El Rioja

Rioja Alavesa afronta una «producción moderada» a un mes de coger el corquete

Mientras en Rioja Oriental ya cuentan los días con los dedos de las manos para arrancar máquinas, en la zona alavesa abordan el último mes antes de comenzar una nueva cosecha con buenas perspectivas. La Casa del Vino de Laguardia apunta en el que puede ser el último informe del estado del viñedo antes de empezar con los análisis de maduración las buenas condiciones que han acompañado al viñedo durante este mes de agosto determinante, tal como informa el diario ‘Noticias de Álava’.

El envero avanza oscureciendo cada grano de las cepas a gran ritmo, con una maduración ya muy desarrollada en términos generales. Además, la escasa incidencia de plagas o enfermedades deja un estado sanitario en campo positivo. Sin embargo, esta reciente ola de calor que ha azotado la zona y que se suma a la sequía que ya venía arrastrando el campo durante estos meses seguro ralentizará algo el desarrollo y el peso final de las uvas, influyendo sobre todo en aquellas viñas que carecen de un sistema de regadío.

Las perspectivas para este año sitúan el foco entorno al 20 de septiembre como fecha de arranque de la vendimia en Rioja Alavesa. «Se podría hablar de una semana de retraso respecto al año pasado y calculo que las uvas blancas se cogerán de aquí a un mes o algo menos, y las tintas, en algo más de un mes», señala el gerente de la Bodega Cooperativa Covila en Lapuebla de Labarca, Pablo Sampedro.

Un paseo por los viñedos distribuidos entre Laguardia, Lapuebla de Labarca, Elciego, Elvillar, Ábalos o Samaniego, términos cuyas uvas desembocan en los depósitos de esta cooperativa, arrojan buenas sensaciones para la campaña: «El estado sanitario acompaña bastante este año porque las plagas no han pegado fuerte. Eso sí, en cuanto a la producción sí creo que vamos a ver una ligera merma respecto a la cosecha de 2020. Se espera que venga una cantidad moderada, con un 10 o 15 por ciento menos que el año pasado».

Algo ligado directamente con los episodios de granizo que esta zona sufrió durante el mes de junio y que, según estima Sampedro, se han podido llevar por delante cerca del 2 por ciento del total de la producción de Rioja Alavesa, con algunas parcelas dañadas incluso al cien por cien. «Las viñas en sí se han recuperado bien de aquellas fuertes tormentas, pero el fruto no, y en muchos casos ya ni existe», añade.

No obstante, no preocupan los rendimientos fijados por el Consejo Regulador de la DOCa Rioja para esta vendimia (un 95 por ciento para uvas tintas y blancas): «Andaremos muy cerca del porcentaje establecido, pero no va a haber abundancia de uvas». Asimismo, desde la Casa del Vino de Laguardia estiman que se alcanzarán sin problema los máximos establecidos este año, a excepción de aquellas parcelas que se vieron más afectadas por las tormentas de junio.

Otra de las cuestiones que ya está sobre la mesa de los viticultores desde hace días es la gestión de la mano de obra para afrontar las vendimias. La orografía y particularidad de las parcelas de Rioja Alavesa obliga en muchas ocasiones a prescindir de la maquinaria, aunque el gerente de Covila reconoce que ya el año pasado fueron muchos los que, contando con viñedos en espaldera, optaron por una vendimia mecánica a raíz de la situación sanitaria del COVID. «Este año ocurrirá algo similar, pero es cierto que cada vez se vendimia más a máquina».

Recientemente, la Consejería de Salud del País Vasco (Osakidetza) anunció la posibilidad de vacunar con Janssen a aquellos trabajadores temporales desplazados que llegasen a Rioja Alavesa en el próximo mes, unas 3.000 personas. Un protocolo sanitario que se suma a la realización de test PCR a los ya inmunizados para evitar contagios.

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