La Rioja

El Centro de Día Gonzalo de Berceo va recobrando vida

Pintura con mandalas, gimnasia al aire libre, espacio para labores de huerto, peluquería o gimnasio. El Centro de Día Gonzalo de Berceo recobra la actividad en esta ‘nueva normalidad’ acogiéndose a las medidas de seguridad.

Entre los cambios introducido en su reapertura el pasado 22 de junio se encuentran la reducción tanto de aforo a un 50 % (alrededor de 100 usuarios) como de plantilla: ahora 28 de 44 y sin personal de prácticas. Las personas que son trasladas hasta el centro en una misma furgoneta pertenecen a un mismo grupo de actividades para evitar segregaciones; se realiza desinfección de manos y ropa en diferentes accesos. Asimismo los usuarios, agrupados en salas en función de sus necesidades y capacidades, encuentran ahora cuatro estancias (en lugar de las siete anteriores) y los horarios, antes variados, se han regularizado: las personas agrupadas en la primera sala entra a las nueve de la mañana, mientras que los de la cuarta sala a las 10:30 horas. En total, en el Centro pasan ocho horas, comida incluida.

«Si es la primera vez que personas de la tercera edad acuden al centro, se les hace un test, además, se les toma la temperatura a diario primero en su domicilio, si es más alta que 37,1 º no acuden y al medio día, ya en el centro, se realiza otra toma», explica Elena García, directora del Centro.

Otro cambio importante para los trabajadores ha sucedido en los vestuarios. «Antes entrábamos por la puerta de acceso de los usuarios, ahora entramos por otra, nos cambiamos, nos desinfectamos y una vez pisamos el felpudo que tiene hipoclorito entramos a zona limpia». Además, si antes cada trabajador se ocupaba de lavar su ropa en casa, ahora han habilitado una zona de lavandería y desinfección acorde a las circunstancias.

Pasillo con recorrido señalado

Desde casa, la directora ha explicado que han mantenido el contacto con cada una de las personas que acudían al centro. «Lo que vimos es que cada día estaban peor, ha sido muy duro para ellos ya que no han tenido prácticamente nada de movilidad física y a nivel cognitivo se ha notado». Ahora, García explica cómo durante esta desescalada son muchas las personas que han decidido quedarse en casa. «Hay un numero importante de usuarios que, por un lado,  prefieren esperar hasta septiembre para volver, esperando a que se relajen las restricciones porque no les vienen bien los horarios de entrada, por ejemplo, y por otro los  usuarios cuyas familias no se atreven aun a que salgan de casa a expensas de lo que está pasando».

La mayor dificultad en esta etapa post-covid radica, según la especialista, en que los ancianos y ancianas recuperen el nivel cognitivo y físico en el que se encontraban antes del confinamiento. «Todos los días a la mañana se les hace la lectura del periódico para que se informen sobre cómo esta la situación, luego hacemos una actividad de terapia ocupacional como estimulación cognitiva y reminiscencia y después una de fisioterapia, bien a nivel individual o en grupo guardando la distancia de seguridad», enumera.

A nivel psicológico, la directora explica que al tratarse de «personas que han vivido situaciones de guerra o posguerra no les ha costado tanto entender la situación como podría pensarse»: «Lo entienden, les produce pena, pero están asumiendo que es algo que con el ritmo de la sociedad podía pasar, es un asunto que les produce mucha inquietud y curiosidad, por ello dedicamos una lectura al periódico todas las mañanas».

En cuanto a las actividades de ocio, antes de comenzar la jornada, los trabajadores ordenan carpetas para cada uno de los usuarios con su nombre y hojas, pinturas, fichas de bingo, cartones individuales y utensilios para la comida, con el fin de que usen los propios y no compartan. «A la desinfección y a la rutina de controlar más los procesos de limpieza te acostumbras, pero hay mucho trabajo para que recobren el nivel donde estaban, en reordenar los programas individuales con nuevos objetivos y valoraciones». Asimismo la especialista afirma que se echa en falta el contacto físico: «Antes el personal estaba constantemente al tanto de mimos, de caricias… ahora nada, pero como se les explica lo pueden entender, ahora la cercanía no existe debe de guardarse una distancia de seguridad».

Pintura en el Centro de Día Gonzalo de Berceo.

Peluquería en el centro de día Gonzalo de Berceo

El Centro cuenta con amplios espacios al aire libre, en uno de los jardines varias ancianas realizan gimnasia. «A mí la actividad que más me gusta es pintar», exclama una de ellas ante el asentimiento de las demás.

Gimnasia grupal en el centro de día Gonzalo de Berceo.

Gimnasia grupal en el centro de día Gonzalo de Berceo.

Detrás del jardin, se encuentra un pequeño huerto, un estanque y varias pajareras, un area de paz en pleno centro de Logroño para los usuarios.»Aquí me lo paso bien, pero mejor me lo pasaba en mi pueblo», cuenta entre risas Valentina, natural del pequeño de Alcañices, en Zamora. En el centro de día, se dedica a pintar sus librillos y a cultivar un pequeño huerto. «Yo antes era labradora, me he pasado la vida arando, cosechando, rodeada de vacas», cuenta mientras mira como crecen las fresas que plantó antes del confinamiento.

Valentina cuidando sus fresales.

Valentina cuidando sus fresales.

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