El Rioja

El enoturismo en Rioja reflota de la pandemia con más valor de marca

El enoturismo en Rioja reflota de la pandemia con más valor de marca

El éxito siempre se halla en la capacidad de adaptación y evolución, sorteando los obstáculos y afrontando diques que pueden parecer insalvables. Bien lo saben los protagonistas del Rioja desde sus ‘wine bar’ y salas de barricas después de dejar atrás los peores meses de la pandemia. Con sus agendas de reservas a cero durante muchos fines de semana, se abre el telón a un nuevo enoturismo con el campo y el disfrute como ejes conductores de un nuevo formato de visita.

Aunque es evidente el desplome de cifras tanto en el número de turistas como en la facturación que las bodegas han dejado de percibir durante este tiempo, los ánimos no decaen. «Rioja es sin duda un destino enoturístico único que basa su completísima oferta en la autenticidad de su gente y en el prestigio, la calidad, la exclusividad y la personalización de su producto, de ahí que sea líder a nivel nacional», destacan desde el Consejo Regulador de la DOCa Rioja en su Memoria 2020.

Un producto turístico que ha pasado de ser generalizado a plasmar propuestas diferenciadas, «dependiendo del interés del visitante, segmentando y especializando la oferta, además de apostar por desarrollar el turismo gastronómico».

El ejercicio de valoración que en ella se hace sobre la actividad enoturística en Rioja toma como base el estudio elaborado por la consultora ‘Dinamiza’ para el Monitor de Enoturismo 2020. En concreto, la tendencia ascendente que venía acompañando a Rioja durante los últimos años cae en picado en el año de la pandemia con unas pérdidas de visitantes del 74 por ciento respecto al año anterior, pasando de 858.107 visitas en 2019 a 226.124 en 2020.

Esta caída generalizada del número de visitantes se ha dejado notar en mayor medida en la zona de Rioja Oriental, que ha sufrido el descenso más marcado (-81 por ciento), mientras que en Rioja Alavesa se ha registrado una caída ligeramente más leve (71,9 por ciento). Hasta el estallido de la pandemia, el número de visitas recibidas en las bodegas de la Denominación presentaba un ritmo de crecimiento «especialmente positivo», habiendo registrado un crecimiento en los últimos tres años del 31,3 por ciento, lo que en términos absolutos supuso un aumento de más de 200.000 visitantes.

Por zonas geográficas más visitadas, Rioja Alavesa es la zona más visitada por los viajeros que se han desplazado a la DOCa Rioja en los últimos años. Concretamente, un 70,2 por ciento de la demanda turística ha manifestado haber visitado esta zona. Le sigue Rioja Alta, con el 66,4 por ciento de los viajeros. Por otro lado, la apuesta fuerta recae en Rioja Oriental, cuya ruta se ha constituido y certificado recientemente como Ruta del Vino de España y presenta muchas posibilidades de crecimiento.

Desplome en la facturación

El impacto económico que ha tenido ver semana tras semana el vacío en las bodegas arroja cifras abrumadoras para el sector. El último año deja una caída del 76 por ciento en la facturación, con algo más de 43 millones de euros menos percibidos que en 2019. Concretamente, 2020 ha dejado una facturación de 14.598.619 de euros.

Diseccionando por sectores, los ingresos percibidos por visitas a bodegas y compras en tiendas, lideran las preferencias de los enoturistas año tras año. Así, el pasado año el total percibido de estos gastos alcanzó un total de 8.701.717 euros, lo que evidencia una caída del 73 por ciento respecto a la cifra registrada en 2019 (32.395.907 euros).

Si se valora el resto de actividades ofertadas por las bodegas (restauración, eventos…) en su conjunto, el volumen de ventas por enoturismo en las bodegas de la DOCa Rioja ascendió en 2020 a 14,6 millones de euros. En términos absolutos, las bodegas han dejado de ganar 23 millones de euros por visitas y ventas de vino (-73,1 por ciento) y 19 millones por otros servicios enoturísticos (-76,7 por ciento), donde la caída ha sido más acusada.

En términos absolutos, sin embargo, las pérdidas son mucho mayores ya que el impacto real del enoturismo durante el 2020 también afecta a otros serivicios derivados como alojamiento, restauración, actividades y sectores relacionados de forma indirecta con el turismo (el gasto en las bodegas solo representa, aproximadamente, una tercera parte del gasto que el visitante realiza en Rioja).

Valorando estos datos, el impacto económico global del enoturismo en la DOCa Rioja durante 2020 se situó en torno a los 42,2 millones de euros, un 75,6 por ciento menos respecto a 2019. Una caída que supone la pérdida de más de 130 millones de euros en su conjunto (teniendo en cuenta el impacto directo, por enoturismo en las bodegas, y el indirecto, por enoturismo en otros sectores.

«Estos malos resultados en términos económicos contrastan con la muy positiva evolución y el crecimiento sostenido a doble dígito que venía registrándose en los últimos años en este campo, cuya inflexión viene evidentemente marcada por las circunstancias derivadas de la pandemia», apuntan desde el Consejo Regulador.

No obstante, durante el verano de 2020 se llevó a cabo un sondeo entre 3.000 aficionados al enoturismo de todo el país donde el 95 por ciento de ellos declaró entonces que percibía Rioja como una buena opción de destino de viaje, y más de la mitad manifestó su intención de visitar bodegas de la Denominación el año pasado.

Por otro lado, el gasto medio del turista nacional durante sus viajes a Rioja se sitúó en los 173,6 euros por persona y día en 2020. Cabe destacar que esta cifra varía levemente respecto a 2018, cuando se registró un gasto medio diariode 176,59 euros. En este periodo de tiempo, el descenso más acusado lo recogen los alojamientos turísticos, con 34,96 euros gastados de media en 2020 frente a los 41,83 de 2018.

Mientras el gasto destinado a las visitas a bodegas y museos también se redujo durante el pasado año, el presupuesto diario por persona para la compra de vino y el consumo en bares y restaurantes se incrementó en el año de la pandemia siendo los conceptos con mayores ingresos. Según los datos facilitados por el Monitor de Enoturismo 2020, la restauración percibió 45,18 euros de media frente a los 42,49 de 2018, y la compra de vino registró una gasto medio de 39,33 euros en 2020 (36,96 en 2018).

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