La Rioja

Logroño esperará «a marzo o abril» para decidir sobre San Bernabé

El panorama no es alentador, pero el Ayuntamiento de Logroño adopta un perfil de prudencia antes de descartar la celebración de las fiestas de San Bernabé. Se llegará hasta donde se pueda, reafirma el alcalde de la ciudad, que se resiste a dar por perdidos unos festejos que este año no pueden ser más especiales, al cumplirse quinientos años del acontecimiento que rememoran.

Pablo Hermoso de Mendoza garantiza la celebración de los actos relacionados con el voto de San Bernabé, pero deja en el aire aquellos que implican la aglomeración de personas, al tiempo que invita a «aprender la lección» de las Navidades y la irrupción de la tercera ola del coronavirus.

– Estamos a las puertas del V Centenario del Asedio de Logroño. Pamplona da ya casi por imposibles los Sanfermines 2021, ¿mantiene el Ayuntamiento la esperanza de poder celebrar San Bernabé?

– Al menos, haremos sin duda lo mismo que el año pasado. Hay algo nuclear: respetar la tradición del voto de San Bernabé. Vamos a respetar, con todas las normas de seguridad, las lucernarias, la asistencia a los actos religiosos, el acto institucional… A partir de ahí, los eventos que implican que haya reunión de gente no podremos celebrarlos si en junio no se dan las condiciones. Lo más prudente es no generar falsas expectativas de que eso se pueda cumplir, aunque aún es pronto para hacer esa valoración. Creo que deberemos valorarlo en marzo o en abril, porque las fiestas condicionan muchos contratos, eventos y actos. Veremos hasta dónde podemos llegar, pero la dignificación del V Centenario tiene que ver con algunos actos que también vamos a hacer porque creemos que se darán las condiciones para desarrollarlos: el congreso en el que se reflexione sobre el comportamiento de la ciudadanía de Logroño durante el asedio, algunas exposiciones de carácter cultural en diferentes disciplinas artísticas, algunos elementos en el ámbito educativo…

– ¿Se dan por perdidas las celebraciones más concurridas de las fiestas?

– El problema es la parte más festiva: cuando pensamos en San Bernabé evocamos al mercado medieval, el Pan y el Pez, la teatralización del Asedio o los desfiles. Todo esto, si es prudente no hacerlo, no lo haremos. Es muy pronto para tomar la decisión, hay que esperar a ver cómo evoluciona la pandemia y, mientras tanto, estamos muy en contacto con las cofradías y todos los implicados en las fiestas. En cualquier caso, si no pudiéramos celebrar los eventos más concurridos, tenemos el año que viene para que San Bernabé pueda ser un punto festivo y resarcirnos de estos dos años sin poder festejar. El Ayuntamiento mantiene una postura de absoluta prudencia, lo primero es lo primero y estoy seguro de que todo el mundo lo entenderá así. Es muy singular que hace 500 años resistimos a un asedio y ahora estamos asistiendo a otro con fortaleza y templanza, lo que supone un punto de reflexión muy interesante desde muchos puntos de vista: cultural, educativo, filosófico, psicológico…

– ¿No echan en falta las Administraciones locales unos criterios consensuados para saber en qué circunstancias se deben o no celebrar las fiestas, sin pecar de imprudencia o exceso de celo?

– Es una cuestión de sentido común. Cuando suspendimos San Bernabé o San Mateo el pasado año noté que todo el mundo se hizo cargo de la situación. Las peñas, las casas regionales, la gente que crea la fiesta entendió que debían sacrificarse en aras de un bien superior. Hay datos muy objetivos: cómo está la curva, cómo está la UCI, cuál es nuestra incidencia acumulada y qué porcentaje de vacunación esté vacunada por entonces. Y aun así, puesto todo en la balanza, todo el mundo acepta sacrificar unas fiestas si eso permite mantener una actividad y no tener que cerrar un comercio al año siguiente. Tenemos que aprender la lección de las Navidades: cuando nos relajamos o no adoptamos la prudencia debida las consecuencias son luego peores.

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