El Rioja

Un sueño llevado al extremo: Valdelana aterriza en la Ribeira Sacra

Juan y Judit Valdelana, en su Viñedo Singular Senda Las Damas con Elciego al fondo

Es la bodega con mayor número de Viñedos Singulares de toda la DOCa Rioja, diez en total. Aunque la superficie de todos ellos no alcanza las cuatro hectáreas. Pequeños corritos de viñas viejas distribuidos por el término de Elciego y las carreteras que de esta villa ramifican y que a Juan Valdelana le gusta coleccionar desde que tenía 18 años. Esos parajes que antes parecían no interesar a nadie por su escasa rentabilidad y que ahora es como si hubiera cola por hacerse con uno de ellos.

“Los hay que se hipotecan con una casa, pero yo lo hice con esta viña, la finca Santa Cruz, cogiendo todo lo que tenía ahorrado hasta entonces recién cumplida la mayoría de edad”, cuenta el enólogo e ingeniero agrónomo de la bodega entre risas mientras señala a lo lejos una ladera donde el bosque rodea a una viña solitaria. “Eso tiene 35,4 grados de pendiente. Estaba muy perdida y me ha costado lo suyo recuperarla y como no se puede introducir el tractor, nos apañamos en su día con un forcate y el borracho”.

Una zona, “genéticamente muy rica”, de la que se nutren cepas de tempranillo, graciano, mazuelo, malvasía, viura… Al igual de especial que lo es el viñedo sobre el que camina Juan, certificado como ‘Singular’ en 2018. Finca Senda Las Damas la llaman por el paseo que la rodea. Lo adquirieron hace tres años tras de una ardua pelea con una de las grandes bodegas de Rioja por comprarlo. “Nos costó mucho, pero la dueña, una mujer ya mayor de Vitoria, confió en nuestro proyecto y aquí estamos, en un paraje singular – valga la redundancia – con Elciego y la Sierra Cantabria de espectadores”. Las vistas, sin duda, son de envidiar. Será por eso que hasta allí acuden otras bodegas de la zona con sus turistas.

Juan Valdelana en los alrededores del Viñedo Singular Senda Las Damas | Foto: Leire Díez.

Hasta allí conduce sobre un Ebro sin cabina y un pequeño remolque enganchado junto a su hermana Judit, la directora de Ventas en la bodega, sentada detrás al ritmo de un continuo traqueteo. Aunque este vehículo lo usan principalmente como atractivo turístico, la bodega familiar ya cuenta con algunas joyas del motor que no siempre son para exposición. “Estamos caminando sobre una gran roca madre, porque aquí no hay terreno arable, apenas solo unos cinco u ocho centímetros de tierra. En una segunda capa están los sedimentos y después, en la tercera, una capa de pura roca. Es un sistema radicular, como una especie de libro, que no crece verticalmente, sino que se distribuye de manera horizontal, lo que le da más posibilidades de sobrevivir que al resto de fincas porque todos esos nutrientes, minerales y agua que se almacena en la segunda capa ayudan a la planta durante la primavera y el verano”, explica.

Sobra decir que este viñedo es ecológico. El equipo de campo aplica un tratamiento que consiste en afilar bien las azadas y limpiar todo lo que haya alrededor de la cepa. “Si lo miras desde arriba parece una especie de paisaje lunar porque vamos dibujando circunferencias en cada cepa barriendo todas las plantas y hierbas que nacen a los pies de la vid y que le puedan hacer competencia. Y así, poco a poco se va generando materia orgánica que absorbe la propia cepa”. También es obvio que el siglo de edad lo supera sin problemas, aunque la familia Valdelana desconoce los años exactos de la finca. “En el censo pone que data del 1920, pero ese fue cuando surgió el primer registro y los técnicos aseguran que tiene más”.

Y los tiene, porque Senda Las Damas es una de las viñas valientes que soportó la filoxera, aquel insecto que arrasó con gran parte del patrimonio vitícola de Rioja a principios del 1900 y al que posteriormente se le hizo frente empleando injertos sobre raíces de origen americano. Entre otras cosas, apunta Juan, aguantó por estar plantada sobre roca madre, además de la orientación. “Cuando salió la normativa para certificar los Viñedos Singulares no sabía que tantas de nuestras viñas iban a poder ostentar esta distinción. Pero recorriendo mucho campo he podido ver que son especiales, que no quiere decir que mejores que otras, y al final se trata de entender Elciego de otra forma porque ya quedamos muy pocas bodegas familiares”.

Juan Valdelana en el Viñedo Singular Senda Las Damas | Foto: Leire Díez.

Y ahí, entre cepas que hasta superan el metro y medio, Juan descorcha una exclusiva que lleva meses guardando en secreto, esperando el mejor momento para saborearla porque, como el bueno vino, todo debe seguir sus tiempos. Y ahora Valdelana aborda el suyo, un momento clave en su estrategia de expansión que ya acumula un centenar de hectáreas de viñedo bajo su gestión y en torno a un millón de botellas comercializadas al año. Concretamente llega a unos 500 kilómetros desde su bodega originaria dirección oeste, en la que sus antepasados elaboraban el vino que luego su abuelo lanzaría al mercado bajo la marca Valdelana.

Allí, el río Sil serpentea colinas que ya por estas fechas comienzan a llenarse de niebla en sus cumbres, más si cabe cuando estamos en plena Galicia de interior, dejando a la vista unos cañones impresionantes en cuyas laderas, algunas de hasta 40 grados de inclinación, florecen vides. La conocen como la vendimia extrema o la vendimia heroica, porque aquí no vale tener vértigo o mal equilibrio. Simplemente, todo un espectáculo. Y Valdelana no quería quedarse sin formar parte de él. Así que cogió las maletas este pasado mes de agosto y condujo hasta esos meandros de la Ribeira Sacra para comprobar de primera mano que esas cepas eran únicas.

Ahora Juan ya arrastra más de 5.000 kilómetros recorridos en pocas semanas. Las vendimias en Galicia y Rioja se han solapado y afronta dos campañas en una. Todo un reto personal que dos años después de amasarlo en su mente comienza a dar los primeros pasos con la primera cosecha. Todo forma parte de un proyecto incipiente todavía, pero el primer vino de Juan hecho desde la Ribeira Sacra verá la luz el año que viene. Su relación con las tierras gallegas no viene de casualidad, ya que Judit y su marido viven allá, pero ninguno conocía lo que entre aquellos montes se escondía.

“Es un lugar mágico, brutal, que nos enganchó de una forma especial e indescriptible desde el principio. Así que empezamos a buscar viñedos viejos, centenarios, para aplicar nuestra filosofía de los Viñedos Singulares allá. Y encontramos uno único. Te diría el más especial de la Ribeira Sacra, pero me atrevería a decir que del mundo. Fue gracias a Manolo Berau, un viticultor de la zona de Amandi, conocida por su valor e historia en torno a la viticultura», cuenta con una emoción en los ojos que también se aprecia indescriptible.

El viñedo lleva por nombre Finca As Lobeiras, porque es allí donde paren las lobas. Pero lo más curioso es la leyenda que cubre esa zona y que cautivó a Juan cuando pisó por primera vez esa tierra, conocida también por tener la mayor concentración de monasterios de Europa. «Se conoce como Lobishome, el primer caso registrado en España de licantropía clínica, es decir, de hombre lobo. Este personaje, un gallego natural de Monforte de Lemos, en la Ribera Sacra, reconoció asesinar a personas cuando se convertía en hombre lobo. Me pareció una casualidad que el nombre de la finca fuera ese y también fue eso lo que me enganchó al lugar», relata.

Juan Valdelana en el Viñedo Singular Senda Las Damas | Foto: Leire Díez.

Pero lo que de verdad le sorprende es la forma de trabajar esas viñas, «con tanto mimo, pasión y amor; es algo brutal». Mientras ojea algunas fotos en su móvil de estas vendimias de altura y emoción explica el desarrollo de un día de campaña allí: «La mitad hacia arriba la cortan y la suben en cajas en una especie de telesillas, mientras que la otra mitad para abajo la cargan sorteando las rocas y la pendiente hasta la orilla del río donde se encuentra un pequeño barco. Quienes practican estas vendimias son bomberos y viticultores que necesitaban el componente técnico de alguien que les ayudase a elaborar vinos. Y ahí estamos nosotros. Además, el vino se elaborará en un antiguo rectoral de piedra. Un lugar precioso para esta nueva aventura que seguro no será la última».

Un proyecto que mantiene en vilo a este joven de 29 años que ya es toda una promesa en el sector vitivinícola y que, aunque sea mérito de un equipo de más de 20 personas que conforman la bodega, puede colgarse la medalla por elaborar el mejor tinto del mundo. Así lo reveló el Concurso Internacional AWC Vienna, que premió a Seda de Oro Reserva 2016 entre una muestra de más de 11.000 vinos. Una creación nacida de esta finca Senda Las Damas y que refleja el esfuerzo de las nuevas generaciones que apuntan maneras. Juan ha experimentado en Rías Baixas, Ycoden Daute Isoraa (Tenerife) y Lanessan (Francia), pero su mayor inmersión en el sector la vivió cuando aterrizó con 20 años en las instalaciones de la bodega Gallo Winery, en California, una de las más importantes del mundo, gracias a un programa de la Cámara de Comercio de Burdeos.

“Allí estuve durante dos años empapándome de una cultura vitivinícola muy diferente. Todavía recuerdo las vendimias de 2019, que las pasé en California pero a la vez gestionando las de Rioja. Por el día trabajaba allá y por las noches con la diferencia horaria el equipo de bodega me pasaba los datos y las analíticas, mientras mi padre era mis ojos y mi nariz en la bodega. Acabe reventado después de aquellas vendimias dobles”, reconoce. Eso sí, la experiencia le sirvió para comprobar que “Rioja es muy pequeña comparado con todo lo que hay fuera, por lo que hay que salir y absorber para trasladarlo aquí porque no solo tenemos que dejar un patrimonio vitícola sino también cultural y lo que más falta hace es savia nueva y formación”.

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