El Rioja

«Intentamos elaborar el vino perfecto, pero la perfección es muy difícil de alcanzar»

Mercedes López de Heredia ha sido elegida por Tim Atkin como enóloga del año

Mercedes López de Heredia

El reconocimiento a mejor enóloga del año llegaba «por sorpresa» a Mercedes López de Heredia después de que el Master of Wine Tim Atkin pusiera a la familia jarrera en lo alto del palmarés con los 100 puntos para Viña Tondonia Blanco Gran Reserva 2001. «Un premio a mejor elaboradora, por tanto, que va ligado a este galardón para nuestro blanco», manifiesta Mercedes.

Pero prefiere que sea la bodega en su conjunto y no su figura en concreto quien acapare todas las miradas. «Esto al fin y al cabo es el resultado de un trabajo en equipo, del equipo López de Heredia. Yo llevo la batuta de la elaboración, pero mi hermano se encarga del campo y es la responsable de traer unas buenas uvas, luego está el capataz bodeguero y toda la gente que trabaja en esta casa y que pone mucho amor en todo lo que hace y lo cuenta con orgullo», incide.

Un reconocimiento, además, que ha de recaer también sobre quienes trabajaron en un pasado en la bodega y participaron en la creación de estos vinos que portan el sello Tondonia. «Cuando elaboramos el blanco ganador era mi padre quien estaba a la cabeza de la firma, junto con mi tío como bodeguero. Yo, que me incorporé ese mismo año como enóloga oficial, en 2001, compartí responsabilidades en la dirección técnica y me encargué de la elaboración, la crianza y el ensamblaje del vino», recuerda Mercedes.

Un vino que, junto a todos con los que comparte marca y botellero, destaca por su finura, elegancia y perfección. «Nuestro abuelo solía decir: ‘Intentamos elaborar el vino perfecto, pero la perfección es muy difícil de alcanzar ya que los vinos más complejos son los más difíciles de describir porque todos sus compuestos aromáticos están en tal armonía que ninguno sobresale del resto. Es decir, son vinos para disfrutar’. Hubiera estado muy orgulloso de estos 100 puntos para su blanco Gran Reserva porque él, además, era muy perfeccionista», recuerda Mercedes.

Para ella, el sello Tondonia refleja esa idea de «elaborar el gran rioja supremo, que apueste por la tipicidad de los vinos de esta tierra, por el gran potencial de las variedades autóctonas que la componen, a diferencia de los vinos de pasto, aquello más bastos, recios y ásperos». Su bisabuelo, fundador de la bodega, creía en que el componente diferencial de La Rioja eran unos vinos que por sus parámetros tenían una gran capacidad de guarda, con una capacidad de redondear las aristas de los vinos jóvenes para limar esa aspereza y acidez sin perder el vigor, el rojo rubí brillante y el equilibrio en aromas.

Mercedes asegura que lo mas complicado de su puesto es «el peso de la gran responsabilidad (compartida, eso sí) y el mantener alto un estandarte» de una bodega de 144 años de historia. «Este premio no deja de ser el reconocimiento al esfuerzo, tenacidad, constancia, convicción y personalidad que tuvieron aquellos que nos han precedido y que nos han dejado un legado y un terreno muy allanado con una gran marca que es muy bonita pero a veces pesa».

Quebraderos de cabeza, sinsabores y desvelos que cree no serán mayores después de liderar la lista Tim Atkin: «Lo mismo que ha sido una sorpresa el premio en el sentido en que nosotros elaboramos los vinos y hacemos nuestro trabajo independientemente de las concesiones de los galardones, seguiremos trabajando con la misma constancia y esfuerzo diarios, confiando en nuestras posibilidades y con un objetivo fijo como el que hemos tenido hasta ahora para mantendremos el legado».

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