El Rioja

Cambio de rumbo: nuevas lluvias amenazan la vendimia en Rioja

Son días claves en el calendario de septiembre para determinar el transcurso de una cosecha de calidad. Tanto que unas repentinas y abundantes precipitaciones podrían, además de entorpecer, perjudicar a los parámetros de esa calidad tan pronosticada. Esto va semana a semana, porque los balances no son precisos, aunque haya muchas esperanzas puestas en viñedo.

Dejados atrás los malos meses del mildiu, la botritis era la siguiente amenaza para los viticultores, aunque la meteorología ha ayudado a que esta enfermedad fúngica no actúe con tanta virulencia. «Sorprendentemente, localidades como Arenzana, Cárdenas, Badarán o Camprovín, que sufrieron unas granizadas tardías, no muestran ningún signo de botritis. Están totalmente sanos y cicatrizados», resalta David Castro desde la empresa de asesoría y servicios agrarios Garañango.

Las temperaturas frescas durante el día han impedido la aparición de focos, tan solo presentes de forma muy localizada en zonas donde se han encontrado brotes de polilla. «De ahí que se prevea una cosecha de buena calidad con una sanidad extraordinaria según los primeros muestreos», señala Castro.

En términos de producción, los presagios no son tan optimistas, aunque la opinión generalizada entre el sector es que los grandes daños del mildiu evidencian una merma en numerosas zonas de la región. «Destacan los blancos con una menor cantidad, mientras que las tintas muestran una similar a la de 2019. Pero los agricultores han hecho las cosas francamente bien y eso se evidencia en el estado de la viña, que se muestra estupenda en términos generales».

Asimismo, los ciclos de maduración de unas zonas geográficas y otras parecen haberse igualado bastante, a diferencia de lo que se preveía hace un mes. Así, las blancas ya van llenando cestos en zonas de Rioja Alta y Alavesa, mientras que las tintas cogen carrerilla por Rioja Media y Baja. 

La llegada del otoño cierra un verano de altibajos térmicos, con un final de la temporada estival más húmedo y fresco que obliga a recoger las chanclas y desempolvar el paraguas. Este fin de semana el astro ha hecho de las suyas rompiendo las tendencias de días secos propicios para la vendimiar. En concreto, el granizo volvía a golpear con ímpetu este viernes en viñedos de Tirgo y Fonzaleche dejando racimos y sarmientos totalmente arrasados.

La última palabra

«El tiempo ideal para la cosecha de la uva es el de un septiembre común, con temperaturas frescas por el día y frías durante la noche y sin abundantes lluvias», apunta Castro. De momento, los termómetros cumplen, pero las precipitaciones no darán tregua en estos primeros días otoñales donde predominarán los cielos encapotados, aunque «ya no haga falta más agua en campo».

Finalizado el año agrícola (1 de septiembre de 2019 – 31 de agosto 2020), la Agencia Estatal de Meteorología informaba del acumulado pluviométrico con un valor promedio en La Rioja del 129 por ciento. La variación en su distribución territorial oscila entre totales pluviométricos, en relación a la normal, de alrededor del 108 por ciento en Rincón de Soto y del 161 por ciento en Cornago, con un superávit promediado para toda la comunidad de 141 mm.

El descenso de temperaturas ya se ha hecho notable durante esta semana, pero ahora «las previsiones meteorológicas marcan una mayor incidencia de pluviometrías a partir de este miércoles y durante la jornada del jueves que pueden dejar precipitaciones que ronden, según los últimos datos, los 15 l/mm», informa el delegado territorial de la Aemet en La Rioja, José Antonio Pellitero.

Las máximas no superarán los 25 grados, mientras que los termómetros bajarán hasta los seis o siete grados durante las noches en la Ribera. Las temperaturas serán similares en la Ribera más oriental, mientras que la Ibérica riojana reflejará máximas en torno a los 20 grados y mínimas que podrán situarse, en algunos casos, por debajo de los cinco.

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