El Rioja

Íñigo Torres: «Las bodegas de Rioja han cumplido en un año muy complicado para todo el sector»

El año 2020 ha sido uno de los más difíciles en la historia del vino de Rioja y 2021 tampoco viene tímido en cuanto a desafíos: la pandemia sigue marcando la vida en España y el mundo, el Reino Unido ha salido de la Unión Europea y Estados Unidos afronta una etapa de transición. Es el momento de hacer balance y conocer perspectivas con el director general de la principal asociación de bodegas de Rioja, Íñigo Torres, que pone la esperanza en el esfuerzo y profesionalidad de sus empresas.

– Con 58 bodegas repartidas entre La Rioja, Alava y Navarra, el balance de Grupo Rioja es muy representativo del sector.

– Pues realmente así es, pero no por el número de socios que tiene Grupo Rioja, sino por lo que representan estas bodegas para el sector. Me gusta siempre recordar que la importancia de nuestra asociación no reside sólo en que aglutinamos más del 75 por ciento del valor de comercialización de Rioja sino en que nuestras bodegas compran uva de forma directa e indirecta a más de 11.000 viticultores y dan trabajo directo en la zona de producción a casi 3.000 personas, por lo que son la base del tejido social y económico de la Denominación de Origen.

– Con esas cifras, la verdad es que sobre las bodegas de su asociación recae una gran responsabilidad, dado la importancia que tiene este sector en la región.

– Efectivamente, hace unos años se realizó un estudio sobre el impacto del sector en la economía de la zona y se estimaba superior al veinticinco por ciento del PIB, contabilizando la industria auxiliar y todas las actividades que lo rodean. Grupo Rioja se fundó como Grupo de Criadores y Exportadores de Rioja hace cincuenta años, pero el origen de la Asociación se remonta a principio del siglo XX, así que estamos acostumbrados a esa responsabilidad.

– ¿Cuál es la seña de identidad de las bodegas que forman Grupo Rioja?

Dentro de nuestra asociación hay bodegas de todos los tamaños, grandes, medianas y pequeñas, de forma muy mayoritaria de carácter familiar, ya que la propiedad e incluso la gestión siguen en manos de una familia. La mayor parte se fundaron en Rioja, pero hay también grupos que han venido de otras zonas y se han incorporado con nosotros. Si tuviera que destacar algún aspecto en concreto, creo que el denominador común es la creación de grandes marcas y su carácter exportador, ya que prácticamente todas, desde su inicio, han realizado un gran esfuerzo por exportar y llevar el nombre de Rioja por todo el mundo.

– Haciendo balance del último año, 2020 empezó bien…

Empezó bien a pesar de la imposición de aranceles en Estados Unidos y las negociaciones sobre el Brexit en Reino Unido. Se detectaba una recuperación de las ventas, después de dos años consecutivos de caídas como consecuencia de los altos precios de la uva derivados de la helada de 2017.

– … y de pronto cambió todo.

Así es. La vida se paralizó y el cierre de la hostelería se notó inmediatamente, porque en el mercado nacional representa más del sesenta por ciento de las ventas de Rioja. Tuvimos ese “espejismo” de normalidad en verano y el otoño ha sido duro por otro cierre de hostelería, con una campaña de Navidad muy distinta a un año normal.

– Sin embargo, parece que las exportaciones han ido bien y ha crecido la venta online.

– Podemos decir que la exportación nos ha ayudado a “salvar los muebles”, porque en el exterior, a diferencia de en España, el principal canal es la alimentación que ha crecido con la pandemia. Si analizamos las ventas totales en Rioja, registramos importantes descensos de ventas con una caída estimada en volumen del 10%, mientras que la caída en valor puede aproximarse al quince por ciento.

Como aspecto positivo, cabe señalar el buen comportamiento en mercados como Reino Unido, que es esencial para nuestra Denominación, gracias al excelente posicionamiento de la marca Rioja. El incremento de ventas online es interesante y sabemos que seguirá creciendo, pero de momento sólo representa, como mucho, el dos por ciento de las ventas de vino y no compensa el descenso en hostelería.

– ¿Cómo han aliviado la situación las ayudas europeas que se dieron al sector?

Pues no han aliviado apenas la situación, ya que gran parte de los fondos se derivaron a la destilación de vinos sin DO, que de poco ha servido porque el incremento de la cosecha 2020 en España ha sido claramente superior al volumen destilado.

Aunque han llegado ayudas a Rioja para el almacenamiento de las existencias de vino, creemos que hay que dar un giro y apoyar de forma decidida al vino de calidad, que es el que aporta valor y el que más ha sufrido con el cierre de la hostelería. Trabajaremos para que estos aspectos se corrijan en las ayudas de este año.

– ¿Cómo afectó la pandemia en el campo y en las labores de vendimia?

– La primavera fue dura por las lluvias y la vendimia fue complicada por los protocolos, pero las bodegas y los viticultores demostraron una capacidad admirable gestionando el ingente “trasiego” de equipos humanos ante un producto perecedero como la uva. Se demostró una enorme profesionalidad y responsabilidad por parte de todo el sector, y aquí hay que reconocer la seriedad de las tres administraciones implicadas, La Rioja, País Vasco y Navarra, con quienes fuimos organizando todo el operativo desde junio.

– Las tensiones vinieron por el precio de la uva…

Siempre que el precio de la uva desciende existen tensiones en el sector productor, pero hay que recordar que en 2020 se produjo por el exceso de oferta sobre la demanda debido a la caída de las ventas.

Hubo una errónea interpretación de la Ley de la Cadena Alimentaria por parte de algunas organizaciones agrarias, que amenazaban con denunciar las operaciones que no cubrieran un coste medio del cultivo, calculado de forma generosa y con mero valor estadístico. En todo caso, es obvio que al tratarse de una media, el cincuenta por ciento de las explotaciones tiene costes inferiores.

– ¿Entonces qué es lo que dice la Ley de la cadena?

– La realidad es que la Ley determina que hay cubrir el coste de cada productor individual y se ha cumplido de forma generalizada. En todo caso, es necesario recordar que, si un viticultor entiende que el precio ofrecido es inferior a su coste efectivo, puede buscar otra bodega entre las más de 800 que elaboran en Rioja para vender su producción.

– ¿Considera entonces que las bodegas han cumplido este año?

Las bodegas de Rioja han hecho un gran esfuerzo por comprar toda la producción de los viticultores y han cumplido como siempre con la Ley de la Cadena Alimentaria, como vienen confirmando las inspecciones que después realiza la AICA.

En todo caso, este es un sector donde la rentabilidad se mide a medio y largo plazo y en los últimos años ha sido muy positiva en Rioja, a mucha distancia de lo que sucede en otras zonas vitivinícolas. Estoy convencido que, este año, las bodegas han tenido muchas más pérdidas que los viticultores.

– Comenzando por los retos de este año más allá de nuestras fronteras, ¿cómo afecta la salida de Reino Unido de la UE?

– El acuerdo sobre el brexit es positivo, primero, porque una salida sin acuerdo tenía consecuencias impredecibles y, en segundo lugar, se han evitado los aranceles que gravarían nuestros vinos. Se ha incrementado los trámites aduaneros, pero las bodegas están acostumbradas a realizarlo con todos los países de fuera de la UE.

Esperamos contar con fondos europeos para promoción en terceros países, que es el nuevo estatus de Reino Unido, y afianzarnos en el primer mercado de exportación de Rioja porque sabemos que valoran nuestra marca.

– No parece que Biden vaya a suprimir los aranceles que gravan nuestros vinos con un veinticinco por ciento en el mercado norteamericano.

– Las bodegas en muchos casos están asumiendo el incremento de aranceles para no perder cuota de mercado, porque en Estados Unidos crece el consumo de vino y es un mercado con un gran potencial para Rioja. Lo grave es que la industria agroalimentaria está pagando desavenencias sobre ayudas al sector aeronáutico y veremos qué efecto tienen los aranceles de Europa a sus productos, porque también representan millones de dólares.
No será fácil que haya un giro radical a corto plazo, así que seguimos trabajando duro y apostando por la promoción.

– En el plano local, uno de los focos del año va a estar en Rioja Alavesa, con la propuesta de crear la DO ‘Viñedos de Alava’ y la aspiración de formar una “sub-Denominación” Rioja Alavesa. ¿Cómo se explican ambos procesos?

La primera es una iniciativa que no tiene apoyo real en el sector, ya que está impulsada por un grupo muy reducido de bodegas de ABRA, asociación que apenas representa el 4% del valor de comercialización de Rioja. Creemos que no tiene un soporte legal porque realmente no hay un elemento diferenciador que justifique la creación de una nueva Denominación sobre el territorio que ocupa la zona de Rioja Alavesa, pero la pertenencia a Rioja es voluntaria y cualquier inscrito puede darse de baja libremente. Eso sí, debería realizarlo de forma completa excluyendo tanto la bodega como el viñedo.

Sobre la segunda iniciativa, creemos que la proposición de Ley presentada por el PNV en el Congreso de los Diputados sólo puede causar confusión en el consumidor y rompe con el principio básico de unidad de mercado y control que garantiza la competencia leal entre todos los operadores de Rioja. Se pone como excusa lograr una mayor diferenciación del producto pero, con la aprobación de los vinos de zona y municipio, esa diferenciación está garantizada.

– ¿Cuál cree entonces que es la razón de estas iniciativas?

– Creo que en gran medida son razones políticas. Tanto esta iniciativa como cualquier otra se puede y se debe debatir en el Consejo Regulador, que es donde están representados los intereses legítimos del sector y donde los actores se juegan su patrimonio y sus cuentas de resultados. Este tipo de iniciativas vienen del ámbito político y nunca se han debatido en la mesa del Consejo.

Hace unos días leíamos que un representante del PNV defendía la iniciativa para que los viticultores y bodegueros de Rioja Alavesa pudieran “tomar parte” en las decisiones. Curiosa justificación cuando en el Pleno del Consejo están representados la principal organización agraria de Álava, las cooperativas alavesas y dos asociaciones bodegueras que agrupan de forma exclusiva a bodegas de Álava. Además, hay vocales alaveses en otras asociaciones, por ejemplo, en Grupo Rioja que es la asociación mayoritaria, además de tener un presidente alavés y casi la mitad de las bodegas que lo forman ubicadas en Álava. Todas ellas participan activamente en las decisiones de la asociación y en el Consejo Regulador.

– ¿De qué depende que prosperen y qué posibilidades tienen?

– Si el Gobierno Vasco aprueba el expediente de ‘Viñedos de Alava’ tiene que pasar por el Ministerio y llegar a Bruselas, donde deben decidir si existe una clara diferenciación que le dé derecho a constituirse como Denominación de Origen.

La creación de una Denominación Rioja Alavesa exige modificar la Ley del Vino y por eso está en el Congreso. No sabemos cuándo podría entrar a debate, pero cuando suceda dependerá de la postura que adopten los partidos políticos en el Congreso, que deberán ser responsables de las decisiones que tomen.

– Todo esto en un año que toca elecciones al Consejo Regulador y la Interprofesional…

– En junio de 2021 se cumplen cuatro años desde la última renovación de la Interprofesional y la Presidencia de Fernando Salamero. Ha sido un periodo muy complejo que comenzó con la helada de 2017 y ha continuado con la pandemia este año y, aún así, Rioja ha promovido importantes iniciativas como las nuevas figuras y la elaboración de un plan estratégico, que nos ayudarán a ser más competitivos en el futuro. Creo que ese buen hacer en tiempos tan complicados se debe a la experiencia y responsabilidad del sector, y también al liderazgo que ha demostrado el presidente del Consejo.

– Y parece que se avecina otro año intenso para Rioja.

– La verdad es que será un año movido, pero en realidad todos los son porque este sector no para y siempre hay mucho que hacer. Rioja ha recibido críticas injustas porque parece que se mueve lentamente, pero vemos continuamente que otras denominaciones siguen iniciativas que se han abierto aquí. Lo que ocurre es que sería irresponsable dar pasos poco meditados cuando hay tanto en juego.

– Con este panorama tan revuelto ¿con qué espíritu afronta Grupo Rioja 2021?

– Con el espíritu de siempre: trabajar, trabajar y trabajar sin dejarnos abatir por las circunstancias, porque 2021 también va a ser duro, al menos durante el primer semestre. Las vacunas nos aportan esperanza y confiamos en que iremos superando la situación y restaurando la vida anterior.

Estamos firmemente comprometidos con la recuperación de la hostelería, que es un pilar fundamental no sólo en nuestra economía sino en nuestra forma de vida.

Rioja tiene un gran reconocimiento en el mercado, tanto interior como exterior, además una gran experiencia y distribución que en este momento le favorece para poder defenderse mejor que sus competidores.

– ¿Cuál fue su deseo para 2021 cuando comía las uvas?

– Más que deseo, confío en que superaremos esto remando juntos porque, a pesar de lo que a veces vemos en los medios, en este sector hay grandes consensos para favorecer la prosperidad de nuestra región vitivinícola.

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