Crisis del Coronavirus

Javier García: «Me siento alcalde de una ciudad que no es lo que era por culpa del bicho»

El alcalde de Arnedo analiza la situación que vive su localidad en esta segunda ola, fuertemente golpeada por la pandemia

Javier García lo reconoce: la segunda ola de COVID-19 está siendo mucho más dura como alcalde que la primera. Le duelen cada uno de los contagios, cada uno de los hospitalizados, cada uno de los muertos. Está serio. Se refleja en su rostro. Acaba de salir de una rueda de prensa y tiene una reunión con la hostelería en un par de horas. Su teléfono suena varias veces mientras estamos en su despacho. Con una mascarilla con el escudo de su ciudad, se muestra preocupado. La situación de Arnedo no es buena. Su pueblo no es el mismo. La alegría habitual de las calles se ha convertido en silencio. Un silencio que duele porque detrás de él hay mucha gente sufriendo. Demasiada.

La situación de Arnedo es preocupante.

– Yo iría un poco más allá: la situación de Arnedo es extrema porque si atiendes a los indicadores que se utilizan por parte de los expertos para declarar una situación de extrema preocupación harían falta 500 casos por cada 100.000 habitantes y en Arnedo estamos en 1.300. Desde que se declaró esta situación hasta hoy, que han pasado apenas tres días, la incidencia no ha variado nada. Lo que nos dice el doctor Latasa es que hasta que no haya una semana continuada de bajadas en los casos que se publican a diario no va a tener incidencia en la gráfica de la acumulada de 14 días y que por lo tanto tenemos que ser muy pacientes. Es tan preocupante que yo no creo que en un mes esto se vaya a poner bien.

No podemos pensar únicamente en salvar la Navidad, tenemos que pensar en salvarnos antes de Navidad y salvarnos luego hasta que llegue la vacuna. No podemos cometer el error de junio. No podemos pensar que aunque esté la situación mejor en Navidad hay que empezar entonces a hacer vida normal para luego estar otra vez mal en enero o en febrero. Yo creo que a la gente hay que hablarle claro como se hace en otros países como Alemania o Francia. Hablan clarito y cortito. No podemos crear falsas expectativas. A la gente hay que darle  todas las malas noticias ya. Esto no se va a arreglar hasta dentro de mucho tiempo. Decir en verano que habíamos ganado al virus nos ha costado muy caro, no podemos repetir ese error. En Arnedo estamos muy mal. Sin paliativos.

Desde el principio, el alcalde de Arnedo fue muy claro diciendo que lo primero era la salud. No hubo piscinas y no hubo desmanes en las ‘no fiestas’. Sin embargo, Arnedo está peor que otros municipios. ¿Qué ha pasado?

– No encontramos un elemento concreto por más que le damos vueltas. Aquí no ha habido un gran evento multitudinario en el que se hayan hecho las cosas mal. Entendemos que en Arnedo quizás se socializa más que en otros municipios porque tenemos mucha costumbre de huertas, de bajos… y a lo mejor ahí puede residir el problema. Yo, por más que le pido a los técnicos que me definan dónde puede estar el problema, lo único que me dicen es que en un altísimo porcentaje es en las reuniones sociales y familiares. No sabemos bien lo que ha podido pasar.

Está claro que Arnedo es un municipio con mucha industria y ahí tampoco ha habido demasiados casos.

– No. Hay personas contagiadas de las empresas y ha habido algunos brotes, pero muy localizados. Ahí ha habido mucha seguridad. Yo he visitado muchas empresas y todas han estado este verano preparando y haciendo inversiones para mamparizar, para mejorar los sistemas de ventilación… Yo creo que nos ha tocado. El virus ha entrado, se ha empezado a transmitir y no lo hemos podido parar. No hay nada concreto.

En el primer confinamiento de Arnedo se habló de unos test masivos que no llegaron a ser demasiado masivos. ¿Puede que la clave esté ahí? Que no se controlasen bien los casos de personas asintomáticas.

– Encontrar los casos asintomáticos es fundamental para nosotros. Es verdad que la tasa de positividad de los dos primeras días de ese cribado extraordinario fue muy alta, de casi el veinte por ciento, pero luego se fue corrigiendo. La conclusión de esas pruebas fue que no por hacer más pruebas salieron más positivos. Yo pregunto si estamos en transmisión comunitaria y los técnicos me dicen que no hay evidencia total, pero que sí podemos estar en una situación de cierto descontrol de la transmisión del virus. Hay casos palmarios. Hay gente que prácticamente no sale de casa y se ha contagiado. Ahora hacer cribados extraordinarios se antoja más complicado porque como hay una presión asistencial tan fuerte en los centros hospitalarios no pueden derivar personal a hacer pruebas. Estamos a la espera de ver qué decide el Gobierno de La Rioja. Esta semana se han mandado SMS y se están haciendo pruebas, pero no tengo la certeza que se vayan a hacer cribados extraordinarios.

Una demanda del PP en Arnedo es el refuerzo de la Atención Primaria de la localidad. Dice que hay cinco médicos menos de los que debería haber.

– Sí, hay gente que se ha marchado, otros que están de baja y otros que están teletrabajando. Recursos de personal hay muy pocos aquí y en el resto del país. Es una situación que hay que corregir también. Evidentemente venimos de muchos años en los que se ha maltratado a la Sanidad Pública. Eso también hay que decirlo. La memoria no puede ser tan frágil para algunos. Un gobierno nuevo no puede cambiar todo en un año y menos en esta situación en la que nos encontramos. No obstante, se lo exigimos al gobierno regional todos los días porque es el compromiso que tiene el gobierno que lidera mi partido y además es un compromiso fiel a unos principios que son que lo público es lo primero. Tenemos una generación de sanitarios fuera de nuestro país porque les hemos pagado muy mal. Eso también hay que decirlo.

La semana del primer cierre, hubo críticas durísimas por parte de la hostelería al Ayuntamiento de Arnedo. ¿Cómo las vivió?

– Creo que en ese momento hicimos algunas cosas mal y entre otras fue no reunirnos con el sector antes de dar a conocer la situación. Lo reconocí entonces y lo sigo diciendo ahora. Ahora sí lo hemos hecho. En Logroño y aquí. Tenemos que convertirlos en parte de la solución. Hay que darles datos, que entiendan por qué se hacen las cosas, escucharlos y comprender su situación. Pero también la de otros sectores que por estar más silenciados no están menos afectados. Hubo una campaña muy dura que en Arnedo no ayudó nada y no al alcalde, que eso es lo de menos. El problema es que no ayudó a la situación. Cuando se lanzan mensajes muy duros, hay mucha gente que se revela y revelarse ante medidas que buscan la protección de la salud nos puede llevar a un escenario en el que se incumplan más las normas.

Esa es una de las diferencias con marzo, la gente está más cansada y más crispada.

– Efectivamente. La crispación política nacional no ayuda nada a todo esto. Los ayuntamientos somos los más perjudicados de la crispación que hay en el Congreso de los Diputados. A un ministro o a un diputado poca gente le para por la calle, pero los alcaldes somos la cara de la política. Esa falta de acuerdos la pagamos nosotros. A un alcalde, como es mi caso, que comparte color político con el gobierno central, se le tacha de sumiso y no es así. Yo con un presidente del PP estaría acatando las normas exactamente igual porque no puedo hacer otra cosa. Ahora es todo más difícil en ese sentido que en marzo, pero es de agradecer que la hostelería riojana al unísono ha pedido responsabilidad. Se han unido a colaborar y entienden más la situación que hace unas semanas. Sigo diciendo que el sector tenía derecho a saber antes de hacerse público lo que íbamos a hacer. Eso se hizo mal.

Ahora se está trabajando ya no solo en las ayudas y en las medidas adoptadas sino también en como afrontar una desescalada tranquila para que el sector no vuelva a pasar lo del verano.

– Creo que es una buena idea hacer un comité de seguimiento y desescalada con el sector hostelero. Voy a constituir un comité propio arnedano. Les voy a proponer que nos veamos al menos físicamente una vez a la semana para analizar con ellos los datos, ver la situación e ir preparando esa desescalada, marcando pautas y saliendo de esto poquito a poco. Aquí siempre trabajamos muy bien colaborando y lo vamos a seguir haciendo.

¿Cuál ha sido el momento más duro como alcalde de Arnedo?

– Ha habido muchos. En la primera ola no tuvimos mucha incidencia ni muchos fallecidos, pero lo pasamos mal porque la situación era nueva y era muy complicada. Yo recuerdo que entonces el peor momento fue cuando Marisol, la directora de la residencia de personas mayores, me comunicó que había positivos. Recuerdo que fue una mañana y me preocupé mucho porque es, sin duda, el sector más vulnerable. En esta segunda ola fue cuando hubo que tomar la decisión del primer confinamiento, cuando sabes que tu decisión afecta a tantas personas. Ser alcalde de una ciudad tan dinámica, tan viva, tan emprendedora, tan social… y que no reconozcas a tu ciudad por la situación en la que tiene que vivir da mucha pena. Me siento alcalde de una ciudad que, por culpa de este bicho, no es la ciudad que todos conocemos y eso descoloca. A mí me gustaría estar dando buenas noticias y seguir con nuestros proyecto político, que fue muy validado en las elecciones. Tienes que estar a esto, que es a lo que hay que estar, pero… El peor momento es cuando ves a tu gente que sufre y cuando ves que tu ciudad no es la que es. Yo pensaba que la imagen de marzo de las calles vacías no la iba a volver a ver y ahora se vuelve a ver en Arnedo y es muy duro.

¿Cómo se va a ayudar a los sectores que peor lo están pasando?

– En Arnedo se han tomado medidas importantes en ese sentido. Se eximió la tasa de terrazas a todos los establecimientos que la tienen. Además, se peatonalizaron las calles para que los bares tuviesen muchas más mesas de las que tenían habitualmente. Se ha aprobado una orden de ayudas de 150.000 euros para todo el mundo que tuvo que cerrar en la primera ola. Viendo el comportamiento de esas ayudas y cuánto se puede alargar esta situación, el ayuntamiento seguirá ayudando hasta donde pueda. También quiero hacer una reflexión en este sentido: ahora veo mucho defensor del Estado. A ver si aprendemos. Yo quiero que me explique el portavoz del PP de Arnedo, en este caso, pero cualquiera de los que lo dicen cómo bajo impuestos y doy ayudas. Que me digan cuál es la ecuación. Si queremos más médicos, más policías, más ayudas, no podemos bajar los impuestos. Veo mucho liberal disfrazado de socialdemócrata, esos defensores de Reagan, de Thatcher… Hay que ser coherente en política. Si queremos ayudas hay que robustecer el Estado. España es un país que sigue en un 25 por ciento de fraude fiscal y con un siete por ciento de presión fiscal menos que el resto de la Unión Europea. No podemos aplaudir a Merkel en sus ayudas, pero no copiarla en sus tributos. Esos países pagan muchos más impuestos que nosotros. Hay que decirle a los vecinos lo que hay.

Este mes es clave para Arnedo. Los ciudadanos que quieran ser parte de la solución, ¿qué pueden hacer?

– Pues cumplir las normas. Hago un llamamiento a que sólo nos reunamos los convinvientes. Creo que ahí puede estar la clave. No está prohibido, pero es la única solución para no irnos a casa como en marzo. El siguiente paso es el confinamiento domiciliario. Si no queremos llegar a eso, hay que parar. Salir a hacer las compras, salir a dar un paseo, ir a trabajar, ir al cole, leer, de disfrutar de los de casa, de bajar el estrés que teníamos… porque se puede y se debe hacer poquito más.

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