La Rioja

¿Qué pasa en Arnedo?: su alcalde da las claves

Es una pregunta recurrente estos días. ¿Qué pasa en Arnedo? Este viernes, Javier García, su alcalde, ha querido reflexionar en sus redes sociales sobre el tema y lo tiene claro: «La respuesta es fácil. En Arnedo no pasa nada diferentes que en otros municipios, pero sí pasa en momentos diferentes que otros municipios». O dicho de otra forma, «vamos a destiempo en cuanto a la situación epidemiológica se refiere». La duda a la que no puede responder es por qué es así. «Para eso no tengo una respuesta».

Y así ha hecho un repaso de todo el año que peligrosamente se ha vivido. «Durante la primera ola de esta pandemia, entre marzo y mayo, Arnedo tuvo niveles de contagio inferiores a la mayoría de municipios». Tiene en cuenta el contexto de realización de pruebas PCR que era totalmente diferente al de la actualidad, «pero precisamente por una sintomatología menor, tuvimos una incidencia que no llegó a 120 casos activos acumulados en cuatro meses.

Con el verano estrenado, ¿qué hizo Arnedo? «Reinventar su industria, poner a trabajar a más de doscientas personas y fabricar casi 200.000 elementos de protección individual bajo la supervisión del Gobierno de La Rioja. Arnedo fue noticia en todo el país por un gesto solidario y humano, salvando vidas y nutriendo nuestros hospitales y los de otras comunidades de batas, patucos, gorros, mascarillas y pantallas. También creamos redes de más de cien voluntarios coordinados por cinco entidades y Ayuntamiento para asistir a nuestros mayores y dependientes siendo ejemplo en la gestión y coordinación de todo lo que hubo que hacer en aquel momento».

Segunda ola

El alcalde continúa haciendo repaso por el peor momento epidemiológico del municipio. Pausadamente explica esos días. «En la segunda ola, Arnedo sufrió de manera más feroz el ataque del virus. Los casos empezaron a crecer colocándonos en una incidencia de más de 1.300 casos por 100.000 habitantes».

La situación llevó al municipio a restricciones severas junto a otras ciudades como Calahorra, Rincón de Soto y Logroño. Fue una «situación que nos costó superar, sumando 44 días de encierro hasta que, finalmente, se pudo bajar la incidencia de manera determinante».

De esta forma, se llegó a diciembre, con una situación de mejoría notable -11 casos activos- y «afrontamos una Navidad con muchísima conciencia y responsabilidad. Hecho que nos permitió contener la incidencia y aguantar de manera estable hasta hace bien poco», detalla.

La tercera

«Llegó la tercera ola. Arnedo, que no había disparado su incidencia por encima de 200 casos por 100.000 habitantes, aguantó mientras el resto de la comunidad alcanzó una incidencia que multiplicaba por seis la nuestra. Es decir, de nuevo, a destiempo».

Tras un mes de restricciones duras para todos por la preocupante presión hospitalaria, la comunidad se recuperó mientras la incidencia en Arnedo se mantenía contenida. «Pero la realidad es que. La tercera ola se ha vivido en Arnedo de manera más óptima que el resto de la región, y eso, también hay que recordarlo y decirlo».

Y de todo ello saca su segunda reflexión: «En Arnedo, no somos perfectos. Como no lo es nadie. Hay actitudes reprochables, como en el resto de lugares. Hay establecimientos que incumplen, como en el resto de lugares. Hay personas que respetan las normas de manera escrupulosa, como en el resto de lugares. Hemos vivido una ola muy fuerte y dura: la segunda».

El alcalde reconoce que lo han pasado muy mal, «como en el resto de lugares cuando les ha tocado. Y ahora, volvemos a enfrentarnos a una situación más delicada mientras luchamos por mantener viva nuestra industria y nuestra economía, entendiendo que la salud es lo primero. Esto va a pasar, y la ciudad se está preparando para modernizarse y ofrecer su mejor cara. La de siempre».

García acaba como había empezado. «En Arnedo no pasa nada diferente a lo que pasa en otros tantos lugares. Pero sí pasa en momentos distintos». Así, el alcalde ha creído «oportuno recordarlo haciendo un repaso a los datos y a la situación vivida. Y decirlo alto y claro. «Conscientes de que no podemos bajar la guardia y de que vivimos una situación delicada que sólo juntos superaremos de nuevo desde la responsabilidad individual y colectiva». Todo dicho.

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