Agricultura

Agroecología en la calle: «La fidelización del cliente es lo que nos fortalece»

«¡Pedro! Ponme dos kilos de zanahorias. Y unas peritas también, que tienen buena pinta». De par de mañana la plaza de las Escuelas Daniel Trevijano, junto a la Fuente Murrieta, se ha abarrotada de cajas, barcas y carpas. El ajetreo de transeúntes se ha hecho notar en las colas que ya se formaban para adquirir el género más fresco de las huertas riojanas.

Seis puestos han rodeado a los dos caminantes que se erigen como monumento a la Valvanerada desde la 9:00 horas de este sábado para acoger, por noveno año consecutivo, la Muestra de agroecología de la ciudad de Logroño organizada por el Consejo de Producción Agraria Ecológica de La Rioja. Tomates, patatas, pimientos, lechugas, pepinos, almendras, huevos e incluso pan artesano. Todo ‘made in La Rioja’ para reivindicar el valor de productores y productos que apuestan por lo propio.

Las tendencias han cambiado pero todos los trabajadores de este sector coinciden en la fidelización del cliente a lo largo de los años. «Es en lo que más hemos ganado y lo que nos fortalece. El mayor público que tenemos es el cliente fijo de hace años que aprecia la calidad de lo que vendemos. Ya estaban esperando con ganas nuestra presencia», resalta Pedro Guerra mientras, con nervio, carga bolsas, pesa y cobra. Una clienta se lo ratifica: «El producto tiene un sabor que nada tiene que ver con el resto».

Ángel Martínez.

A pocos metros se asienta la carpa de Ángel Martínez, un de los fundadores del mercado que desde sus inicios comercializa frutos secos e higos cultivados en Arrubal: «Teníamos iniciativa en crear algo para poder juntarnos todos los productores y traer nuestro género para vender. Somos pocos, pero aquí puede venir quien quiera, solo hace falta estar acreditado en la agricultura ecológica».

En aras de preservar la tradición, Gabriel Fabón y su socia Idoya Llobet se han adentrado en el universo del tomate más antiguo. Dueños de la huerta TomatEco, ubicada entre Albelda de Iregua y Nalda, han recuperado variedades antiguas de esta hortaliza ya en desuso, empleando a su vez semillas recogidas de las zonas de montaña. Reinventarse o morir, porque el mercado ecológico funciona, pero todavía hay quienes lo miran desde una perspectiva económica.

Idoya Llobet y Gabriel Fabón.

«El precio no varía en origen en relación a un producto convencional, aunque la gente piense que es mucho más caro. Que prueben y vean la diferencia de calidad entre unos y otros. No es un problema de bolsillo. Aquí la compra es en origen, y al ser un productor primario está la ventaja de ahorrarse todos los porcentajes de los intermediarios que puedes encontrar en una tienda de barrio», apunta Fabón.

En la Muestra de agroecología también hay cabida para la masa madre. Afonso Garrido regenta la única panadería ecológica de la ciudad, con su horno de piedra y la fermentación larga, y recalca que es la filosofía de apostar por lo que uno cree lo que lo ha mantenido en el negocio: «Considero que este tipo de mercado se ha estabilizado porque en sus inicios apenas generaba interés, pero nos podría ir mejor si recibiéramos más apoyo».

Las perspectivas en las primeras horas de la mañana son buenas, sobre todo con un ‘boom’ esperado de clientes fijos. «Hay mucho mito en torno a los precios del género ecológico. Aquí tengo productos que se venden más baratos que en muchos locales de Logroño», apunta Juan Carlos Atienza, agricultor en Alfaro, quien asegura que en una jornada de mercado puede llegar vender unos 300 kilos de fruta y verdura y recaudar cerca de 700 euros.

«Todo depende del tipo de alimento, pero lo que la gente quiere es producto de aquí, de la tierra, y eso se nota». El crecimiento de su almacén en la localidad riojabajeña y la presencia en el mercado ‘online’ lo evidencian. «Durante la pandemia, además, hemos aumentado la facturación porque la gente buscaba abastecerse de este tipo de alimentos libres de tantos intermediarios», señala Atienza.

Juan Carlos Atienza y Ana Ladrón.

Demandas ‘ecológicas’

Las quejas y reclamaciones también se hacen notar entre el sector. «Hay poca gente que se quiera molestar y dedicarse a eso, pero también es debido a que las administraciones no nos apoyan todo lo que dicen. Llevo años escuchando que quieren fomentar la venta directa y este tipo de productos pero aquí nunca llega nada. Ni tan siquiera vienen a vernos», sentencia Martínez.

Desde TomatEco consideran que sí hay respaldo pero apuntan que lo necesario es un mayor número de productores ecológicos: «Tendríamos que estar veinte o treinta más y ocupar una calle entera, no esta plaza. Tampoco estaría de más que hubiera una cooperativa para toda la zona de producción de cerca de Logroño donde poder trabajar conjuntamente».

Subir