El Rioja

Fusión oleovinícola entre lo ecológico, la imagen de marca y la tradición

Cuarta generación de bodegueros desde que en 1878 el tatarabuelo de la familia Espinosa lograra la medalla de oro en la Exposición Universal de París. Más de cien años con la tradición por bandera pero sin perder una pizca de innovación en sus diferentes botelleros. La personalidad de marca se sitúa como uno de los ejes principales de Bodegas y Viñedos Señorío de Librares y con esa filosofía ha experimentado en el ‘packaging’ a través de un novedoso y creativo etiquetado.

«De la mano de dos artistas de Reino Unido hemos querido aportar una inspiración artística con trazados creativos a dos pequeñas colecciones presentadas el pasado año de tinto de joven crianza y reserva y otra de blancos y rosado. Para que marquen una diferencia con respecto a otras bodegas más tradicionales», apunta Clara Espinosa, encargada de la gestión administrativa de la bodega asentada en El Villar de Arnedo e hija y sobrina de los bodegueros.

Conjugar esencia histórica con elegancia e innovación es parte del avance de Señorío de Librares. Así, este próximo diciembre esperan sacar a la luz su nuevo proyecto sostenible: un tinto joven orgánico certificado por el Consejo Regulador de la Producción Agraria Ecológica de La Rioja (CPAER). Un nuevo entramado el de estos vinos ecológicos que cada año gana territorio en Rioja.

«Trabajamos en la viticultura sostenible en muchos de nuestros viñedos, pero queremos extender la tendencia, poco a poco, a las cincuenta hectáreas que componen la bodega. Es una forma de contribuir al medio ambiente con el trabajo que realizamos tanto en campo como en bodega. Pero también aplicamos esta filosofía a nuestros embalaje, ya que usamos papel reciclado», explica Espinosa.

Los 250.000 litros de vino que cada año elaboran proceden de viñedos todos ellos en propiedad, «lo que permite elaborar unos caldos con personalidad y estilo únicos», procedentes de variedades autóctonas de Rioja como tempranillo, garnacha, graciano y viura. Además, lo que apenas ha variado desde los orígenes de la bodega es el proceso de producción; eso sí, con maquinaria más moderna.

Maquinaria que, sin embargo, no emplearán a pie de campo durante esta campaña de vendimias. «Vamos a seguir con la cuadrilla de años anteriores porque muchos de nuestros vinos requieren de un afinamiento mayor en términos de calidad. Además, estos trabajadores son residentes en el municipio, lo que ahorra complicaciones en cuanto a alojamiento se refiere», apunta Espinosa.

Aunque Rioja Oriental se presenta como una de las zonas geográficas de la Denominación de Origen con mayor presencia de vendimia mecánica debido a la propia idiosincrasia de los terrenos, siempre hay excepciones. Señorío de Librares, además, no sitúa al enoturismo como una de las líneas estratégicas de la bodega, aunque recalca su gran trabajo en redes sociales antes y durante los meses más duros de la pandemia del COVID-19: «Somos conscientes de la importancia de estar presentes y cerca del público».

El oro líquido no se le escurre

La familia Espinosa tampoco han querido desprenderse de uno de los cultivos que, junto con la viña, le han acompañado durante décadas, primero como productores para consumo propio; después, para comercializarlo. Olivares Tiracanto es la marca que Bodegas Señorío de Librares ya tiene registrada en la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja y que da nombre a sus seis hectáreas de olivos ubicados en El Villar de Arnedo.

«Somos marquistas y comercializadores desde hace trece años y en este caso también hemos optado por un pequeño cambio de imagen», explica la hija y sobrina de los bodegueros. El galardón al esfuerzo llegaba este verano con la medalla de plata en Fruto Maduro concedida por la DOP al tiempo que la marca ya plantea nuevos horizontes en el plano del oleomercado. «Abordar el cultivo ecológico es nuestra próxima propuesta para mantener el interés de la familia por las sostenibilidad y la preservación del medio ambiente».

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