CARTA AL DIRECTOR

‘Ayer tampoco había vacuna para él’

Con la que está cayendo en Cervera y no hay ni una triste vacuna para el hombre más viejo de la localidad. Noventa y siete años muy trabajados. Hasta los noventa y cinco cuidando de su mujer y el huerto de casa. Hoy, ya vencido por la edad, incapaz de valerse por sí mismo en los actos más elementales, transita de la cama al sillón; al anochecer el camino inverso. Desde el verano pasado, además, depende de una ruidosa máquina de oxígeno alimentada por electricidad y que pesa lo suyo. Es, en suma, un gran dependiente. Pero su mente despierta, su inteligencia. su memoria, su sensatez, son la alegría de los que somos sus hijos y nietos.

Ayer no hubo vacuna para él. Ya no la hubo a primeros de mes, cuando se vacunó por primera vez a los mayores. Se nos avisó de que, dado el lío que había con los que sí podían desplazarse, ese día no iba a ser. Que, si eso, ya avisarían.

Pero no avisaron. Me consta que sí se desplazaron, ése u otro día, a los domicilios de los grandes dependientes; que han recibido su vacuna.

Ayer, día 30 de marzo, con la que está cayendo en el pueblo, fue día grande para muchos mayores y sus familiares, que podrán respirar aliviados al administrarles la segunda dosis. Nosotros no. Ayer tampoco tocaba. Ayer tampoco avisaron de que van a venir a ponérsela. Ayer, definitivamente, parece que está olvidado por la Administración.

Fue una mañana de muchas llamadas por parte de varios hermanos, de tensión, de cabreo. De mucho cabreo. De mucha indignación. Se nos informó que los que han venido a Cervera también harán atención domiciliaria. Ya, como el otro día, seguro. A otro hermano le informaron que la vacunación domiciliaria la lleva el centro de salud. Justo al contrario de lo que ya con anterioridad se nos indicó desde el mismo, que a ellos no les dejaban intervenir. De haber sido así, no me cabe ninguna duda de que mi padre a estas alturas ya estaría vacunado.

Ya, a eso de la media mañana, se hizo la luz: Algún burocratilla, de cuya familia no quiero acordarme, decidió que nosotros habíamos anulado la vacuna dado que el día que vinieron no lo llevamos al polideportivo. Así lo dejó reflejado en una nota. Esta persona, quien quiera que sea, piensa, actúa y decide por nosotros. Y parece que ha decidido que nosotros hemos decidido que no queremos que nuestro padre sea vacunado.

Pues nada, figura, yerras en tu pensamiento, puesto que no deseamos otra cosa que vacunarlo cuanto antes. Así que si a pesar de todo cambiáis de opinión y venís a vacunarlo, yo me comprometo a bajarlo aunque sea «en jon» al polideportivo o donde haga falta, No te apures, que la máquina del oxígeno se la echará a la espalda otro de sus muchos hijos, que para esto nos bastamos. Eso sí, nos hace falta como un kilómetro de cable eléctrico para que el aparato siga conectado. A ver cómo lo solucionamos.

*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.

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