El Rioja

Grano a grano: «La de 2020 se prevé una cosecha generosa y muy sana»

Baltasar Marchán: «La de 2020 se prevé una cosecha generosa y muy sana»

Se calza las botas y comienza una jornada más de idas y venidas por el viñedo. Los restos de tierra en ellas evidencian que cada vez son más frecuentes los trabajos a pie de campo porque la cosecha generalizada está al caer. Baltasar Marchán es uno de los ocho veedores del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja encargados de realizar los muestreos para concretar la fecha óptima de comienzo de vendimias.

Un trabajo previo y clave para los viticultores donde se analiza el peso, la acidez total y todos los índices relativos al color de la uva y que se suma, además, a los controles más específicos que cada agricultor hace en su viñedo. Las 17 zonas geográficas que componen la Denominación albergan singularidades tanto en suelos como en altitudes y variedades, de ahí que el Consejo recoja 57 muestras de los diferentes tipos de uva en los parajes más representativos de Rioja.

Nuevo muestreo, otras cien bayas al bote. Con esta cantidad de granos extraídos de una misma parcela Baltasar acude a la Estación Enológica de Haro donde comienzan, una semana más, los análisis. Una labor minuciosa porque la selección de estos influye en el resultado final. «Es importante recabar granos de diferentes partes del racimo, como los hombros, que muestran un mayor grado de maduración, o la parte inferior, que va más retrasada, así como con orientaciones distintas para que la muestra sea lo más representativa posible», resalta el veedor.

Así es como estos expertos han llegado a la conclusión de que «la de este 2020 se espera que sea una cosecha abundante en términos de cantidad y con una sanidad bastante buena». El peso de la baya también se percibe algo superior al de 2019, con «unos parámetros de acidez total que habrá que seguir controlando para que no se produzcan grandes reducciones».

Con una «calidad asegurada», Baltasar tampoco se aventura a pronosticar que la producción supere los casi cuatrocientos millones de kilos recogidos en 2019. «Ahora queda poner la vista en el cielo y esperar que se mantengan las noches frescas, el sol durante el día y los vientos del noroeste, porque la humedad que ya guarda el viñedo es suficiente para completar su ciclo vegetativo. Nuevas tormentas serían nefastas», recalca.

Aunque algunas uvas ya descansan en bodega, los microclimas que caracterizan a Rioja provocan una maduración desigual y, por tanto, unas vendimias más duraderas. Por el momento, las blancas son la punta de lanza de toda campaña, pero queda toda una fila de nombres que marcan paso firme en la vendimia: garnacha, tempranillo, mazuelo, viura, verdejo, sauvignon…

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