Crisis del Coronavirus

Día de ilusión y colas en la vacunación calagurritana

La expectación que había creado la vacunación masiva de más de 2.600 personas de entre 70 y 79 años en el área de salud de Calahorra era enorme. Vecinos de Autol, Tudelilla, Pradejón y El Villar de Arnedo se unían a los calagurritanos este martes para dar un paso más hacia la salida de más de un año lleno de incertidumbres, miedos, enfermedad y en muchos casos fallecimientos de seres queridos.

A primera hora de la mañana, todo estaba preparado para que el complejo dispositivo que en cada área de salud organiza el Gobierno de La Rioja echase a andar. Nervios de muchos pero sobretodo ilusión de muchos otros. «Mi abuela lleva casi sin salir de casa desde hace más un año», nos comentaba Laura que esperaba con ganas la llamada después de ese primer pinchazo que le diese por fin tranquilidad. «A mi abuelo lo vacunaron ya hace unas semanas, y ya tenía ganas de que le tocase a ella», comentaba.

La jornada se ha visto ensombrecida por las largas colas que muchos han tenido que esperar para conseguir esa primera dosis. Como ya había pasado semanas antes en Logroño, la situación se ha complicado por el simple hecho de no ir a la hora establecida o hacerlo mucho antes.

«Es increíble. Gente que tenía cita a la una y media del medio día ya estaba en la fila a las diez de la mañana», ha comentado Marta, quien ha acompañado a su tía al instante de la vacunación. Así que los que tenían esa hora han tenido que esperar mucho más de lo deseado y de lo que estaba previsto porque Salud da las citas justas por horas para que no haya aglomeraciones.

«Luego hablamos de la responsabilidad de los políticos. ¿Y la nuestra? Me he encontrado a gente que tenía cita a las cinco de la tarde diciendo que es que a esa hora no le venía bien», también ha comentado Miguel, quien había llegado minutos antes de su cita y se ha encontrado con la sorpresa de que la fila llegaba hasta más allá de la calle Ruiz y Menta.

Por todo ello, desde Salud siguen insistiendo en que la mejor forma de evitar esperas innecesarias es que cada persona acuda a la hora de la cita marcada. Dentro todo ha funcionado a las mil maravillas. Datos, vacuna y los quince minutos de espera. Así que las colas, a pesar de ser largas, no han supuesto demasiado tiempo de espera.

Al final, la emoción del objetivo ha podido mucho más que el enfado inicial al ver las filas. «Ha sido muy emocionante. No tengo palabras para describir todo lo que siento en este momento», ha dicho la mayoría al salir por la puerta del Pabellón Europa.

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