La Rioja

El paraíso de las aves en los Sotos de Alfaro, «prácticamente una selva»

Son muchas las maravillas naturales que se extienden a lo largo y ancho de La Rioja. Una de ellas, en las riberas del tramo medio del Ebro en La Rioja Baja: la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro; un ecosistema muy especial de bosques y aves que recorren las orillas del río que transcurre, de manera muy singular, creando y destruyendo meandros, islas y playas.

472 hectáreas conforman esta reserva además de otras 450 de zona periférica de protección. «A lo largo de siete kilómetros nos encontramos con bosques muy bien conservados, donde hay mucha riqueza de fauna, fundamentalmente de aves, aunque también podemos descubrir varias especies de mamíferos», cuenta Andrés Armendáriz, intérprete ambiental, especialista en aves y gerente de Avista Tours.

Foto: Andrés Armendáriz

En esta espectacular zona podemos encontrar a lo largo del año más de la mitad de especies de aves que se pueden ver en España, alrededor de 175 clases. «Es un lugar perfecto para pasear. Es un auténtico lujo, muy tranquilo y adaptado para sillas de ruedas. En definitiva, un recorrido muy relajante y bonito. Es prácticamente una selva».

Todo el que se acerque a los Sotos de Alfaro será partícipe de la naturaleza en plena ebullición. «Mientras paseamos, durante aproximadamente dos horas o dos horas y media, vamos observando la zona y, a través de prismáticos o telescopios, se puede contemplar las distintas especies de aves que llegan hasta aquí». Pero, quizá, mientras te pierdes en los plumajes de las aves, un visón europeo -una de las especies más amenazadas-, nutrias o castores pueden aparecer en el camino.

Foto: Andrés Armendáriz

Cigüeñas, garzas, cormoranes, mirlos, milanos, abubillas o martines pescadores son la especies que allí residen. «Sin embargo, gracias a las migraciones de las aves podemos encontrarnos con animales más difíciles de ver como el avetoro, el águila pescadora, o la pagara piquirroja. Todo depende de la época del año».

Foto: Andrés Armendáriz

Las familias más habituales son las garzas, los ánades y los pájaros forestales. Pero también los Sotos de Alfaro cuentan con una gran colonia de avión zapador. Un insecticida natural «que se come los mosquitos. Es un lujo tenerlos y más pasear por la zona y que no te pique ni uno. Estos pájaros comen entre 100 y 200 mosquitos por hora cuando están en la época de cría».

Un paraje de película

Durante el recorrido, casi al final, se establece una pasarela o soto inundado que va por dentro del propio bosque. Un entorno privilegiado donde la vegetación recobra protagonismo con su vergel único de chopos, álamos, sauces, fresnos y alisos. «Un entorno único donde la temperatura es muy agradable. Una vez dentro te ves inmerso en un concierto de música clásica, con los pájaros cantando una banda sonara muy curiosa y especial».

Tras esta pasarela, el camino termina en una playa de piedra. Un conjunto ambiental, paraíso de fauna y flora que se ha convertido en enclave obligado para ornitólogos y documentalistas, que han llegado a la zona para estudiar y grabar los encantos de los Sotos.

De hecho, el propio Andrés Armendáriz, junto con Fernando Ramia, llevó a cabo un documental llamado ‘Alfaro, el corazón del Ebro’. Una cinta de 55 minutos donde la riqueza natural y la estética del lugar dan paso al día a día de la fauna de los Sotos haciendo hincapié en su comportamiento. Y es que no sabemos lo que tenemos a nuestros pies. «La Rioja es una zona con un patrimonio natural envidiable y único. Mi objetivo con la gente que llega a los Sotos no solo es pasear, sino enseñar a ver».

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Foto: Andrés Armendáriz

Subir