Salud

La Oftamología del San Pedro, ‘desierta’ por las derivaciones a la privada

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado este lunes el desvío de pacientes de Oftalmología del Hospital San Pedro de Logroño para que sean operados de cataratas en centros privados. Los oftalmólogos del Servicio Riojano de Salud (SERIS) están «decepcionados, indignados, hartos y dispuestos a todo», asegura el sindicato.

En concreto y desde hace años, la Consejería «viene derivando sus pacientes a la medicina privada para intervención de cataratas, después del correspondiente diagnóstico y estudio en Oftalmología del hospital San Pedro».

«No se trata de pacientes en lista de espera que tendrían que soportar un gran retraso para su intervención. Se trata de un desvío sistemático: un oftalmólogo completa el estudio hoy, establece la indicación, explica la situación al paciente que firma los consentimientos y lo incluye en lista para intervención de cataratas. Pero a la semana siguiente se le llama para operar en la privada, según nos explican estos profesionales», relata la central sindical.

Además, cuando el paciente que necesita ser intervenido pregunta «si le va a operar su oftalmólogo, al que conoce y en el que confía», se le dice que no. «Ante la duda y decepción, algunos se niegan, por lo que se les comunica que pasan al último lugar de la lista de espera», añade la CSIF.

El trasvase de pacientes derivados a la medicina privada «es de tal magnitud que resulta mínimo el número de pacientes que son operados de cataratas por los oftalmólogos del Hospital San Pedro». «Estas derivaciones no son algo exclusivo de la oftalmología pública, también se dan por desgracia en otras especialidades médicas», añade.

En este sentido, Médicos-CSIF alerta de que estos especialistas altamente cualificados y con sólidas carreras profesionales «necesitan de la práctica para seguir progresando». Oftalmología es una especialidad médico-quirúrgica que implica adquirir una serie de conocimientos y también una serie de destrezas quirúrgicas y técnicas. «Trabajan en un servicio dotados de los mejores medios técnicos pero aun así les derivan sus pacientes. Si la Administración no remedia esta situación, podrían llegar a perder las destrezas y el hábito requerido para realizar las intervenciones con la garantía que ofrece un entrenamiento diario», añade.

Este problema se agrava cuando hablamos de los médicos residentes en formación (MIR), ya que esta situación dificulta mucho el aprendizaje de la técnica quirúrgica.

A este respecto, «incluso podría llegar a intervenir la Comisión Nacional de Especialidades y retirar la docencia a dicho servicio. Los residentes están muy preocupados, ya que puede darse el caso de terminar su residencia sin conseguir las habilidades suficientes para operar de cataratas, que no olvidemos, es la intervención más frecuente de esta especialidad. No son capaces de entender esta forma de actuar de la consejería y la dirección de su hospital, que les condena a un futuro profesional incierto».

La última reunión entre los oftalmólogos y la dirección fue el 15 de junio. «Buenas palabras y promesas. Ante la falta de soluciones después de aquella reunión, dejaron constancia de lo allí hablado, en un escrito registrado el pasado 20 de julio, con las firmas de todos los oftalmólogos, incluido el jefe de servicio», apunta la central sindical, que recuerda que «el contrato con la empresa finalizaba en noviembre, pero fue prorrogado 6 meses más por la Consejería. Y nuestros oftalmólogos siguen sin operar».

La actuación de los dirigentes del SERIS «convierte a Oftalmología en un servicio no atractivo». «En los últimos tres años se han marchado 3 profesionales, a pesar de la oposición celebrada el 24 de octubre de 2020 con 11 plazas. Los dos últimos residentes que terminaron aquí su especialidad también decidieron marcharse.
Todo esto se acaba conociendo en el mundo médico. Es difícil que nuevos profesionales decidan venir aquí y tampoco será atractivo para futuros residentes. Se deteriora la imagen del servicio de oftalmología y también la del hospital San Pedro. El daño acabará siendo irreparable», augura.

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