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Seis meses mágicos de Elba Parmo: de entrenar en el pasillo de su casa a campeona de España

Elba Parmo (Logroño, 13 de julio de 1999) hizo historia para el atletismo riojano el pasado domingo, al proclamarse campeona de España en los 100 metros vallas. La integrante del Alcampo – Escorpio 71 explica sus sensaciones en el día de carrera: «Estaba un poco nerviosa antes de las semifinales, porque me habían dicho que la pista iba a estar súper dura. Al probarla, vi que estaba dura pero no era para tanto». Animada por esa comprobación, la deportista corrió las semifinales con grandes sensaciones: «Salí tranquila desde la primera valla y controlé, fui muy tranquila y no tuve problemas».

En la final, su reacción fue muy instintiva: «Escuché el pistoletazo y no me enteré de nada, porque salí a correr a tope». 100 metros frenéticos que la riojana concluyó en primera posición: «Estaba casi más nerviosa en la semifinal que en la final». Un éxito que esconde detrás meses de profundo trabajo, incertidumbre y carencia de buenas instalaciones en su región. Dicen que los humanos que triunfan son los que mejor se adaptan. Y Elba, a sus 21 años, es un buen ejemplo de ello.

Como todos los residentes en España, la riojana tuvo que confinarse durante el pasado 15 de marzo, al declararse la alarma sanitaria: «Fue bastante caos al principio, todo eran risas porque parecía que solo iba a ser una semana. No tenía ni cinta ni vallas, hasta que Logroño Deporte me trajo una bicicleta y una cinta de correr». A partir de ahí, Parmo comenzó a realizar entrenamiento de cardio, circuitos de fuerza y abdominales: «No sabía si me iba a servir para algo y tenía ganas de tirar la toalla cinco días de cada siete».

Menos mal que llegó su tío Antonio, quien le fabricó unas vallas de madera, instaladas en el pasillo de su casa: «Al principio me caía. Era un caos tremendo». Pasaron los meses, llegó la desescalada y se abrió el Adarraga. Sin embargo, ella no pudo acceder: «No soy deportista de alto rendimiento en La Rioja porque no hice la beca, a mí no me informaron». Ante ese obstáculo, fue a entrenar a las cuestas de los parques logroñeses. Es probable que muchos logroñeses la hayan visto sin saber que estaban ante una futura campeona nacional. Un camino lleno de obstáculos para alcanzar el oro en el momento de la gloria.

Al abrirse las fronteras entre comunidades, Elba pudo regresar a Madrid, sin disfrutar de buenas condiciones para entrenar: «Voy a Vallehermoso pagando la entrada (2,7 euros) y un gimnasio por mi cuenta». En condiciones normales, acude a la Residencia Joaquín Blume, especial para los deportistas de alto rendimiento. Sin embargo, saltaron seis positivos en un equipo de taekwondo y ni ella ni su entrenador pudieran entrar dentro de la instalación: «Parece que esto se solucionará pronto y ya me dejarán volver

No es de extrañar que la deportista saque lecciones valiosas de toda esta pandemia: «A nivel deportivo y personal, valorar lo que tenemos, porque no sabemos cuándo nos lo van a arrebatar. Dejar de quejarnos por la rutina: levantarte, ir a clase, entrenar y llegar a casa reventada. Y a buscar soluciones a los problemas».

La vallista considera que en La Rioja hay un gran nivel en atletismo: «Está Patricia Urquía, Patricia Ortega, Maru, Carmen y en pequeños atletas como Leire Navaridas o Carlos Beltrán». Sin embargo, sí reclama instalaciones dignas: «El Adarraga es un pedazo de 0, no podemos entrenar ahí; si hubiera una instalación decente, saldrían muchas más estrellas».

Lo que sí queda claro que el atletismo femenino supera con claridad al masculino en La Rioja. Para muestra, un botón: las cuatro medallistas en el Nacional fueron mujeres. «¡Para que luego digan que somos el sexo débil!», comenta con entusiasmo Parmo.

Pese a que la selección riojana no presentará un equipo para el próximo Campeonato por Federaciones Autonómicas, esta competición no entraba en sus planes puesto que no hay vallas: «Mi próximo objetivo deportivo es el campeonato de España sub-23 (100 metros vallas)». Y con respecto a sus sueños, su ilusión es llegar a los Juegos Olímpicos. Mal camino no lleva, puesto que a pesar de ser sub-23, ya se ha convertido en dominadora nacional de su categoría. Lo mejor está por llegar.

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