Crisis del Coronavirus

Un mes sin estado de alarma en La Rioja: un valle epidemiológico donde solo se salvan los hospitales

Un valle epidemiológico donde solo se salvan los hospitales

El pasado 9 de mayo el estado de alarma en el que La Rioja, y el país en su conjunto, llevaba inmersa desde octubre del año pasado llegó a su fin en un escenario de discrepancias entre quienes apoyaban el fin de las restricciones a derechos fundamentales como la libertad de movilidad o reunión, y quienes, por el contrario, recriminaban al Gobierno central una decisión que podría desembocar en un repunte de la pandemia.

Un mes después, y con catorce muertes más por COVID-19 (775 en total), las cifras en la región quitan la razón a estos últimos, con evidentes signos de mejora en lo que a presión asistencial se refiere y en menor medida en cuanto a la evolución de los casos activos, que parecen dar cierta tregua en la comunidad.

Así, la incidencia acumulada a 14 días se coloca este jueves en 202 casos por cada cien mil habitantes, casi 30 puntos menos que la notificada el 10 de mayo, después de bajar hasta una vaguada con 143 casos, el día 24 de este mes. Cabe recordar que La Rioja se sitúa líder en incidencia acumulada a nivel nacional, siendo la única comunidad por encima de los 200 casos.

Estos datos se plasman de igual forma en el valle epidemiológico de los activos que acompañan a La Rioja, con descensos durante las dos primeras semanas de mayo y nuevas escaladas posteriores hasta los 522 casos notificados el pasado 5 de junio. En las últimas jornadas se han experimentado varios picos de subidas y bajadas para, finalmente, colocarse en los 441 casos.

En un plano más concreto, municipio a municipio, la capital riojana plasma una curva en forma de valle a lo largo de este último mes. De los casi 150 activos notificados durante los primeros días desde el fin del estado de alarma, 30 días después Logroño vuelve a la posición de salida después de alcanzar los 87 el pasado 24 de mayo. Este jueves la ciudad ha notificado un total de 160 activos.

Un punto de inflexión a partir del cual comenzaría la que para algunos es el comienzo de la quinta ola y para otros una continuación de la cuarta. Con la vista puesta en su incidencia acumulada, a fecha de este 10 de junio Logroño registra un total de 136 casos por cada cien mil habitantes en los últimos 14 días, 89 casos en la última semana.

El balance en Calahorra se aleja de esa evolución en la capital y su desarrollo epidemiológico plasma de forma más contundente la caída de activos que ya venía sucediéndose desde finales de abril. A lo largo de este periodo, el municipio ha reducido en más de la mitad su incidencia, con algún que otros picos de subidas, como el del pasado 5 de junio que contabilizó 69 activos para, cinco días después, colocarse en 37. La incidencia acumulada en este caso se posiciona en los 232 casos por cada cien mil habitantes durante los últimos 14 días, mientras que a 7 días la cifra se sitúa en los 102.

Como ha venido dibujándose a lo largo de las diferentes olas, la curva de Arnedo se comporta como si de un monitor cardíaco se tratara. Hoy sube, mañana baja. Aunque en cierto modo también se aprecia esa forma de valle (menos acusado que en Logroño) desde el fin del estado de alarma hasta la actualidad. Así, la Ciudad del Calzado ha pasado de los 65 casos registrados el 9 de mayo a los 39 de este jueves, con una cifra de 29 activos el 19 de mayo que no se repetía desde finales de febrero. De igual forma el municipio registra 426 activos acumulados en las ultimas dos semanas (121 en los últimos siete días).

El oasis de los hospitales riojanos

Mientras La Rioja es testigo de un repunte de casos motivado por la relajación de las medidas sanitarias, sus hospitales no reflejan ese desasosiego. Desde el fin del estado de alarma sus niveles de ocupación han descendido tanto en planta como en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde este martes se alcanzaba el récord mínimo en lo que va de año con 8 pacientes ingresados. En planta, asimismo, la cifra de 19 ingresados (17 en el Hospital San Pedro y dos en la Fundación Hospital de Calahorra) de este jueves también da buenas sensaciones.

A este respecto, la consejera de Salud, Sara Alba, ha hecho balance del mes epidemiológico en La Rioja tras el fin del estado de alarma, destacando que ha supuesto «un antes y un después» para la situación en la región: «Es evidente que en estos momentos estamos bailando con picos porque hay determinados brotes que se han de controlar y perimetrar de manera correcta, pero la magnífica noticia es el buen ritmo de la campaña de vacunación así como la estupenda aceptación de los ciudadanos hacia ella de manera tan positiva y proactiva».

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