El Rioja

Elena Ceca: «La industria auxiliar del vino de La Rioja aporta un 4 % al PIB»

Elena Ceca, presidenta de la Asociación de la Industria Auxiliar del Vino de La Rioja

En la tierra del vino hay otro componente dentro de la cadena de producción cuyo papel, a veces, se queda a la sombra de bodegas y viticultores. Su presencia es tan imprescindible como la de estas dos figuras para conjugar un buen vino. Con tan solo dos meses de existencia, la Asociación de la Industria Auxiliar del Vino de La Rioja aúna ya a 25 empresas del sector, desde las que se dedican al embalado, hasta cápsulas o etiquetas, pasando por empresas de consultoría medioambiental, productos para laboratorios y fabricación de depósitos.

Un foro internacional de la Federación de Empresas Riojanas sirvió para que nueve firmas pusieran en común la idea de perfilar y desarrollar esta idea en 2020. A la cabeza, Elena Ceca, gerente de Tonelería Murua, como presidenta de una asociación que busca revalorizar la presencia de un sector que va de la mano con una de las actividades de mayor peso económico para la región.

– ¿Qué carencias más notables apreciaban para que hiciera falta crear una asociación como esta en La Rioja?

– Somos un conjunto de empresas que tenemos el mismo objetivo, trabajamos para el mismo cliente: las bodegas. De ahí que tengamos la necesidad de unirnos. Además, de esta forma también ofrecemos un mejor servicio a este público porque, por ejemplo, igual yo no tengo durmientes para botellas, pero puedo comentarlo con mis compañeros asociados y darle una solución al cliente. Estando amparados bajo esta asociación, nos vemos más protegidos y también tenemos la posibilidad de ofrecer formación a enólogos e ingenieros relacionada con el mundo del vino.

– ¿Se considera un sector a la sombra del resto de engranajes que componen el sector vinícola?

– Realmente no tiene tanta visibilidad como, por ejemplo, las bodegas, y es igual de necesario. Lo que busca esta asociación es reforzar la calidad del vino de Rioja, hacer marca. Y la calidad se basa, evidentemente, en emplear unas buenas uvas para hacer un buen vino, pero también en que el resto de elementos que acompañan en el proceso cumplan unos niveles de calidad óptimos.

– La actividad económica que gira en torno a este sector del vino es una de las de mayor peso para la región. ¿Qué valor tiene en este caso la industria auxiliar?

– Lo cierto es que todavía desconocemos la cifra exacta de empresas que pueden estar vinculadas a la industria auxiliar del vino porque es difícil de contabilizar. Una empresa del cartonaje que haga los cartones para las botellas de vino también trabaja para otros ámbitos, así que tendríamos que preguntarle en qué porcentaje su facturación tiene que ver con la industria vinícola. Ahora estamos trabajando con la FER para realizar una investigación más profunda y ver qué cifras concretas tenemos, pero estimamos que podemos abarcar casi el cuatro por ciento del PIB en La Rioja. Una cifra muy relevante.

– Es la única Asociación de la Industria Auxiliar del Vino a nivel nacional. ¿Cómo influye esto en La Rioja?

– Creo que es un paso importante para la comunidad. Refleja una industria relevante en la tierra del vino, con muchas empresas asociadas y mucha gente trabajando en ellas, por lo que hay que ponerla en valor. Ahora nuestro próximo paso es diseñar una página web para darnos a conocer a nivel nacional y abarcar más ámbitos formativos. En esta asociación, además, también se pueden unir empresas que no tengan su domicilio en La Rioja, aunque no contarán con participación en la junta.

– Algunos de los ejes de actuación por los que apuesta la asociación son la formación, la innovación y la internacionalización. ¿En qué proyectos se materializan estos objetivos?

– Las actuales circunstancias han trastocado un poco los planes, pero ya hemos tenido contacto con varias universidades y estamos realizando alguna que otra presentación virtual de nuestras empresas, así como formación muy profesionalizada para que los estudiantes conozcan las posibles salidas una vez acaben sus cursos. Por otro lado, las misiones inversas están planteadas para finales de año con la intención de retomar esas salidas al extranjero y poder traer distribuidores y clientes aquí para que conozcan todo el proceso del vino y las diferentes empresas involucradas en él como una forma de aportar mayor grado de conocimiento y confianza. Asimismo, cuando se retomen las ferias ya podremos participar como asociación.

– La industria auxiliar va de la mano con el devenir del sector vinícola. ¿Cómo afecta la situación actual y las decisiones recientes sobre la financiación europea? 

– Así es. Si las bodegas van relativamente bien, pues nosotros tenemos trabajo, pero ahora están pasando por un bache importante. Además, dentro de que somos una asociación con un mismo cliente, también somos una agrupación muy heterogénea con empresas dedicadas a diferentes sectores, por lo que quizá unos estemos mejor que otros. Por otro lado, el tema de los fondos que se han destinado a empresas afectadas por la pandemia, donde inicialmente se han excluido a las bodegas, algo que no entendemos y que también nos afecta de manera directa o indirecta.

– ¿Qué relación mantienen con las Administraciones?

– Todavía tenemos pendiente una entrevista con la Administración para presentarnos oficialmente. Queremos que nos vean realmente como lo que somos: una asociación con un peso importante y muchas industrias enclavadas en La Rioja que queremos representar también la marca de calidad y la marca Rioja. El tener ese acercamiento no aportaría mayor visibilidad, porque cuando se habla de bodegas también se habla indirectamente de todo lo que está a su alrededor, y ahí entramos nosotros.

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