Crisis del Coronavirus

El silencio de un barrio sin niños

Una reportera de televisión se sube a una escalerilla de mano para grabar frente al colegio de San Andrés en Calahorra. El colegio es hoy protagonista de portadas de periódicos, primeros pantallazos en medios digitales y titulares en radios y televisiones regionales. Al parecer también tendrá su espacio en algún medio nacional. El Gobierno de La Rioja decidía este martes cerrar sus puertas «para evitar males mayores». Diez de sus 208 alumnos han dado positivo en COVID-19. De momento, todos ellos relacionados con un brote en el ámbito familiar que se destapó el sábado en la localidad. Las estrictas medidas llevadas en el centro desde que comenzó el curso no les ha evitado del disgusto de ser los primeros en La Rioja en tener que echar la persiana. Habían tenido únicamente dos casos en las cinco semanas anteriores. Gran parte del barrio lleva a sus hijos a este colegio y se nota en las calles.

Son las dos y cuarto de la tarde. El barrio tendría que ser a estas horas un continuo ir y venir de niños del cole a sus casas, pero todo está vacío. Ni mochilas ni carreras. Nadie asoma por las calles. Todos están confinados. Sólo se escucha el sonido de una radio que se escapa entre las ventanas abiertas de una vivienda cercana al colegio. El Rasillo de San Francisco está vacío. El cierzo sopla fuerte y el ruido de las hojas de los árboles lo inunda todo. En la plaza, los niños improvisan juegos cualquier otro día a cualquier hora. Hoy, no.

«El sábado me llegó un mensaje de un padre diciendo que el niño había dado positivo. Luego el de otro. Cuando llamé a la jefa de estudios me dijo que eran varios los profesores que tenían casos en sus clases. Todos del mismo brote», cuenta uno de los profesores del centro. Ya están dando clases online por si el cierre del centro es más largo de lo esperado. Desde la Consejería de Salud van a intentar que no sea así. Este jueves se realizarán todas las pruebas PCR a los alumnos y se va a intentar que sea en el propio colegio. Llevar el PCR casi a la puerta de casa para que todo sea más fácil para las familias. «Dependiendo de los positivos que vayan saliendo de esas pruebas iremos viendo cuál es la medida a tomar», apostillan desde la Consejería. Si no son muchos los positivos, se quedarán en casa, incluidas las clases burbuja, y el resto seguirán con sus clases. Si son demasiados, habrá que buscar otras alternativas. «Al fin y al cabo son menos de un cinco por ciento de los alumnos los que están con positivo, pero al ser al mismo tiempo y en diferentes clases, la medida no podía ser otra», explica otra de las profesoras del centro.

«En el cole se toman muchas precauciones»

Esta recalca que en el centro las medidas son extremas. «Los protocolos se han cumplido con especial cuidado. Los niños no entran en el colegio sin que les tomemos la fiebre, la ventilación es continua, se lavan cinco veces al día las manos, entran escalonados y las profesoras les esperan en la puerta de la clase con el gel. Cada uno tiene un asiento y no hay ningún tipo de intercambio…», va detallando. Podría estar horas desgranándonos las precauciones que se toman en este colegio concertado que está ubicado en el corazón del casco antiguo calagurritano.

Nos damos un paseo por las principales calles del barrio y nos encontramos con una madre. Va a toda velocidad. «Vengo de trabajar. Tengo a los tres niños en casa. En la clase de uno ha habido un positivo y en la de los otros no», nos comenta mientras intenta respirar. La mascarilla y la carrera que se acaba de dar se lo complican. Aún así se para un momentito. «Esperamos que no se alargue mucho el cierre del cole porque aquí somos familias muy humildes y no todo el mundo tiene ordenador en casa. Es una pena porque los niños estaban encantados con la vuelta al cole y ahora empezaban ya a coger el ritmo», añade. Ella se apaña con los dos móviles que hay en casa para que sus tres hijos puedan seguir las clases. Recalca las medidas del colegio. «Se toman muchas precauciones pero si después fuera no tenemos cuidado luego pasan estas cosas. Es verdad que todos nos relajamos pero hay que poner más atención aún en las medidas».

Los niños no podrán salir de casa excepto a realizarse la prueba hasta que no llegue el resultado de su PCR. Ni siquiera los que no han estado en contacto con positivos. Esas siete aulas en las que no ha habido positivos, de momento, también tienen que estar en aislamiento, recuerdan desde la consejería. «Nosotros ya se lo hemos dicho a todos los padres y la mayoría están siendo muy responsables. Son conscientes de lo que nos jugamos», asegura una de las profesoras.

Seguimos dando una vuelta por el barrio. Un vecino sale de su casa. En el tendedero se ve ropa de niños. «Buenos días», saluda con ganas de charlar. «¿Con los niños en casa?». «Sí, pero es que yo no los he llevado desde principio de curso. Sé que en el colegio se cumplen todas las medidas, pero hay gente que fuera no las cumple». No hay casos generalizados de absentismo en el colegio, aseguran desde el centro. El 95 por ciento de los alumnos están acudiendo con normalidad a clase.

Días de clases on line

Desde este miércoles mismo el centro comenzó con sus clases online. «Hicimos un ensayo los primeros quince días de septiembre porque sabíamos que en un momento o en otro alguna de las clases iba a estar confinada», detalla una de las profesoras. «Sabemos que hay familias que solo tienen un móvil y por eso se amoldan las clases al horario del alumno. No tenemos horas fijas e intentamos que sea lo más flexible posible para facilitarles el acceso», explica, recalcando que esto no va a suponer un parón en el colegio. «Seguimos trabajando. Preferimos las clases presenciales porque es así como hay que enseñar pero estos días tenemos que hacerlo de otra forma, no queda otra».

De momento, el barrio suena a silencio. Los niños están en casa esperando a sus pruebas y a sus resultados. Pero volverán a la calle y al colegio, cuando las pruebas PCR certifiquen que todos están sanos y que pueden seguir con la seguridad que les ofrece ir a un colegio en el que se cumplen todas las normas. Y es que los niños, donde más seguros están, es en el colegio. Para muestra, un botón.

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