Agricultura

Oliva cogida, aceite en cata: la DOP supera los 2,5 millones de kilos

A escasos días de cerrar oficialmente la campaña de recogida de la aceituna en la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja (la fecha fijada es el próximo 31 de diciembre), muchas almazaras y trujales ya están en la fase de análisis de los aceites 2020. Se han recogido las mantas, los vareadores mecánicos, los paraguas y las cosechadoras. Ahora toca catar, valorar esos aromas picantes y amargos. Eso sí, «la calidad, uno año más, se mantiene en buenos parámetros gracias al trabajo de los productores».

Desde la DOP, Elvira Cantabrana hace balance de un año climáticamente «muy bueno» para el desarrollo del olivo, lo que va a dejar un saco de kilos de mayor peso al recogido el año pasado, cuando la cifra total ascendió a 2.200.000 kilos de aceitunas. «Para esta campaña todavía falta hacer el recuento oficial, pero se va a superar la producción sin lugar a dudas», remarca. A nivel de toda La Rioja habrá que esperar unos meses más para conocer el recuento oficial, pero la tendencia también está al alza.

El estrés hídrico que arrastraba el olivar riojano se palió con las lluvias de primavera que ayudaron en el momento de cuajado, óptimo para el árbol. Las precipitaciones dieron paso a un mes de junio seco y con temperaturas suaves que se prolongaron durante el verano. «Esas circunstancias meteorológicas dejaron una gran cantidad de muestras en las plantas que fueron engordando en buenas condiciones ante la ausencia también de plagas y enfermedades».

Cantabrana destaca el «excelente» estado del fruto hasta el momento de la recogida, uno que podría haber sido mejor, alcanzando un mayor rendimiento graso, si hubiera llovido más en octubre. No obstante, la oliva se recolectó «en un momento estupendo», como cada año, pasado la festividad de Todos los Santos para coger carrerilla hacia mediados y finales de noviembre ante el cambio de tonalidad de la oliva («que no se correspondía con un estado tan avanzado de maduración»).

Ante un riesgo de heladas, muchos agricultores no dudaron en arrancar máquinas aunque el rendimiento todavía fuera bajo, «y no actuaron mal porque las primeras temperaturas frías empezaron a finales de noviembre». Unas heladas que, sobre todo, a fincas ubicadas en zonas bajas y valles donde el frío se estanca y permanece durante más tiempo.

La cosecha no se generalizó hasta alcanzadas las fechas del Puente de la Constitución, cuando más oliva entró en los trujales y muchos de ellos remataron gran parte de la cosecha. Una campaña que a la vista está ha transcurrido con normalidad y sin apenas incidencias y que, puerta a puerta, deja muy buenas sensaciones en las almazaras riojanas.

«Campaña de récord», según hablan en el Trujal 5 Valles de Arnedo, aunque todavía no se han cerrado las puertas a la entrada de la oliva más tardía. Sara Pérez habla de unos 2,5 millones de kilos recogidos, «lo nunca visto antes», así que el balance que hace de la cosecha es «muy positivo». Las heladas tempranas de noviembre, sin embargo, turbaron levemente el buen estado sanitario con el que llegaba la aceituna, afectando así a la calidad. Asimismo, los rendimientos también se han visto alterados por la excesiva producción.

Desde Alfaro, los hermanos Catalán coinciden en términos de producción: «Es una barbaridad los kilos que hemos recogido este año. Unas 800 toneladas, a diferencia de las 500 o 650 de cosechas habituales». La Almazara Ecológica de La Rioja también se refiere a las heladas como factor determinante en el fruto, primero en el rendimiento graso, dejándolo por debajo del 18 por ciento, y las temperaturas bajo cero de finales de noviembre en la cantidad recogida.

Jesús Catalán destaca que «la campaña se ha desarrollado bien, pero ha sido un año extraño». Además, las abundantes lluvias de primavera que incidieron notablemente en el uso de fungicidas en el viñedo derivaron en «secuelas apreciadas en algunos olivares en ecológico». Por otro lado, Catalán incide en la importancia de trabajar bien ese aceite de oliva helada: «Es uno de extrema calidad y ello lo convierte también en uno muy inestable, de ahí que sea imprescindible un buen purgado, un cuidado desarrollo y un seguimiento para evitar que el aceite coja defectos».

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