Educación

Los seis ejes que marcarán la nueva Ley educativa en La Rioja

La nueva Ley de Educación, conocida como la Ley Celaá, ya es una realidad que se verá plasmada el próximo curso en las aulas de todo el país. Su contenido y las modificaciones que traerá consigo todavía no están del todo determinados, a la espera del desarrollo legislativo de la propia ley y la publicación de los Reales Decretos básicos. Mientras, las comunidades ya barajan un borrador con las líneas de actuación que desean impulsar en las aulas para los próximos años y sobre el que se abrirá un periodo de alegaciones.

En La Rioja, el consejero de Educación, Pedro Uruñuela señala que una de las prioridades es ampliar los centros y el número de plazas en Educación Infantil para regular concretamente la etapa de 0 a 3 años, donde solo hay un 32 por ciento de escolarizados: «Hay argumentos que evidencian que cursar esta etapa correlaciona con el éxito escolar posterior, así que nos gustaría poder alcanzar el 60 por ciento de matriculación con un crecimiento del diez por ciento progresivo para los próximos tres años».

Otro de los campos de actuación está referido al Plan de Estudios. «Defendemos un currículum que favorezca el éxito escolar y para ello queremos agrupar asignaturas relacionadas entre sí para que no haya once asignaturas con sus once profesores distintos. Se trata, por ejemplo, de integrar el bloque de ciencias y matemáticas para que no esté todo tan disperso y sea más sencillo y accesible para los estudiantes», explica el consejero.

Esos docentes que se suprimirían irían destinados a otras aulas porque la idea también es reducir la ratio de las clases. «Además, en ese Plan de Estudios queremos desarrollar una asignatura que sirva como proyecto de servicio a la ciudadanía. Algo que permite la nueva ley y para lo que nos hemos inspirado en Holanda y Alemania, donde para obtener el título de graduado en Educación Secundaria han de realizar un mínimo de 40 horas destinadas a estas actividades. Se busca que los alumnos apliquen los estudiado para dar un servicio a la comunidad.

Por otro lado, el Plan de Formación Profesional de La Rioja para los próximos cinco años se presenta como una apuesta ganadora. Además de reforzar determinadas familias como la formación en vitivinicultura e implantar el grado de Imagen y Sonido, se pretende integrar la FP básica, fomentar la formación de empleo y certificar las competencias profesionales como apoyo a la búsqueda de empleo.

«En cuanto a la escuela rural, deberemos trabajar coordinados con otras Consejerías para asegurar no solo una calidad educativa sino la existencia de servicios de salud adecuados», remarca el consejero, que a su vez incide en la importancia de hacer de la escuela rural un destino atractivo para los docentes y «evitar así el trasiego de maestros cada año», así como para las familias.

«La LOMLOE nos da un mandato que se concreta en hacer propuestas para la formación inicial y permanente del profesorado. Es decir, tenemos que diseñar qué perfil de profesorado queremos, qué competencias profesionales son las más importantes para los docentes y cómo se pueden poner en práctica», apunta. Mientras trabajan en ese interés de disminuir el número de alumnos por aula, Uruñuela anuncia la intención de poner en marcha el Estatuto del Profesorado.

En última instancia, el consejero destaca con especial interés la necesidad de establecer una educación en valores y más concretamente en «aprender a convivir»: «Es un objetivo básico de la educación hoy en día. Aprender a resolver los conflictos de forma pacífica para que las dos partes ganen, aprender a dialogar y comunicarnos, a poner en marcha la figura del alumnado ayudante que se responsabiliza de otros compañeros y les ayuda. Se pretende hacer de los centros lugares libres de acoso y ciberacoso».

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