La mejor entrada a la ciudad

Antiquísimo camino a Calahorra, Avenida de la Paz se ha erigido en una de las principales arterias de la ciudad, convirtiéndose en una calle-carretera de acceso a Logroño. En sus aceras se han ubicado a lo largo de la historia numerosas instituciones, como el cuartel de Caballería, el edificio del Gobierno Civil o una plaza de toros, todos ellos ya desaparecidos.

Fue a partir de la Segunda República cuando el arquitecto Fermín Álamo proyectó y llevó a cabo el singular boulevard que vertebra la avenida. Años antes, en 1914, un 21 de septiembre se colocó la primera piedra de la Escuela de Artes y Oficios, uno de los edificios más emblemáticos de la calle que aún permanece y que se construyó en un antiguo convento del siglo XVII que la orden de las carmelitas descalzas abandonó en 1908.

Otros sanmateos, esta vez en 1963, el cine Atenea abrió sus puertas estrenando la película ‘Bahía de Palma’, pero seis años después, ‘Romeo y Juieta’ apagaba los focos de una sala que con el paso del tiempo se convirtió en el hoy Mercado Patricia. Antigua General Franco, la calle cuenta con dos símbolos de la ciudad: el monumento al fuero de Logroño, inaugurado en San Bernabé de 1977, piedra esculpida por Alejandro Rubio Dalmati y Alejandro Narvaiza y el monumento al Noveno Centenario, una puerta de hormigón armado de 12 metros de altura realizada por el arquitecto Rafael Alcoceba e inaugurada en 1996.

Una calle, sin duda, ‘muy de Logroño’ que puede convertirse en un refugio perfecto en el que poder controlar el ir y venir de la ciudad a través de un portal que mantiene el encanto de la historia pero que da paso a la vida más moderna. La distribución perfecta y el aprovechamiento total hecho vivienda. Cimientos históricos reforzados con la tecnología y decoración más puntera buscando y encontrando una rutina práctica y funcional.

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