Crisis del Coronavirus

Alfaro: confinamiento a la carta

Alfaro vive sus primeras horas tras el cierre total de los accesos

Alfaro es un municipio, a efectos legales, en confinamiento desde la medianoche. Llegar a la localidad es llegar a un municipio blindado. Varias patrullas de la Guardia Civil paran coche a coche, tractores o camiones para ver si hay motivos de necesidad para entrar y salir al municipio. Pero una vez dentro… todo cambia. No es un 8 de septiembre normal. Está claro. Posiblemente la Plaza de España estaría de bote en bote en un día de fiesta, pero cualquiera pudiera pensar que Alfaro es un pueblo fantasma desde anoche y la realidad es bien distinta.

Terrazas con grupos pequeños. «A mí mientras me dejen tomarme el café, llevo bien el confinamiento», nos dice un grupo de mujeres que ha quedado para charlar un rato sobre todo lo que está pasando estos días en Alfaro. El miedo de una de ellas es si su hija va a poder venir el fin de semana de Navarra, donde ya está estudiando. «Le preguntaré al jefe de policía a ver que recomendación me da». Y es que Teo Basterra, jefe de la policía local, se ha convertido desde el confinamiento en la voz de la prudencia y la tabla de salvación de las dudas de los alfareños que quieren hacer bien las cosas. Las mujeres reconocen que el paisaje de las calles cambia con el paso de las horas. «Por la tarde ya nadie sale de casa», cuentan, aunque por la mañana se ve mucho más movimiento.

Algunos ultiman los recados de la mañana. Un padre pasea con su pequeña guardando la distancia de seguridad con el resto de los vecinos y algunos entran a la colegiata a ver a la Virgen del Burgo. Sólo diez a la vez en la imponente colegiata. «La gente ayer estaba muy molesta antes de ver las medidas en el BOR. Era justo el momento de la novena y muchos no entendían por qué el confinamiento empezaba justamente hoy, día de la patrona», nos cuentan en el interior.

Con una incidencia acumulada de 2.800 casos por cada 100.000 habitantes, Alfaro se ha convertido en el punto caliente de La Rioja. Y eso que, según la Consejería de Salud, los casos activos en Alfaro suponen el veintisiete por ciento de los contabilizados en La Rioja. Los vecinos no saben muy bien si la decisión se ha tomado demasiado tarde. Unos creen que sí, otros aseguran que el confinamiento obligado debería haber sido en el mismo momento en el que se hizo el cribado perimetral. Otros piensan que no, que era el momento adecuado.

«Lo de las pruebas estuvo muy bien porque así sabemos los que son y los que no son positivos», dice. Pero ahora los casos nuevos están llegando de los confinados previamente, esos que no podían acudir al dispositivo de pruebas. «Esperemos que con todos los municipios sean tan tajantes como con nosotros y que no solo estemos siendo el ejemplo para el resto de los riojanos», dice una señora que se une a la conversación.

Un señor ha escuchado de lejos la conversación y se acerca una vez se han ido las mujeres. Está enfadado. Viene de comprar el pan. «Es para lo único que salgo de casa estos días: hacer la compra». «Entiendo este confinamiento si lo que se pretende es que el virus no se traslade a otros municipios cercanos, pero si las medidas no se cumplen dentro de Alfaro vamos a terminar todos contagiados», comenta. Y sigue su camino sin esperar respuesta.

En Alfaro el confinamiento no ha supuesto el cerrojazo del municipio. Sí sus entradas y sus salidas. Cada uno se ha conformado el confinamiento a su medida: los más cautelosos no salen de casa, los menos salen a determinadas actividades aunque no sean de necesidad y así muchos se preguntan si será suficiente para frenar el virus en el municipio.

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