneras», recapacita mirando al pasado.

Las mejoras en los tratamientos, los diagnósticos precoces, la ciencia y la investigación han hecho que el cáncer de mama sea uno de los que menos mortalidad tiene en estos momentos. «Las cosas han cambiado mucho; de las bombas de cobalto a los tratamientos casi personalizados que hay hoy en día los pasos han sido gigantes». Y mucho que ver tiene una asociación que todo el dinero que recauda lo destina a tres ámbitos prioritarios: la investigación, la prevención y el cuidado al enfermo y a la familia.

Asegura que los primeros momentos son los peores. «Por eso estamos empeñados desde la asociación en que cada vez que hay un diagnóstico, el enfermo pase inmediatamente por una consulta de psicología; ponemos nuestros psicólogos a disposición de las administraciones si es necesario pero la mujer no se puede ir a casa con dudas e incertidumbres y sin saber como trabajar ese momento inicial tan importante», dice.

Y aunque ese primer momento es el más duro psicológicamente, Toñi no escatima en detallar los momentos con los que se encuentran algunas de las mujeres que pasan por la enfermedad. «Hay que tener en cuenta que muchas de ellas tienen que dejar de trabajar para seguir los tratamientos y eso hace que en muchos casos pierdan su trabajo de forma temporal (a través de bajas) o incluso definitiva». Así al problema de la enfermedad se le suma otro de carácter económico o incluso social. «Si alguien se ve en esta situación que no se lo piense ni un momento, que acuda a nosotros, siempre podemos ayudarles», asegura.

Y es que aunque el cáncer es igual para todas las personas, pero no todas las personas son iguales frente al él. En el estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer “Toxicidad financiera en el cáncer de mama”, esta afirmación es evidente ya que se estima que un diagnóstico de cáncer de mama genera de media, entre gastos directos y pérdida de ingresos, 41.834 euros durante la enfermedad. Así, una mujer con cáncer de mama tiene unos gastos directos de 9.242 euros y una pérdida de ingresos de 32.578 euros durante la enfermedad. Si en el momento del diagnóstico la mujer está en paro, cobra un salario por debajo del mínimo interprofesional o es autónoma, la situación se agrava provocando que el 15% de las diagnosticadas pasen a entrar en un estado de vulnerabilidad laboral. Por eso el lema de este año «Sacar pecho por las más vulnerables».

Pero no son las económicas las ayudas por las que más recurren las enfermas. «La mayor demanda es echarles una mano en el ámbito psicológico. Si piden cita en la seguridad social pueden tardar hasta tres meses en atenderlas y en la asociación en cuestión de una semana ya tienen a un psicólogo hablando con ellas», explica. Una demanda que se ha ampliado con la pandemia. «La pandemia ha sido muy dura para las enfermas oncológicas; al miedo por coger el virus al ser personas más vulnerables se sumó el estar más tiempo en casa y no socializar tanto; además aunque los tratamientos oncológicos siguieron llevándose a cabo; hubo diagnósticos que se retrasaron y hemos tenido algún caso de situaciones que se han complicado por no pillarlas a tiempo», explica.

A pesar de todo ello, cada 19 de octubre el optimismo lo llena todo de rosa. «A pesar de que ha sido un año muy duro en el que hemos perdido a personas muy importantes para la asociación (Ana, Luni y Pablo) son muchas mas las que tienen la oportunidad de seguir contándolo y eso supone un cambio, muchas veces a mejor en la vida porque la ven con otros ojos, dando importancia a lo que realmente lo tiene; es como si la vida les hubiese dado una segunda oportunidad y quisieran aprovecharla al máximo». Mujeres fuertes que se han enfrentado a una enfermedad por la que pasará una de cada doce mujeres a lo largo de su vida; un dato lo suficientemente importante como para que todos saquemos pecho y no lo obviemos ni hoy ni el resto del año.

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