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Joyas escondidas en La Rioja: las cuevas de Ortigosa

La Rioja dispone de grandes joyas naturales escondidas en los rincones más inesperados. Las Cuevas de Ortigosa son una de ellas. Situadas en el monte Encinedo en la sierra de los Cameros, son las únicas acondicionadas para la visita turística en toda la comunidad y están compuestas por las grutas de La Paz y La Viña.

Las galerías de las cuevas, que se formaron por la acción que ejerce el agua frente a las tierras calizas, son muy ricas geológicamente. Sara, guía en esta joya escondida, asegura que su mayor encanto es su «pequeño tamaño». Este hace que la gente disfrute más al tener tan cerca las formaciones. «El noventa por ciento de las personas que visitan las cuevas salen encantados porque se sienten un poco espeleólogos», señala.

La primera gruta, La Paz, tiene 236 metros de recorrido y los pasos son angostos. La Viña, la segunda galería, es más amplia pero las bóvedas son más bajas. Por ello, explica Sara, en ambas hay que ir con cuidado, esquivando las formaciones. «En ningún caso hay que reptar, así que es accesible para casi todo tipo de públicos».

«Están adaptadas para casi todo tipo de personas», subraya la guía de las cuevas, ya que disponen de iluminación a lo largo de todo el recorrido y de alguna zona de pasarelas. Esto facilita que puedan acceder a ellas desde niños a personas jubiladas, «pero quien quiera acceder a las Cuevas de Ortigosa ha de tener en cuenta que para llegar a ellas hay una pendiente de trescientos metros y en el interior el suelo es natural».

Se trata de un lugar especial por varios motivos. Tiene mucha formación en muy pocos metros. «Esto llama la atención del público debido a que están acostumbrados a ver galerías muy amplias y aquí, al tener las estalactitas tan cercanas, es lo que más gusta», puntualiza Sara.

Además, la diferencia entre una galería y otra sorprende mucho a los visitantes. «La de La Paz tiene óxido de hierro, arcilla, y está tapizada de pisolitos y microcorales, algo que en otras galerías no se ve. Y la de La Viña, a pesar de estar tan cerca, es un poco más amplia y es mucho más pura, más amplia. Que sean tan distintas estando tan juntas llama un poco la atención».

La afluencia de gente puede parecer sorprendente. A ello ayuda el entorno en el que se encuentran situadas. «La zona con el pantano de El Rasillo, el parque natural de la Sierra Cebollera y todo el entorno de Cameros es una comarca muy bonita y que la gente viene a conocer», asegura Sara.

La pandemia ha obligado a que los grupos sean reducidos, por lo que la afluencia de gente se ha podido ver mermada, pero la guía de las cuevas asegura que no ha sido mucha menos que otros años. «La gente de La Rioja también se ha movido. Han venido algunos que hacía años que no venían, que sólo habían conocido las cuevas con el colegio».

La reducción de aforos sí que ha provocado que la reserva de plaza actualmente sea recomendable para asegurarse la visita. «Antes no era necesario, pero ahora está viniendo gente y se queda fuera».

Las cuevas, debido a la situación sanitaria, abrieron sus puertas en Semana Santa. «Si todo sigue en orden continuarán abiertas hasta el 1 de noviembre para que el mayor número posible de gente se acerque». Actualmente realizan diez pases diarios, pero a partir del 1 de septiembre se reducen los horarios a cuatros pases de martes a viernes y a cinco los fines de semana y festivos.

«Entre disfrutarlo y conservarlo hay que buscar el equilibrio. No sirve de nada tenerlo cerrado y no poder disfrutarlo, pero necesitamos una conservacióna», concluye Sara.

Datos de contacto

Dirección: Ayuntamiento. Plaza Alberta Martínez, 1 – Ortigosa (CP 26124)

Teléfono: +34 662 086 899

E-mail: [email protected]

Precio: 4 euros mayores de 12 años (3 euros de 5 a 11 años).

Página web: www.ortigosadecameros.org

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