El Rioja

El auge de los pequeños vinicultores aficionados va de la mano de Corinox

«Esta campaña en la que, previsiblemente, quedará uva en el campo sin vendimiar es más propicia para que esos aficionados a la vinificación se animen a elaborar sus propios caldos», apunta desde la empresa riojana de inoxidables Corinox su dueño Roberto Lara.

Son muchos los que tiran de esas pequeñas viñas familiares o de las uvas que se han quedado en las cepas para producir algo con sello propio, una tendencia que «está en pleno auge porque en La Rioja existe mucha cultura y tradición en esta materia desde siempre, sobre todo en Rioja Alta, pero que este año se va a vender bastante», añade.

Pero para ser vinicultor por unos días hay que estar mínimamente provisto de los elementos esenciales. El ‘abc’ del acero inoxidable para la elaboración de vino en pequeñas cantidades se resume en un buen depósito siempre lleno para tener el vino estático, ya que con su cámara en la tapa que propicia un cierre hermético se evita que haya aire en su interior, sin olvidar las pequeñas prensas manuales de madera y las despalilladoras.

Además, para los más especializados, una buena despalilladora, una estrujadora, una encorchadora y embotelladora tampoco están de más. Una maquinaria profesional pequeña proveniente en su mayoría de Italia y que sitúa a Corinox como la empresa líder en este sector tanto para clientes directos como almacenistas que distribuyen a diferentes regiones del país.

Los elaboradores particulares suponen la mayoría de clientes de la empresa, quienes destinan ese vino a autoconsumo, pero también las pequeñas bodegas que nacen de esos aficionados o incluso las grandes que buscan elaborar pequeñas partidas especiales de forma artesanal o hacer muestreos hacen uso de los servicios de Corinox.

«No deja de ser un capricho para muchos, pero la diferencia con los tradicionales aficionados es que ahora son más profesionales, pasando de pisar la uva a emplear una pequeña prensa», destaca Lara. Más allá del vino, Corinox no cierra fronteras y también está abierto a los pequeños productores de aceite y sidra.

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