El Rioja

Rioja, «optimista» en sus exportaciones ante la era Biden y el Brexit

El Bréxit ya es una realidad y Joe Biden ha completado su mudanza a la Casa Blanca. 2021 pisa fuerte (también en los datos epidemiológicos) y el sector vinícola asiste vigilante a los cambios que se producen más allá de nuestras fronteras. Con el principal canal de comercialización de Rioja cerrado a cal y canto, las ventas más allá de las fronteras nacionales son lo único que ofrece cierto desahogo a muchas bodegas.

Concretamente, Estados Unidos se sitúa como el país que mejor se ha comportado en este año tan complicado, según el presidente del Grupo Rioja, Íñigo Torres. «A falta de cerrar los datos de diciembre, el volumen de exportación de Rioja a EE.UU. ha crecido un 18 por ciento, mientras que la facturación ha crecido menos, un seis, debido a que el precio medio ha caído un 10 por ciento», señala.

Algo que se explica dado el «importante esfuerzo comercial que han hecho las bodegas a la hora de asumir parte de los aranceles impuestos (que ascienden a un 25 por ciento), ajustando sus márgenes para poder mantener la competitividad dentro del mercado estadounidense», destaca el presidente. Por eso Rioja ha logrado crecer un 18 por ciento más, siendo la Denominación de Origen de todo el país que mejores cifras recoge en este sentido, según el Observatorio Español del Mercado del Vino.

Torres recuerda que este crecimiento se corresponde también a esa mayor presencia de Rioja en el canal ‘off-trade’, es decir, el de alimentación, que es el que mejor se ha comportado durante la pandemia. «En España ha sido justo al revés, porque somos más fuertes en hostelería y por eso hemos sufrido más, mientras que en exportación el 75 por ciento se asienta en alimentación».

Íñigo Torres (Grupo Rioja) | Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

¿Y cómo afecta la investidura de Joe Biden a esta comercialización? Las previsiones más optimistas, por el momento, han de hacerse «a medio plazo». «Esperamos que esos aranceles profundamente injustos que se están aplicando a los productos agroalimentarios se puedan levantar, pero todo depende de las negociaciones, que no van a ser inmediatas», recuerda Torres.

Ahora la guerra arancelaria proviene de ambas partes después de que la Unión Europea, con el visto bueno de la Organización Mundial del Comercio, fijara unos aranceles del 25 por ciento sobre productos agrícolas e industriales estadounidenses debido a las ayudas ilegales de Trump a la compañía Boeing. «De ahí que las perspectivas avancen que no va a ser una actuación inmediata y que probablemente ese fin de los aranceles no se produzca ni en febrero, aunque espero que impere la cordura y haya un levantamiento por ambas partes».

A pesar de ello, el sector vinícola lo recibe de forma positiva porque es más probable que con la nueva administración norteamericana, una «más aperturista que apuesta por el multilateralismo», se recuperen los lazos comerciales. Mientras tanto, la exportación seguirá siendo un leve colchón para la comercialización de Rioja en tiempos de pandemia: «Si el COVID sigue azotando de la misma forma, el comportamiento del mercado va a ser bastante parecido al que hemos apreciado hasta ahora».

Es decir, que las ventas internacionales en alimentación se espera que se mantengan, por lo que hay cierto «optimismo». Pero a nivel nacional se espera todavía «mucho sufrimiento» ante el cierre de la hostelería, principal canal del mercado, por lo que los niveles de exportación no podrán compensar la realidad en el mercado interno.

Cifras más positivas en Reino Unido

Es el principal destino de ventas exteriores del vino de Rioja, que ocupa muy buenas posiciones en términos generales, pero sobre todo en el canal de alimentación, que ha crecido y continúa haciéndolo con motivo de la pandemia. Es por ello que en Reino Unido las cifras también reflejan datos «muy positivos», como define el presidente del Grupo Rioja.

El temor al Bréxit, culminado con la entrada en el nuevo año, desapareció cuando se alcanzó el acuerdo de comercialización y se descartó así la opción de establecer aranceles a los productos nacionales, «algo que hubiera reducido la competitividad del vino de Rioja en este país». Solo quedarán los trámites aduaneros habituales ante el fin de la libertad de tráfico de mercancías, aunque en este caso se espera que de acuerdo con la Unión Europea esas gestiones se simplifiquen al máximo.

Con buenas perspectivas en este mercado, Torres remarca que, a diferencia de Estados Unidos, «en este país el crecimiento del volumen, en torno a un 17 por ciento, ha ido casi en paralelo al de la facturación, que refleja una subida del 14 por ciento dado que el ajuste en el precio medio solo ha bajado algo más de un dos por ciento gracias a la ausencia de aranceles».

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