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AERTIC: «Es vital fomentar las vocaciones TIC desde edades más tempranas»

Un estudio de AERTIC, «Identificación de Necesidades y Perfiles Profesionales en el Sector TIC. Diagnóstico y retos en La Rioja», desvela que el conjunto de las competencias que son las más apropiadas para el sector TIC, tienen que ver con la manera en que los proyectos son gestionados.

De esta forma, se demanda que el candidato a trabajar en una empresa tecnológica posea las habilidades de: trabajo en equipo, comunicación, resolución de problemas, planificación, creatividad, flexibilidad, presión y orientación al cliente. Estas serían las habilidades fundamentales para «atacar» el nuevo escenario de digitalización.

Este estudio, desarrollado a finales de 2019 por AERTIC y dirigido por Francisca Benito, Directora de la Consultora de Gestión de Talento y Executive Search, «Personas y Estrategia», tiene como objetivo conocer las demandas concretas de talento TIC en La Rioja para planificar y priorizar las acciones de gestión del talento y capacitación necesarias para acometer con éxito los nuevos retos del sector TIC de la Comunidad Autónoma en el corto plazo.

«Este estudio», recalca Francisca Benito, «nace como complemento y mejora de un primer estudio que ya realizó AERTIC en 2018 y que pretendía diagnosticar la situación los perfiles TIC en el mercado laboral y las particularidades que afectan a La Rioja con el objetivo de apoyar a las empresas del sector en la atracción y gestión del talento TIC».

En ese primer acercamiento, el estudio se analizó la oferta y demanda de perfiles TIC, como era esperable, la escasez era evidente, pero permitió identificar algunas de las causas y singularidades de la región; por ejemplo, la escasez de plazas universitarias que hace que más del 80 por ciento de las vocaciones TIC queden fuera.

En FP, el sistema oferta plazas formativas en el área de Sistemas cuando la demanda se centra en el área de desarrollo, además de la evidente escasez, fuera de Logroño, los alumnos carecen de oportunidades en esa área.

Se constata las enormes dificultades de las empresas TIC para encontrar el talento requerido, pero también que existen oportunidades para mejorar la situación, tanto en las empresas, incorporando herramientas de gestión y retención del talento como en el sistema educativo, adaptándolo a la “nueva realidad”.

Lo cierto es que la COVID 19 que parece que lo ha cambiado todo, lo que ha hecho es evidenciar la necesidad de actuar. «Lo que ha hecho la etapa COVID ha sido potenciar algo que ya estaba latente y en ese sentido, el estudio es muy potente.

Por ejemplo, el teletrabajo ya estaba, sólo que se ha disparado. La digitalización ya estaba, sólo que se ha disparado. Por eso, y remarcando que el estudio es anterior a la pandemia, es previsible que lo que antes se demandaba, ahora se vaya a demandar más. Es claro que las tecnologías cambian, pero lo que se consolida, es que necesitamos más personas TIC de las que el sistema es capaz de proveer, pero, además, necesitamos habilidades para trabajar en equipo, para dirigir proyectos, con orientación al cliente, flexibilidad, etc.».

Es decir, son las habilidades transversales que un perfil TIC necesita para hacer avanzar el tejido empresarial ligado a la tecnología. No tanto los conocimientos concretos, como una sólida base y la capacidad del aprendizaje permanente.

Algunas de las conclusiones de este estudio sobre la demanda actual de conocimientos TIC en el tejido empresarial de La Rioja, y tomando las precauciones necesarias en estos tiempos de inestabilidad y pocas certezas, son las siguientes:

– La gestión y retención del talento dentro de las organizaciones es una asignatura pendiente, en un escenario donde las tecnologías cambian permanentemente, no podemos centrarnos solo en contratar conocimiento, el desarrollo de habilidades como la capacidad de aprendizaje y adaptación son valores seguros.

Por otra parte, la retención y satisfacción de las personas es crítico en un sector volátil y de alta rotación donde los escasos profesionales son altamente demandados. “Por otra parte, el sector TIC en focos de alta demanda como Madrid y Barcelona está implantando el teletrabajo y por lo tanto reclutando en todo el territorio, nuestros profesionales están siendo sin duda tentados por empresas de fuera, algunas de ellas, con atractivos planes de retención”.

– La demanda de conocimientos TIC en el tejido empresarial riojano proviene en mayor medida de empresas creadas desde el año 2000 en adelante, que pertenecen al sector TIC y que tienen más de 10 empleados. La nueva etapa va a demandar aún más perfiles TIC, pero como señala Francisca Benito, «el modelo educativo sigue igual que hace unos años». Cabe destacar, no obstante, la gran acogida de la FP Dual en el sector.

– Las empresas riojanas, al menos en 2019 tenían la intención de resolver sus necesidades de conocimientos TIC principalmente a través de la incorporación de nuevos empleados, está claro que la oferta, no podrá satisfacer la demanda.

Quizás por eso, las conclusiones de este estudio sobre «Identificación de Necesidades Perfiles Profesionales en el Sector TIC. Diagnóstico y retos en La Rioja» son plenamente vigentes e impactantes y conducen a centrar los esfuerzos en dos puntos críticos que requieren una intervención para mejorar el mercado laboral TIC:

1. Promocionar las vocaciones TIC en segmentos de población potenciales. Tal y como señala Francisca Benito, «hay que empezar a informar a edades más tempranas. Bachillerato ya es tarde. Todos los jóvenes que entrevistamos, usuarios como sabemos de tecnología, desconocen que implica ésta como profesión, en ese sentido, las TIC son unas grandes desconocidas y es muy difícil que alguien opte por una profesión que no conoce. Por otra parte, se las asocia a mucho esfuerzo».

2. Impulsar la formación requerida para la capacitación en los conocimientos y habilidades que demanda en la actualidad y en el corto plazo el mercado empresarial riojano.

3. Gestionar el talento, la retención y el compromiso dentro de las empresas.

4. Ajustar, de una vez por todas, el número de plazas formativas a la demanda, al menos para cubrir las vocaciones ya existentes.

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