TRIBUNA

«Grupo Rioja tiene apoyos porque hace los deberes»

La renovación de la Organización Interprofesional del Vino de Rioja (OIPVR) supone un “examen” para las asociaciones que forman parte de la misma. En el caso de las organizaciones comerciales, cada bodega otorga su apoyo a la que mejor ha defendido los intereses del sector y lo hace en proporción al valor de sus ventas y, por tanto, al peso que tiene en el sector.

Las interprofesionales, que están reguladas por Ley, se caracterizan por que la representatividad se mide en términos económicos y, en el caso de Rioja, la composición de la junta directiva resultado de este proceso de renovación se traslada de forma idéntica al Pleno del Consejo Regulador.

Otro aspecto diferencial de nuestra Denominación de Origen es la exigencia de una mayoría del 75 por ciento para adoptar cualquier acuerdo. «Se fijó así para proteger y dar mayor protagonismo a las asociaciones minoritarias», explica Iñigo Torres, director general de Grupo Rioja, lo que implica que se toman las decisiones con un alto nivel de consenso.

Esta renovación se produce después de un periodo de cuatro años muy complicado, que se inició con la gran helada del 2017 y se cierra con la pandemia mundial que todavía sufrimos. A pesar de estas circunstancias tan adversas, y bajo la presidencia de Fernando Salamero, la asociación bodeguera ha liderado grandes avances para el Rioja, como la mención ‘Viñedo Singular’, la actualización del uso de ‘Zona’ y ‘Municipio’ y la posibilidad de elaborar espumosos de calidad amparados por Rioja. También promovió la mejora en la crianza de los Reservas y la actualización de blancos y rosados.

En las últimas semanas, alguna asociación ha subido la tensión con el fin de conseguir a última hora mayor representatividad, pero en opinión de Torres, «no justifica desatar falsos debates mediante el uso de datos sesgados que perjudican la imagen de Rioja».

Es el momento de analizar el desempeño de cada organización y Grupo Rioja obtiene apoyos porque «hace los deberes», denunciando cualquier situación que perjudique al Rioja, pero buscando soluciones a los problemas y proponiendo iniciativas que mejoran la situación del sector. Ese es a juicio del director general de la asociación, uno de los factores diferenciales de su asociación.

Uno de los últimos ejemplos ha sido la inclusión por parte de las CCAA del vino dentro de los sectores receptores de la ayuda de 7.000 millones para empresas que hayan perdido más del 30 por ciento de facturación con motivo de la pandemia.

Desde el primer momento Grupo Rioja se puso en contacto con las tres comunidades que componen la asociación y el Ministerio de Agricultura, a través de la Federación Española del Vino (FEV), para corregir esta situación, gestiones que finalmente han tenido éxito. Otro ejemplo, en este caso junto a la Asociación de Bodegas de Logroño, es la validación por parte del Gobierno riojano de sus propuestas para reactivar el enoturismo de forma segura y viable.

En estos últimos meses, Grupo Rioja ha buscado soluciones para paliar los efectos de la pandemia, contribuyendo de forma relevante al incremento de los fondos para la ayuda al almacenamiento para todas las bodegas de Rioja que la hayan querido solicitar. Actualmente, está trabajando junto a la FEV en simplificar la burocracia en las ayudas a promoción y en flexibilizar la ejecución de inversiones en activos fijos.

«Son sólo algunos ejemplos del intenso trabajo desarrollado por la asociación en este periodo», señala Torres, continuando la trayectoria de la asociación, fundada en 1968 como ‘Grupo de Criadores y Exportadores de Rioja’, para la promoción de la marca Rioja con fondos de las propias bodegas.

Esta es la agrupación más antigua de la Denominación, heredera de la primera asociación de bodegas fundada a principios del siglo XX, con firmas unidas por una larga trayectoria, algunas más de un siglo, que han creado marcas reconocidas que generan riqueza para toda la cadena de valor.

Mirando al futuro, la asociación ha participado activamente en el ambicioso Plan Estratégico 2021-2025 desarrollado por el Consejo Regulador, que sin duda marcará las claves para seguir generando riqueza para todos los eslabones de la cadena. Dentro de este libro de ruta, la asociación tiene previsto continuar elaborando propuestas que mejoren el valor y la calidad de los vinos de Rioja.

Otro de los aspectos que ha promovido dentro del Plan Estratégico y que considera vital, es el liderazgo de Rioja en materia de sostenibilidad, no sólo en el área ambiental sino también a nivel social y económico. La lucha contra el cambio climático y la promulgación de una legislación que ordene la ubicación de infraestructuras como las instalaciones de generación y transporte de energía, sin dañar el gran patrimonio que supone el paisaje vitivinícola, son dos de los objetivos más importantes que debe afrontar la Denominación en los próximos años.

El director general de Grupo Rioja reafirma su compromiso de seguir trabajando para mejorar el modelo de Rioja, copiado y admirado en muchas otras zonas vitivinícolas, que permite la convivencia y desarrollo de muy diversas tipologías de bodegas “bajo el alto grado de reconocimiento y valor que aporta la marca ‘Rioja’».

Los estudios constatan esa notoriedad en los mercados nacionales e internacionales, que ha permitido que el número de bodegas embotelladoras haya crecido exponencialmente en las últimas décadas. «El precio del litro medio exportado de Rioja -subraya Torres- es hoy un 38 por ciento superior al resto de vinos embotellados españoles con Denominación de Origen y 3,5 veces más alto que el precio medio del vino español».

No se trata de un buen modelo sólo para las bodegas sino también para los viticultores, ya que otro de los hechos diferenciales de Rioja es que estos son propietarios de más del 85 por ciento de la superficie de viñedo. Esta cifra garantiza que, a pesar de las fluctuaciones que se puedan registrar en años concretos, ofrezca una alta rentabilidad media si se compara con los costes de producción. Un ejemplo es que, a pesar de la pandemia, el precio medio del kilo de uva de los últimos cuatro años ha sido de 0,99 euros, según declaraba recientemente una de las organizaciones sindicales agrarias.

Grupo Rioja ha tenido, tiene y tendrá un papel fundamental en la Denominación de Origen porque la actividad de sus bodegas son la base en la que se asienta el tejido socioeconómico de la zona, fijando población en el medio rural y favoreciendo la prosperidad de la región vitivinícola.

Repartidas entre La Rioja, Álava y Navarra, aglutina bodegas de todos los tamaños y tipologías, la práctica totalidad de carácter familiar, que compran uva a más de 11.500 viticultores y emplean a más de 2.500 personas, que viven y trabajan en sus pueblos paliando la despoblación de las zonas rurales que tanto preocupa actualmente.

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