La Rioja

Lorea Revilla, una mujer con mando en plaza «en un mundo de hombres»

La trasformación digital acelera su proceso día a día. Las empresas luchan por ser las más competitivas e innovadoras y buscan profesionales capaces de subirse al tren de la I+D+i para no quedarse atrás.

El sector de las nuevas tecnologías ha sido, por tradición, mayoritariamente masculino pero, hoy en día, las mujeres también quieren innovar en el área tecnológica y ser agentes clave en la implementación de nuevas soluciones. Es el caso de Lorea Revilla, ingeniera informática y actual directora del Área de Operaciones Técnicas de Arsys, la compañía que nació en La Rioja y que ayuda a las empresas con sus procesos de digitalización.

Lorea comenzó trabajando como Técnico de Seguridad, Responsable de Seguridad y Responsable de Soporte Técnico hasta llegar a su posición actual pero…

– ¿Qué quería ser de mayor cuando era pequeña?

– Cuando era muy pequeña quería ser maestra. Adoraba a mi profesora y en esas edades sigues a tus referentes. A medida que fui creciendo me fui enamorando más de las matemáticas y entonces empecé a tener más claro que haría una carrera de ciencias. Elegir Informática fue un golpe de suerte y un buen consejo de mi hermano.

– ¿Cuál es su principal función en Arsys? ¿Cómo llegó hasta ahí?

– En mi equipo nos encargamos de que las plataformas que soportan todos los productos de la compañía ​funcionen 24/7 de forma óptima. Nos encargamos de todo el proceso, desde el diseño y la ingeniería de un nuevo producto a la puesta en producción de una nueva plataforma, incluyendo su mantenimiento y el soporte, no sólo de la propia plataforma sino también del que ofrecemos ​al cliente.

Llegué a Arsys motivada por el deseo de vivir en ​L​a ​Rioja, hice una entrevista para un puesto de trabajo para el que no fui seleccionada, pero pasados unos meses el equipo de RRHH volvió a contactar conmigo porque creían que encajaba ​en otro proceso como Técnico de Seguridad Informática. Desde ese momento, he ido ocupando diferentes puestos hasta llegar a donde estoy ahora.

– ¿Ha encontrado barreras por ser mujer en su trabajo?

– Ninguna. En Arsys he podido desarrollarme profesionalmente rodeada de un ambiente mayoritariamente masculino, que es el que sigue predominando en este sector, aunque cada vez menos. Pero debo decir que mis compañeros no sólo no me han puesto nunca ninguna barrera, sino que me han ayudado​ y​ alentado a conseguir mis objetivos. Desde mi jefe, que nunca me trató diferente por ser mujer (todo lo contrario), a cualquier compañero de equipo, todos han sido un gran apoyo para mí durante todos estos años.

Pero en Arsys las mujeres tienen una relevancia especial. Cuando yo llegué​ ya había mujeres en la dirección y así ha seguido siendo durante estos años. Nuestra CEO es una mujer y hay más mujeres, como es mi caso, en posiciones de responsabilidad. Además, la compañía no hace diferencias de género en cuanto a salario o reparto de responsabilidades, como refleja el hecho de que sea una mujer quien lidera la compañía. Además, la organización tiene flexibilidad en su jornada laboral y favorece la conciliación y la transición de las mujeres a sus antiguas responsabilidades tras una baja por maternidad.

​Pero, cómo no decirlo, el sector de las nuevas tecnologías es un mundo de hombres en el que muchas veces soy la única mujer en reuniones grandes y esto no es algo exclusivo de España, sucede lo mismo en entornos internacionales.​

– ¿Qué aporta Lorea a Arsys y viceversa? 

– Intento aportar dinamismo, soy muy activa y me gusta hacer muchas cosas. Soy abierta, directa, honesta y me gusta trabajar en equipo, unas cualidades que encajan perfectamente con la cultura de la empresa. Arsys ​me ha ofrecido un plan de carrera apasionante y la posibilidad de participar en proyectos internacionales de primer nivel​​​. El equipo que tenemos es especial, con grandes expertos ​en multitud de materias y capacidad de aprender y familiarizarse con cualquier tecnología que se nos pongan enfrente. Pero sobre todo un equipo valiente antes los nuevos retos y, lo más importante, un equipo enamorado de los clientes. ¡Qué​​ m​á​s puedo pedir!

– ¿Cuál es el mejor consejo profesional que ha recibido y de quién vino?

– Consejos profesionales me han dado muchos y muy buenos. Me encanta escucharlos y siempre aprendo algo de ellos. Pero si tengo que elegir uno, elijo el de la perseverancia, que me ha enseñado mi padre. Ser constante en tu​s​ deseos, en tus ambiciones y en general en la vida me ha servido para llegar a donde estoy.

– ¿Cuál es el peor estereotipo que ha tenido que escuchar como directora de operaciones?

– Intento no hacer caso a los estereotipos y escucharlos lo menos posible, normalmente no aportan nada. Sin embargo, s​í​ que tengo una anécdota al respecto. Estábamos en una auditoría​ externa y el auditor insistía una y otra vez en tener una entrevista con el Jefe de Operaciones. En repetidas ocasiones le dijimos que yo era la Jefa de Operaciones, pero quiso cerrar el asunto pidiéndonos por favor que llamáramos “al hombre que mandaba ah​í”​.​ En esos momentos te pellizcas para saber que no estás soñando. Por supuesto, fue la última auditoria que nos hizo.​

– Si pudiera empezar de nuevo, ¿cambiaría algo o qué haría de diferente forma?

Por supuesto. Está claro que en la vida hay cosas que sabes que no has hecho bien o que deberías haberlas hecho de otro forma, pero creo que eso forma parte del aprendizaje de la vida… Lo importante es que de todas ellas he aprendido mucho. Pero si pudiera cambiar algo, cambiaría el miedo que he tenido en muchos momentos a no hacerlo bien, o no ser suficientemente buena o a equivocarme. El miedo a veces paraliza. Sin embargo, un día ​mi jefe me dio un buen consejo y me dijo: «tener miedo es de sabios», y es lo que he intento pensar cada ​vez ​que tengo ese sentimiento.

– ¿Qué es lo último que ha aprendido y lo que está aprendiendo ahora? Y de todo lo aprendido… ¿lo más valioso?

​L​o que he aprendido estos años es a perseguir aquello que quiero, a luchar por ello y trabajar muy duro cada día. Tiene que ver con esa perseverancia, constancia o dedicación que me transmitió mi padre. Y he aprendido también a escuchar ​al cliente,​ a adaptarnos a lo que necesitan, a buscar la excelencia en lo que hacemos y a aprender mucho de nuestros errores. ​Pero la enseñanza más valiosa quizás es la de gestionar grandes equipos y luchar por mantenerlos ilusionados.​

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