La Rioja

La Rioja se abre al I+D agroalimentario «con un gran margen de mejora»

La directora general de Reindustrialización, Innovación e Internacionalización, Nathalie Beaucourt.

«Es una de las grandes fortalezas de la región». El tejido empresarial con especialización en la industria, y en concreto en el sector agroalimentario, supone para La Rioja casi un 19 por ciento del Valor Añadido Bruto, teniendo en cuenta toda la cadena de valor involucrada (desde el sector primario hasta la comercialización, pasando por la industria). En lo que corresponde solo al sector industrial (más del 25 por ciento del VAB regional), un tercio corresponde al agroalimentario, «de ahí que se considere un sector estratégico en la comunidad».

Así lo sostiene la directora general de Reindustrialización, Innovación e Internacionalización del Gobierno de La Rioja, Nathalie Beaucourt. En esa radiografía que hace del sector alimentario destaca que la clave se sitúa en desarrollar proyectos de I+D, tanto nacionales como internacionales, que impulsen la investigación en campos decisivos, porque «La Rioja, a pesar de contar con algo más de 600 empresas en el sector agroalimentario, apenas el 6 o 7 por ciento de ellas participan en I+D, por lo que hay un gran margen de mejora».

El motivo principal, según Beaucourt, es que casi todas esas empresas de este ámbito corresponden a pymes o micropymes, «lo que hace que sus capacidades para apostar por estas innovaciones no sean tan elevadas o que incluso no tengan ese interés por participar en proyectos de tal envergadura porque no sienten esa necesidad». La directora general incide en la importancia de seguir trabajando la cultura de la I+D, «aunque no siempre es necesaria esta combinación y tan solo basta con tener en cuenta la innovación, ya que hay empresas que sin invertir en I+D ya innovan con nuevos productos que lanzan al mercado».

No obstante, inculcar esa apuesta por el desarrollo tecnológico parte de una labor divulgativa, «ayudando y favoreciendo dicha implicación y participación para que las empresas entiendan la I+D, para que le quiten el miedo, porque una vez que dan el paso y entran en la dinámica se dan cuenta de que se puede aprender muchísimo y conseguir grandes metas».

Por ello desde la Dirección General se apuesta por un engranaje colaborativo donde universidades, centros tecnológicos y empresas actúan de eslabones de una cadena que no funciona por separado: «La universidad es la que crea la ciencia investigando más a fondo; los centros tecnológicos son los que transforman esa ciencia de base en innovaciones y nuevos productos, y las empresas son las que sacan ese producto al mercado. Con ese perfecto engranaje de ecosistemas de apoyo se pretende que la innovación llegue al mercado y de ello se beneficie toda la sociedad», recalca.

Por el momento, son ya varios los proyectos de investigación que manejan los centros tecnológicos riojanos. Durante las XXV Jornadas Gastronómicas de la Verdura, celebradas durante esta semana en Calahorra, expertos del Centro Tecnológico Agroalimentario de La Rioja (CTIC-CITA), la Universidad de La Rioja, el Cibir y el Centro Tecnológico de Investigación del Champiñón expusieron sus innovaciones, que responden a restos actuales del sector alimentario.

«Hacen vigilancia tecnológica y de mercados para ver las necesidades actuales. Por ejemplo, las líneas de I+D se materializan en nuevas formulaciones de alimentos, usos de proteínas vegetales o de otras fuentes, experimentos con la impresión 3D de productos cárnicos, nuevos elementos nutricionales o la valorización de los alimentos y sus propiedades saludables a la hora de combatir enfermedades como el cáncer. Hay bastantes focos y desde el Gobierno regional estamos muy satisfechos de toda esta implicación, por ello queremos seguir potenciando el afán innovador», asegura la directora general.

Horizonte Europa, el nuevo Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea, supondrá un retorno de 26 millones de euros de financiación y «aquí La Rioja parte de una buena posición, porque el 78 por ciento de los proyectos elegidos cuentan con el sello de excelencia, lo que indica que estamos presentando unas iniciativas de gran calidad en le continente».

Asimismo, Beaucourt explica que hay una partida de 1.750.000 euros destinados a potenciar la investigación y la inversión en equipos para los centros tecnológicos, «los cuales siempre llevan empresas asociadas, porque la idea es que estos actúen como los departamentos de I+D de las empresas para que así estas también sean partícipes de los proyectos».

Un paso importante se daba a conocer esta semana con el anuncio del proyecto de colaboración entre el Gobierno regional y la Agrupación Empresarial Innovadora de la Industria Alimentaria del Valle del Ebro, la cual trabaja bajo la denominación del clúster ‘Food+i’, con el que se busca impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación del Sistema Riojano de Innovación.

Un acuerdo «dinamizador» cuyas líneas de actuación, indica la directora general, «aumentarán la competitividad del sector empresarial alimentario riojano haciendo uso de la innovación y la internacionalización como palancas que permitan a las empresas abrirse al horizonte europeo, porque los proyectos que se están desarrollando y se van a desarrollar en I+D tendrán carácter nacional e internacional».

Y esto no es el futuro, «esto está pasando ya». Son productos que ya están en el mercado o van a estar dentro de poco porque las investigaciones que se están haciendo en la Universidad de La Rioja o en el Cibir son proyectos de I+D que ya están en desarrollo o han concluido con éxito.

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