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El Haro salva la honra riojana en la Copa y espera al Rayo

Sobre la bocina, el Haro Deportivo ha salvado este miércoles la honra del fútbol riojano en la Copa del Rey, que nunca antes ha tenido una representación tan nutrida de equipos de la comunidad y amenazaba con irse de vacío en la primera ronda. Ha sido en el tiempo añadido cuando Garrido, de libre directo, ha clasificado a los blanquinegros contra la Balompédica Linense (2-1) para una segunda eliminatoria en la que se dará el gustazo de medirse al Rayo Vallecano (6 de enero, 17 horas).

Si el fútbol es de los aficionados, los condicionantes del encuentro convirtieron la cita en una oda al amor a unos colores, si acaso el blanco y el negro se consideran como tal. Una buena cortina de agua (faltaba el Rayo, premio para el vencedor de la eliminatoria) dio la bienvenida a El Mazo a medio millar de hinchas que poco fútbol vieron durante el primer acto. Clásico partido de guante y manga corta. De jugadores vapeando compromiso y entrega por las bajas temperaturas. Típica cita que se resuelve por los «pequeños detalles» en ambas áreas.

Un penalti por agarrón la jarrera y un error de bulto en la andaluza fue todo lo destacable en 45 minutos de tedio. Gol y gol. Pito Camacho, más activo con los subterfugios del fútbol que con el balón en los pies, y Mikel Bueno volvieron a recordar que conviene invertir en un ‘9’ cada centimillo recaudado en el Sorteo de Navidad.

La amenaza de la prórroga elevó el nivel sobre el sintético de El Mazo. Haro y ‘Balona’ dejaron las exquisiteces para la cena de mañana, pero al menos se reconocieron como ‘allegados’, se descargaron la declaración responsable y visitaron el área contraria con mayor asiduidad.

En una de esas, Borja García tuvo en sus botas la posibilidad de evitar la prórroga al cazar en el área un balón sin dueño, pero el cuerpo de un rival y el poste constataron que las porterías estaban confinadas en el segundo tiempo y que la nueva normalidad tenía aspecto de 30 minutos extra.

Hasta que una falta en la última acción del partido se la ha pedido Garrido (ingresado en el segundo tiempo) para ahorrar media hora de fútbol entre la niebla. El cuero estaba a 30 metros y el blanquinegro le ha pegado a puerta esperando el milagro. Williams, bajo palos, solo ha podido seguir la pelota con la mirada y El Mazo espera ya la visita de un clásico, el Rayo Vallecano, para salvar la honra del fútbol riojano en la Copa del Rey.

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