Agricultura

El mildiu, el pedrisco y el oídio ‘vendimian’ con antelación el campo riojano

El mildiu, el pedrisco y el oídio ‘vendimian’ con antelación el campo riojano

Racimo en pleno envero con daños de piedra y mildiu

El envero ya está aquí. Ya comienzan a madurar las primeras bayas de esta inusual campaña, caracterizada por los incesantes fenómenos meteorológicos que sin lugar a dudas van a producir importantes mermas en la cosecha. Y es que desde el campo riojano ya se señala a los responsables que están vendimiando las uvas: «El mildiu, el pedrisco y, en menor medida, también del oídio».

Aunque las enfermedades parecen estar “controladas”, según el técnico agrícola José Antonio Pérez, lo cierto es que muchos viticultores ya van por la séptima mano de tratamientos y no descartan una octava antes de los plazos de seguridad.

“En las últimas semanas se ha notado un pequeño repunte de manchas de mildiu en las zonas apicales de las cepas, sobre tejidos y hojas nuevas, pero gracias a los fungicidas y el viento del cierzo que ha acompañado se han podido controlar bien”, apunta Pérez. La llegada del envero, además, “está relajando las cosas porque los cambios en el metabolismo de la planta la hacen mucho menos susceptibles al ataque”.

Racimos enverados.

Pero no hay tregua para el viñedo. Nuevas previsiones meteorológicas auguran tormentas de cara a los próximos días y el riesgo de recontaminaciones está a flor de piel. “Todo dependerá de cómo transcurra el tiempo hasta mediados de agosto, que es cuando hay que dejar de tratar, pero si regresan las lluvias no se descarta echar otra mano de sistémicos, y ya sería la octava”, señala desde Quel el viticultor y perito agrícola José Miguel Martínez.

El mildiu afecta a la parte vegetativa de la planta, por lo que «es muy interesante emplear cobre como complemento a los fungicidas porque este tiene un efecto ligeramente fitotóxico, endurece tejidos y además ralentiza la actividad vegetativa de la planta. Mientras el racimo se cierra y comienza el envero, la cepa sigue creciendo debido a la alta disponibilidad de agua en el suelo», explica Pérez.

Racimo afectado por mildiu.

Hay que estar alerta, sin descuidarse tampoco de otras enfermedades de la madera como la yesca, cuya incidencia también se está haciendo notar por la alta tasa de transpiración a la que la planta se ve sometida por su gran cantidad de superficie foliar. El técnico recomienda por ello establecer un buen protocolo de profilaxis para este tipo de enfermedades.

Perspectivas de cosecha

Escasos meses quedan para coger la tijera, o bien la vendimiadora, y comenzar a recorrer las cepas. Pero cuando es el astro quien marca el ritmo, de poco sirve aventurar el futuro. “Por San Vicente de la Sonsierra hay viñas totalmente perdidas por el mildiu, pero todavía es pronto para pronosticar cosas. Hasta que la uva no entra en bodega no se sabe nada, aunque tampoco creo que este año califiquen la campaña de ‘excelente’ como han hecho con la de 2019”, apunta desde la localidad riojalteña el viticultor y bodeguero José Ángel Gil.

“La perspectiva de cosecha es cambiante y depende de las zonas. En La Rioja Media y Oriental, las zonas de altitud baja y media y con riego esperan una cosecha bastante buena, sobre todo las garnachas, que han cuajado muy bien. Pero en las zonas cercanas a los ríos y depresiones, sobre todo en los ecológicos, el mildiu se ha hecho notar mostrando viñas con hasta un 80 o 90 por ciento de daño. La pérdida de cosecha en los ecológicos se podría establecer, grosso modo y en estas fechas, en un 15 o 20 por ciento”, indica el técnico agrícola.

Pérez también apunta a las zonas más montañosas, con viñedos por encima de los 600 metros que han tenido unas tasas de cuajado muy bajas debido a la larga floración y los altibajos térmicos producidos durante esta. “Todo ello hace que ahora, visitando las viñas, te des de cuenta de que la producción es muy justa o incluso por debajo de los rendimientos normales”, indica.

Coincide en esta valoración Martínez, quien tras recorrer la geografía riojana, «desde Aldeanueva de Ebro hasta Sajazarra», apunta a que «los daños por pedrisco y hongos son numerosos, así que no van a sobrar kilos». Aunque Rioja Alta parece llevarse el palmarés con «viñas al cien por cien perdidas por zonas de Briones y Ábalos, las que pegan al río Ebro».

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