El Rioja

Aldeanueva de Ebro presenta su añada: donde nacen los primeros de Rioja

Aldeanueva de Ebro presenta su añada 2020

Fue en febrero de 2020 cuando Aldeanueva de Ebro vivía su último acto oficial. Ni Entreviñas ni las fiestas de la Juventud ni la Semana Santa ni las fiestas en honor a San Bartolomé. Nada se podía celebrar, nada había que mereciese la pena. Pero cuando nace un hijo siempre hay que festejarlo, aunque sea con el menor número de gente posible. A pesar de que la celebración nada tenga que ver con lo que has hecho con los anteriores. Así, esta noche, Aldeanueva de Ebro paría sus nuevos vinos y, con muchas diferencias a otros años, los presentaba en sociedad.

No hubo Amigo del Vino. No estuvieron presentes representantes de las bodegas. No hubo cóctel ni abrazos ni apretones de manos. Sólo estuvieron allí los medios, los encargados de que la noticia vea la luz y de que cada uno se alegre en su casa de la llegada a la vida de estos pequeños. Con un atronador minuto de silencio. «Por los que se han ido y en homenaje a las familias que tanto han sufrido». Así empezaba un acto diferente.

Las quince bodegas han dejado a buen recaudo sus vinos. Un evento celebrado este año en la sala Entreviñas (qué belleza de sala) para que el alcalde de la localidad, Ángel Fernández, y el enólogo de Viña Herminia, José Luis Tello, contasen las bondades de una añada que no se olvidará nunca. No solo por razones obvias sino también por la calidad que apunta a tener.

Tello ni ha querido evitar ni ha evitado hablar bien de los vinos del municipio. «Es una zona propicia por muchos factores, entre ellos por su regularidad. No hay año malo en Aldeanueva de Ebro. Además está la selección natural que los viticultores han ido haciendo de sus terrenos a lo largo de las décadas, la orientación norte que da frescura y que hace que tengamos menos incidencia con el cambio climático y el cierzo, fundamental para los vinos de esta zona», ha explicado, resaltando que «los tratamientos son muy puntuales y hay que intervenir muy poco en las viñas».

Por otra parte, las diferentes alturas y terrenos consolidan a Aldeanueva de Ebro como un microcosmos en el que cada bodega puede buscar su propia personalidad. Sumado al buen hacer de los agricultores durante tantos años, ha hecho del municipio el templo del vino en Rioja Oriental.

José Luis Tello también ha indicado que la climatología ha permitido que sea un año excepcional. «La primavera fue lluviosa y, aunque hubo pequeño focos de mildiu y oídio, los agricultores pronto los supieron atajar». La vendimia, para él, ha sido espectacular. «Ir con tanto tiento por el tema del coronavirus y gracias a la magnífica climatología en agosto y septiembre ha permitido que la uva pudiese trabajarse lentamente. Sin prisa. Y sin que, a pesar de los contratiempos que podían llegar por la pandemia, se mermase la ilusión tanto de los agricultores como de las bodegas».

Y así han ido llegando los cuarenta millones de kilos de uva a las bodegas aldeanas. En su tiempo justo, en el momento más adecuado para hacer vinos no porque había que hacerlos sino para disfrutar del proceso y del resultado. Un resultado que se ha visto esta noche con la esperanza de que pronto los podamos disfrutar en compañía, como se merecen disfrutar los vinos de esta tierra.

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