La Rioja

Los veteranos rurales hacen frente a una soledad no deseada

Vecinos de Hormilleja, en la tienda ambulante que cada miércoles visita la localidad.

Son la base de La Rioja más rural. Lo han demostrado durante décadas y lo siguen haciendo a pesar de cargar con una nueva ‘guerra’ bajo sus hombros. Siempre con esa fortaleza que les caracteriza. Pero ahora más que nunca, requieren de una atención, de un cuidado. Y es que «cuanto mejor se trate a nuestros mayores y se fomente ese trabajo comunitario, mejor y más tarde envejecerán», tal como manifiesta Inmaculada Ortega, concejala de La Villa de Ocón y miembro del Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Murillo.

Ella concibe La Rioja Próxima como un proyecto que aúna planteamientos a corto y medio plazo con las necesidades actuales reales de la población mayor donde ocupa la posición de hilo conductor de esas demandas sociales entre sociedad y técnicos. “Nos encargamos de transmitir cómo vemos la realidad en nuestros pueblos donde un gran porcentaje de su población es mayor de 65 años y es imprescindible fomentar esa autonomía personal y prevenir la dependencia”, explica. Para ello, desde la Mancomunidad de Servicios Sociales del Valle de Ocón imparten talleres de promoción de carácter cognitivo y social para crear lazos entre la gente mayor.

Inmaculada Ortega.

Unas actuaciones que se suman a una red de voluntariado en cada municipio donde se hace especial hincapié en prevenir la soledad entre los mayores y mantener los pueblos vivos de ilusión e implicación: “Nos ayudamos unos a otros a la hora de suministrar productos de primera necesidad o combatir estados depresivos contactando a través de un grupo de WhatsApp. Vamos a las casas y coordinamos diferentes acciones para poder mantener un mínimo de contacto y trabajo comunitario donde los mayores también nos transmiten sus enseñanzas. Luego ya existe la red de voluntariado más estructurada y coordinada por Alicia, nuestra trabajadora social”.

Misma filosofía mantienen desde Entrena, donde las personas mayores de 65 años suponen el 20 por ciento de los censados. “Aquí hay muchas personas con problemas de asilamiento acusado motivados por esa necesidad de protegerse del virus. Existe miedo por salir a la calle y ese sentimiento está provocando cuadros de soledad en nuestros mayores que se deben erradicar”, señala la alcaldesa del municipio, Dolores Aragón, y miembro también del Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Navarrete. Por eso se puso en marcha una estrategia donde los ayuntamientos de la Mancomunidad de Moncalvillo, a partir de una ayuda de creación de empleo, contrataron los servicios de especialistas para desarrollar proyectos específicos con este colectivo.

“Ana es la psicóloga que desde diciembre realiza un acompañamiento individualizado con colectivos vulnerables, especialmente mayores. Se comenzó trabajando con jóvenes en técnicas de estudio para una primera toma de contacto, pero después vino la preparación de talleres de memoria. Desafortunadamente se tuvieron que paralizar y como respuesta creamos el Teléfono de Acompañamiento, una herramienta que presta un servicio psicosocial diario, pero a distancia para quienes más lo requiere”, explica Dolores.

Dolores Aragón, alcaldesa de Entrena.

Y, por si fuera poco, ya trabajan en una labor de formación en nuevas tecnologías para la Tercera Edad. No dejan de trabajar por buscar nuevas iniciativas y soluciones a los problemas que se les presenta a un colectivo esencial en el medio rural. Se trata de cuidar de quienes nos cuidaron en su día con una puesta en común de opiniones.

“No son nada reacios a estas nuevas enseñanzas tecnológicas, sino que las afrontan con motivación, y eso también forma parte de la salud comunitaria que se impulsa desde La Rioja Próxima. Potenciar el envejecimiento activo, con mejoras en su aspecto físico y mental, es un pilar fundamental porque esta población ha de ser el elemento activo de la propia dinamización de su territorio. Tenemos que quitarnos esos prejuicios de que la gente mayor no sabe hacer determinadas cosas porque tienen mucho interés por aprender. Y eso es lo que toca ahora, ofrecerles una formación previa para que sean más autónomos”, recalca Susana Del Valle, agente de Promoción de Empleo Local (APEL) en la Mancomunidad de Moncalvillo que ejerce como apoyo técnico en el Comité de Navarrete.

Susana del Valle.

Insiste en que “todo lo impulsado hasta ahora ha sido gracias al trabajo en común que se ha realizado desde los diferentes municipios que forman parte del Comité, aprovechando esas sinergias y los recursos que ya había”. Al servicio de acompañamiento individualizado de Navarrete se suman los talleres de dinamización con mayores y el punto de información sobre medidas COVID, las jornadas del cuidador y el encuentro telefónico para ofrecer apoyo y contacto. “Partimos de que los Comités permiten hacer visibles las necesidades detectadas que en muchos casos son similares en unos pueblos y otros, de ahí la importancia de trabajar en red”, incide Susana.

Luchando frente al aislamiento social y familiar que sufren muchos mayores, considera como que “el mayor reto o dificultad es intentar volver a retomar esos hábitos que tenían antes, hacerle partícipes de su propio estado de salud”. Aunque ya antes de la creación de estos Comités existían redes de apoyo vecinales más informales, se ha demostrado que este colectivo vulnerable antes de la crisis ahora ha agravado su situación. “El aislamiento solo puede derivar en un deterioro cognitivo y pérdida de rutina, por ello es imprescindible canalizar todas las aportaciones que ellos nos demandan para que se trabaje desde la base”, añade.

José Miguel Sobrón.

La preocupación también se palpa en Hormilleja, donde los últimos meses están siendo “más devastadores en cuanto a contagios” que lo que fue la primera ola. Un cribado masivo en octubre arrojó unos 60 positivos por COVID-19 de una población de unos 115 vecinos donde gran parte pertenece al colectivo de mayores. “Seguimos focalizando nuestros servicios en atender sus necesidades con llamadas telefónicas a aquellas personas que carecen de una red de apoyo familiar en el pueblo para combatir esa soledad no deseada y que también se encuentran fuera del grupo de no dependientes”, explica José Miguel Sobrón, trabajador social de la Mancomunidad de los Cuatro Ríos y miembro del Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Nájera Valle.

Son las 10:30 horas y, como cada miércoles, los bocinazos que se escuchan desde cada rincón del municipio advierten de la llegada de la ‘tienda’ ambulante que se desplaza desde Nájera para suministrar productos de primera necesidad a los vecinos. “Es un servicio que comenzó con la pandemia porque aquí no hay tienda y ya se ha quedado. De eso se trata, de que se mantengan servicios y se descentralicen de las cabeceras de comarca para que lleguen a todos los territorios y permanezcan durante todo el año. Creo que La Rioja Próxima puede ser el trampolín para ello pensando en quienes habitan de verdad los pueblos”, apunta.

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