El Rioja

Unos visionarios de Rioja adelantados a su tiempo

Ricardo Leza, presidente de la Cooperativa Zinio de Uruñuela

«Hubo un día un sueño…» entre los agricultores de Uruñuela en el que la Cooperativa Patrocinio se subía al tractor de la innovación y se convertía en una de las pioneras en apostar por una viticultura de calidad al amparo de las tierras que se nutren del río Yalde, entre viñas que sortean los desniveles del terreno entre los 300 y los algo más de 600 metros de altitud. De ahí que la vendimia para esta empresa de 200 socios se prolongue durante un mes entero atendiendo a pequeños microclimas.

Ricardo Leza es el presidente de este sueño, aunque recalca que «esto ha sido y es un trabajo de equipo». Ha dejado aparcada la vendimiadora durante unas horas para ahondar en los engranajes sobre los que gira la actual Zinio en un viaje de proyectos que no tiene fin. «Esto no se trata de trabajar para el ahora, sino de dejar un legado atemporal para los que vienen, transmitiéndoles la filosofía y la personalidad de un trabajo que se hace con cariño. Porque esto es una familia y cuando creas algo para tus descendientes lo haces con pasión y con una mirada a largo plazo, con la ilusión de que lo que has creado se haga todavía más grande».

Vendimia en la Cooperativa Zinio de Uruñuela | Foto: Leire Díez.

En sus palabras se palpa una personalidad inconformista, dinámica y visionaria, porque Ricardo siempre ha querido soplar al son de los vientos de cambio que abrazan esta cooperativa, lejos de quedarse estancada. «Siempre dando pasos, aunque no fueran largos, pero sí diferenciadores en busca de ese sueño que un día tuvimos para hacer más grande el patrimonio de nuestro pueblo y generar riqueza en él y para él». Un sentimiento que también marcó los orígenes de la sociedad.

Aquella cooperativa se creó hace 35 años durante un partido de pelota en la plaza del pueblo. Era la época en la que comenzaban a emerger nuevas bodegas y crecía la superficie de viña cultivada, por lo que los lagos de las casas se quedaban pequeños. «¿Y por qué no montamos una cooperativa nosotros?». Y ahí que se lanzaron un grupo de viticultores. La primera sede social se formó en el salón de la casa de los padres de Ricardo, siendo su progenitor nombrado como primer presidente. «De aquello hace ya muchos años, porque lo que se formó como una bodega de granelistas se ha convertido ahora en una que elabora más de veinte referencias bajo cuatro marcas diferentes y exporta a 32 países».

Pero más ha cambiado la filosofía de Zinio. El punto de inflexión se produjo hace 15 años cuando un grupo de jóvenes con inquietudes cruzaron el umbral de la puerta para implantar una nueva visión hacia el crecimiento de Rioja mucho más profesionalizada. Fue ahí cuando Bodegas Patrozinio se convirtió en Bodegas Zinio. «Imagínate hacer esa transición de pasar de la mentalidad de las generaciones de nuestros padres y abuelos a la nuestra al tiempo que la bodega daba sus propios pasos en innovación. Un trabajo de narices. Pero es cierto que poco a poco han ido abandonando el Consejo Rector aquellos que no se veían preparados para afrontar los nuevos tiempos de Zinio, lo que facilita a su vez la toma de decisiones».

Vendimia en la Cooperativa Zinio de Uruñuela | Foto: Leire Díez.

Las piedras que decoran la fachada de la cooperativa son parte de ese patrimonio humano que conforma esta empresa vitivinícola. Es cada una de las piedras que los socios han sacado de sus viñas y que, a modo de metáfora, han usado para montar lo que es a día de hoy Zinio. Granitos de arena de una gran montaña que no para de crecer en ambiciones. «Tenemos mentalidad emprendedora por naturaleza. Aquí cada proyecto que comenzamos lo llevamos hasta el final, nunca nos quedamos a medias. Y tal vez sea ahora cuando estemos empezando a recoger los frutos de todo el trabajo hecho anteriormente», apunta el presidente.

Ya hace 25 años la bodega dio sus primeros pasos en tecnología de última precisión al hacerse con uno de los sistemas de recepción de uva más modernos en Europa. «De la zona del Medoc francés trajeron la idea en uno de los viajes que organizaban por aquel entonces, implantando así un control absoluto de la uva desde que entra en bodega hasta el final del proceso. Una inversión que permitió pagar al agricultor diferenciando las uvas en función de los parámetros de calidad para asegurar así que el productor se esforzaba por meter la mejor uva posible. Algo muy diferente al habitual pincho que todavía se emplea en muchas cooperativas, porque nosotros analizamos el remolque entero. Fue todo un ‘boom’ en aquel momento», recuerda Ricardo mientras los tractores van y vienen, subiendo y bajando por la cuesta de la cooperativa que da acceso a la tolva de descarga.

Uruñuela es de los pocos municipios que cuenta con un mapa de suelos y subsuelos con más de una veintena de calicatas que han permitido diferenciar las zonas de producción. Una, del núcleo urbano hacia Nájera; otra, la llanura en torno al Yalde donde predomina la zona de cascajillo y «de la que se obtienen buenos vinos jóvenes», y una tercera que transcurre por la carretera que va hacia Cenicero hasta las terrazas más altas que alcanzan los 600 metros, «de donde se sacan unos vinos perfectos para la crianza y la larga guarda».

Vendimia en la Cooperativa Zinio de Uruñuela | Foto: Leire Díez.

En una zona sin concentración parcelaria, los pequeños viñedos inundan las cerca de 450 hectáreas que abastecen a la bodega, en donde la superficie media de las fincas está en torno a la media hectárea, lo que permite mantener la biodiversidad en el campo y favorecer la supervivencia de las cepas viejas. Zinio ya ha pasado el ecuador de la campaña 2021 y espera recoger sus cerca de tres millones de kilos de uva habituales. «El adelanto térmico que hay aquí no tiene nada que ver con el resto de Rioja, pero aunque esta zona es más temprana nuestras vendimias son tardías porque buscamos mucha madurez en las uvas», apunta el presidente.

Una superficie que ya cuenta con la primera viña certificada en ecológico de siete hectáreas, propiedad de Ricardo, quien espera que sirva de aliciente para otros socios que quieran apostar por este tipo de cultivo. Para ello van a organizar este invierno diversos cursos en iniciación a la agricultura ecológica. «Siempre hemos sido innovadores en el sector y en materia de sostenibilidad no podemos quedarnos atrás. Por eso también nos hemos metido en un proyecto de zonificación de las garnachas a orillas del Najerilla para recuperar esta variedad histórica muy rústica y resistente a las enfermedades que en su día se arrancó para plantar remolacha y patata. Probamos a poner tempranillo pero ya lo decían nuestros mayores: ‘Haced caso, esa es zona de garnacho de toda la vida’. Y lo comprobamos», recuerda Ricardo entre risas.

Sobre el valor de los suelos también se asienta otra idea que impulsaron con el equipo técnico de campo de Zinio. Se centraron en localizar todas aquellas parcelas plantadas antes de 1970, analizando en campo y en bodega a través de catas de uvas y vino, comprobando a su vez el estado sanitario, para sacar así los vinos de más alta expresión de la bodega bajo la gama Terroir de Zinio. Uvas de tempranillo, garnacha y graciano con bajos rendimientos (entre 3.500 y 6000 kilos por hectárea) y que constituyen unas 72 hectáreas del viñedo con el que trabaja la bodega.

A la lista se suman proyectos de cubiertas vegetales, otro de resonancia magnética, su participación también en la investigación sobre enfermedades como el oídio,… «Allí donde hay un proyecto estamos nosotros y queremos que esta filosofía siga su evolución natural, por eso quien forme parte de la bodega debe enamorarse de su forma de trabajo y ambiciones, generando valor a su paso, y haciendo que el agricultor sienta verdadera pasión por las uvas que crea».

Aunque parezca mentira, Bodegas Zinio, en palabras de su presidente, sí tiene un límite: «Embotellar todas las uvas de nuestros socios, porque ahora mismo también comercializamos uva. No queremos dedicarnos a comprar uvas como hacen otras bodegas a siete de aquí, cinco de allá y ser más y más grandes. Esto se ha creado como una forma de vida para los socios, para hoy y para mañana».

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