La Rioja

La psicología en la violencia de género: «Las ayudamos a encontrar la salida»

«No es su culpa; ha tenido un mal día». «Todas las parejas se pelean, pero en el fondo me quiere». «No quería hacerlo pero la ira le cegó». «No volverá a pasar; todo irá bien».

Excusas, justificaciones, pretextos, y todo para maquillar una realidad que muchas mujeres no quieren o pueden ver. No existe un perfil de víctima, cualquier mujer, de una condición social u otra, sea de la religión que sea, tenga la edad que tenga, puede sufrir violencia de género.

Muchas veces se ha entendido este tipo de exceso desde una sola cara, pero tiene más. No solo es estar con el ojo hinchado o con una costilla rota, el maltrato es una constante desvalorización y humillación que se justifica pero está ahí. «Si duele, algo está pasando», explica Luisa Velasco, Psicóloga del Centro Asesor de la Mujer.

Velasco destaca que hay que hacerse a la idea de que la violencia de género no es un problema de pareja, sino de violencia. «Pueden pasar por momentos de crisis, dificultades o conflictos, pero dentro de esa fase hay maneras de resolución que a veces no pasan por ser las más eficaces pero no implican violencia. Otra cosa es el desprecio, buscar el aislamiento de la pareja, el querer estar por encima, hacerle creer a la mujer que lo que dice no es importante, que el hombre tiene unos derechos o privilegios con los que ella no cuenta. Eso es violencia machista».

Intervención psicológica

‘El primer paso es reconocerlo’, se suele decir. Y ahí es donde el Centro Asesor de la Mujer comienza su intervención. «Cuando llega la víctima se le hace una valoración integral para saber cuál es su situación en ese momento respecto a la violencia, a la pareja, su situación laboral o la integración social. A partir de ahí se elabora un tratamiento».

Siempre teniendo en cuenta que cada víctima «viene en un momento concreto». La mayoría llegan al centro con la sensación de estar ya al límite, de no poder más, con la necesidad de dar un paso al frente. Otras, sin embargo, «todavía están en el momento de tomar la decisión respecto a su relación, planteándose la ruptura. Ahí hacemos un apoyo fundamental para que sean conscientes de la situación en la que están y las consecuencias que puede tener en ellas, en sus hijos o en su proyecto de vida, ayudándoles a tomar las mejores decisiones para ella».

Es difícil cuando acuden en mitad de una fase donde la vinculación con la pareja es muy alta, «porque están empezando. Se dan cuenta de que algo está pasando pero no se atreven a ponerle el nombre de maltrato. Reconocen comportamientos indeseables, pero puede más el deseo y el planteamiento de un proyecto de futuro con él. En definitiva, vienen con la sensación de que se puede cambiar porque el amor todo lo puede. Ahí entra el conflicto».

Luisa Velasco utiliza la imagen de un laberinto para describir el proceso que las víctimas viven. «Todo depende de lo perdidas que estén en ese espacio. Es un proceso dividido en fases, pero a veces no van todas seguidas porque nos encontramos con avances y retrocesos, segundas oportunidades, perdón, querer seguir adelante por los hijos… Ahí entra nuestro trabajo de acompañamiento para que puedan encontrar la salida a ese laberinto, liberándose de la violencia y reconstruyendo un futuro con nuevas ilusiones y proyectos».

La culpa forma parte de todo el proceso, planeando constantemente sobre la mujer y haciéndose cargo de ella por completo. «Nosotros respetamos cada una de sus decisiones y su capacidad de autonomía en cuanto a ellas, pero les enseñamos a delegar la responsabilidad que le atañe al agresor y a la sociedad».

El Centro Asesor pone la semilla del merecimiento de la autoestima, pero tiene que ser la víctima la que después lo ponga en marcha trabajándolo en la sociedad, y para ello «es necesario que todas las administraciones, organismos, asociaciones intervengan y se responsabilicen. Todo tiene que funcionar para que esta mujer salga adelante, no solo vale el tratamiento psicológico. Nosotros somos la palanca, pero necesitamos que todo marche de la mano».

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