Agricultura

La royuela pisa fuerte: un aceite verde que estrena embotelladora en La Rioja

Cosecha adelantada, en torno a unos diez o doce días, en busca de ese aceite verde y con la vista puesta en futuras heladas que dañen el fruto. Cosecha, además, similar en cuanto a producción respecto a la de 2019, «tal vez un poco más elevada». La royuela, una variedad de aceituna autóctona de La Rioja y con presencia mayoritaria en La Rioja Alta, cada vez adquiere mayor volumen de mercado. Desde la Finca Malzapato, a camino entre Haro y Anguciana, unas cinco hectáreas y media de diez años de longevidad plantadas en ecológico son toda la materia prima que la empresa Lácteos Martínez gestiona para comercializar su aceite de oliva virgen extra. Un proyecto, sin embargo, en fase de crecimiento.

«Desde este año hay que sumar una hectárea y media más de olivos a la superficie total. Vemos que este producto tiene gran acogida por parte del público, el cual parece estar bastante saturado ya de la arbequina. Este aceite es algo mas maduro y combina bien con más platos, además de que sus árboles aguantan mucho mejor las temperaturas bajo cero que podemos tener aquí en invierno», señala Javier Martínez, gerente de la empresa. No tiene constancia de que exista una plantación de ese tamaño solo de royuela en La Rioja y en ecológico, manteniendo esa filosofía de seis por seis y manto vegetal donde las producciones suelen rondar los 12.000 kilos teniendo en cuenta que el olivar no está en plena producción.

«El último paso ha sido la construcción de una embotelladora en Haro, la única en la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja y que que a partir de enero o febrero, cuando contemos con los registros sanitarios y de la Consejería de Agricultura, podrá ponerse en funcionamiento para envasar nuestro aceite verde que se moltura en la Almazara Ecológica de La Rioja en Alfaro», apunta. Los quesos de Cameros no son la única especialidad de Lácteos Martínez y, aunque para la llegada de una nueva almazara a la empresa todavía falten años (los necesarios para poder crecer en superficie), las ambiciones hacia esta variedad no se frenan.

Por el momento, van por el buen camino hacia esa máxima de controlar todo el proceso de producción y elaboración. «Tener una embotelladora nos permite disponer de grandes depósitos de acero inoxidable para que le aceite se presente en el mercado lo más intacto posible. Cuando llega de Alfaro hacemos el filtrado por decantación, purgando los depósitos para que las impurezas que pueda tener el aceite puedan ir por decantación y no por centrifugación, lo cual permite mantener mejor los matices matices aunque este tipo de aceite sea más estable, ya que se oxida menos en contacto con el oxígeno», apunta.

Con cerca de 2.500 litros recabados, «una producción bastante baja», Javier irrumpe en el mercado comercializador nacional, en tiendas especializadas, y también nacional. El canal ‘online’ tampoco se le resiste y reconoce que durante la pandemia se han hecho un hueco importante en él. Esta cosecha 2020 deja unas rendimientos levemente superiores a los de la campaña anterior, en torno al 17 por ciento. Concluida en noviembre la recogida de los 600 árboles que componen la finca y que están en producción, Javier ya tiene la vista puesta en esos aromas que, un año más, su royuela va a desprender: «Más amargos y picantes, con matices a alcachofa, a tomate verde».

Un monovarietal antioxidante

En mayores dimensiones trabaja Antonio Martínez la royuela en su Almazara el Alberque de Ollauri. Aunque solo el 20 por ciento de la oliva molturada corresponde a esta variedad, lo que supone unos 60.000 kilos por campaña, de ella elabora su propio monovarietal de aceite verde, valorado hace tres años como el mejor aceite  en la categoría de Frutado Verde de La Rioja. Olivos de gran tamaño (tres veces más que un árbol de arbequina) en plantaciones tradicionales y con una recogida, en muchos casos, manual, que se han ido recuperando con el paso de los años, muchos destinados a autoconsumo.

Almazara El Alberque, en Ollauri.

Martínez coincide en el valor de este oro líquido considerado como la variedad con más poder antioxidante. «Aceites fuertes, pero que se equilibran con el tiempo y con unos aromas muy picantes a los que el cliente de esta zona de La Rioja Alta es muy fiel», matiza, «y que también se venden muy bien en el mercado en general». Sobre todo en el norte de España y Europa, «aunque la exportación va a paso más lento». Eso sí, las ventas durante la pandemia han llegado a niveles 0 porque el principal canal de comercialización es la restauración y la venta directa.

La royuela que esta almazara moltura no siempre es de propiedad y en gran medida proviene de los agricultores de la zona que mantienen en producción olivos plantados en pequeñas parcelas que gracias a la mecanización de la recogida se mantienen en activo. Aunque los rendimientos sean menores, el aceite que se saca de estas aceitunas se valora más por esos matices que arroja y su capacidad de aguantar más en el tiempo.

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