El Rioja

Ruta del Vino Rioja Alta te invita a conocerla con ojos de turista

¿Recuerdas dónde estabas hace un año? La respuesta es fácil: en casa. Asomándote a la ventana para respirar, paseando por el pasillo para hacer ejercicio o realizando videollamadas para sentirte más cerca de los seres queridos.

Doce meses más tarde, el escenario ha cambiado. Quizás no tanto como quisiéramos, pero sí disfrutamos de la libertad que hemos añorado. Es momento de exprimir la vida y cada segundo de nuestro tiempo libre. Y Ruta del Vino Rioja Alta tiene todos los ingredientes para hacerlo.

Al planificar un viaje, lo habitual es buscar información de la zona, absorber cada explicación de sus guías, saborear la gastronomía local… Y al regresar, si la experiencia ha sido positiva, recomendarla a los amigos. Esto mismo es lo que propone Ruta del Vino Rioja Alta para esta Semana Santa: que riojanos y riojanas se acerquen hasta ella con ojos de turista pero, al mismo tiempo, sintiéndose como en casa.

En Ruta del Vino Rioja Alta nuestra cultura vitivinícola se siente, se huele y se presume en cada uno de sus municipios. Aquí, el vino ha dejado una huella imborrable forjada a lo largo del tiempo, y se ha traducido en un conjunto de bodegas, restaurantes, alojamientos y propuestas culturales, naturales y etnográficas para todos los públicos.

Aquí se concentra el mayor número de bodegas centenarias del mundo. Grandes, pequeñas, familiares, artesanales… En las bodegas, alojamientos y restaurantes, los riojanos pueden disfrutar de experiencias con olor, sabor y sensaciones que se quedarán grabadas para siempre en su recuerdo. Y, como reza su eslogan, siempre va a estar ‘Cerca de ti’.

La grandeza de la Ruta del Vino Rioja Alta no solo se circunscribe al vino, también se debe a su historia, patrimonio y a la riqueza que conlleva ser cruce de caminos y crisol de culturas. Es por esto que somos gente hospitalaria y generosa.

Castillos, puentes, ermitas y necrópolis

En esta tierra aún quedan improntas de antiguos puentes romanos y castillos que en una época fueron fortificaciones grandiosas donde gobernaban reyes protegiendo a su pueblo. Ambos se encuentran en lugares estratégicos y que han sobrevivido a guerras y al paso de los siglos para llegar a nuestros días en general en muy buen estado de conservación.

También son innumerables las ermitas diseminadas por toda Rioja Alta. Incluso muchas de ellas tienen necrópolis en sus proximidades, lo que nos indica que existieron poblados en sus alrededores.

Senderos del vino

Rioja Alta nos muestra su territorio a través de numerosas rutas, senderos y caminos. Estos son los Senderos del Vino. Kilómetros de vías que permiten recorrer los viñedos y el resto del paisaje. Caminos donde descubrir auténticas joyas como los guardaviñas, que se utilizaban como refugio de agricultores y sus animales cuando el tiempo no acompañaba; lagares rupestres, chozos y otros elementos exclusivos de estos paisajes.

A lo largo de los senderos, tendremos la oportunidad de visitar diferentes localidades, charlar con sus gentes, compartir su presente y revivir su pasado. Las familias nobles de los siglos XVI y XVII mostraban su rango social y distinción a través de las casonas solariegas, pequeños palacios ya rehabilitados que podemos visitar hoy en día. Actualmente, la Ruta del Vino Rioja Alta tiene señalizados 16 senderos del vino, de mayor y menor dificultad.

Siete miradas

Existen muchos alicientes para realizar un viaje: gastronomía, patrimonio, cultura… En Ruta del Vino Rioja Alta convergen todos ellos. Es lo que denominamos ‘Siete Miradas’, siete propuestas tematizadas que te llevarán a explorar nuestros pueblos con ojos de turista pero, al mismo tiempo, sintiéndote como en casa. ‘El camino del vino’, ‘La ruta de los sillares’, ‘Los pequeños paraísos monumentales’, ‘Entre viñedos e historia’, ‘Vino y gastronomía en el Camino de Santiago’, ‘Senda de los monasterios’ y ‘Ruta del Románico’ completan esta oferta turística.

En definitiva, un destino perfecto para desconectar, saborear y disfrutar en Semana Santa. Donde encontrar un trato cercano y amable en un entorno seguro y tranquilo, en el que descubrir templos del vino, bodegas centenarias, museos, recorridos de interés arquitectónico, espacios para el aprendizaje y la diversión.

Subir