Crisis del Coronavirus

La Cocina de Ramón y La Parrilla Riojana vuelven por Navidad

«Lo hemos intentado evitar, pero es imposible seguir en estas condiciones y hemos decidido enterrar el hacha de guerra». Así se despedía temporalmente el chef Ramón Piñeiro a principios del mes de noviembre. Los fogones de La Cocina de Ramón y La Parrilla Riojana se apagaban porque «necesitamos parar y replantearnos todo otra vez».

Un mes después, con más ganas que nunca, las cosas claras y la ilusión intacta, ambos establecimientos han vuelto a subir la persiana. «Estamos aquí. Es todo tan raro… pero, afortunadamente hemos alcanzado varias negociaciones financieras que nos han permitido seguir adelante y aguantar, que es lo que toca ahora», explica Piñeiro.

El chef hace memoria y, con todo el sentido del humor que se puede tener ahora, recuerda sus ajetreados comienzos. «En realidad nunca ha sido fácil. La Cocina de Ramón la abrimos un martes y pocos días después comenzó la crisis en España. Después, tras muchos quebraderos de cabeza decidí poner en marcha La Parrilla Riojana en La Laurel y, ¿con qué me encuentro? Con una pandemia mundial».

Antes de los esperado, como confiesa Ramón, y con «todas las ganas de trabajar del mundo», se vuelve a colgar el delantal con una fuerza mental y física que hace tiempo no tenía. «Estoy hecho un toro. Este mes de descanso ha servido para descansar cuerpo y mente y volvemos con muchas ideas para seguir sorprendiendo a los clientes».

Las restricciones sanitarias cambian el rumbo de la normalidad hostelera pero, con esfuerzo, todo se consigue. «De normal el local ya cuenta con bastante distancia entre mesas pero ahora, donde antes había cuatro tenemos dos. Es más, hemos ido al extremo y con biombos y cortinas la gente casi ni se ve. No te cruzas con el resto de clientes». Pero esta reducción de aforo también ha conllevado la merma de la plantilla. «He perdido gente en el camino, eso es lo que peor llevo».

Además del servicio en ambos establecimientos, la recogida en local sigue activa. «Entregamos los pedidos en bolsas de rafia muy chulas. Eso sí, no está toda la comida de la carta disponible para llevar. Solo preparamos lo que hemos visto que llega bien a casa. Pochas, caparrones, garbanzos con bacalao, atún tataki, carrilleras, cordero asado, canelones con trufa, albóndigas… En definitiva, comida para llevar que tenemos certeza de que aguanta bien».

Piñeiro cruza los dedos y prueba suerte de nuevo. «Históricamente diciembre es uno de los mejores meses del año para el negocio, y enero el peor. Si no abríamos ahora teníamos que saltar hasta febrero, que tampoco suele ser bueno así que… ¡hola otra vez!».

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