El Rioja

De Holanda a Valverde: monovarietales para poner Rioja Oriental en el mapa

Quién le iba a decir a un holandés de nacimiento que su futuro iba a depararle una vida entre viñas y vinos en La Rioja más oriental. De biólogo a enólogo en Valverde desde 2013. Siete años después, se puede decir que Wandert Schaafsma ya es un riojano de pura cepa. El viaje, eso sí, no lo hizo solo. Su pareja, Laura Bozal, oriunda del municipio riojano, le acompañó de la mano en esta andadura vitivinícola hacia los viñedos de su padre.

Así comenzó la historia de Bodegas Lauwa, de las que no abundan en el panorama de las grandes y familiares marcas de Rioja. «Con mucha ilusión, porque siempre hemos querido crear nuestro propio vino. El que elaboraba mi suegro nos gustaba mucho pero queríamos lanzarnos a una elaboración más profesional para hacernos un hueco en el mercado, ya que la parte de comercialización siempre es más complicada», explica Wandert.

La clave no deja de ser la diferenciación, como bien sabe Lauwa, una de las pocas bodegas con la denominación de microbodega de Rioja. En pie desde 2017, sus 60 metros cuadrados y capacidad para 20 mil litros han permitido elaborar algo pequeño pero con valor. «Vinos artesanales producidos al cien por cien con tempranillo blanco, con una fermentación salvaje llevada a cabo con levaduras y bacterias autóctonas de las viñas», apunta el enólogo.

Los vínculos con su país de origen siguen ahí, y es que cada año exportan a Holanda cerca del 30 por ciento. En concreto, el padre de Wandert se lleva consigo 200 botellas de vuelta a los Países bajos anualmente. «Él es un apasionado de la ciencia como yo, pero además disfruta con las catas de vinos, así que cuando le conté mi proyecto en La Rioja se alegró mucho. ¡Y mis amigos de Holanda todavía más!», destaca.

Las raíces tiran mucho, pero lo que motivó también a esta pareja a instalarse en este recóndito municipio riojano fue el querer promocionar la zona, «porque Rioja Oriental tiene vinos muy buenos que ofrecer con una climatología y paisajes característicos que los hacen únicos», resalta Laura, también científica y, en su caso, experta en bioquímica. «Pocas bodegas como la suya se atreven a hacer vinos monovarietales, así que por algún sitio hay que tirar para competir con las más grandes».

El COVID-19, sin embargo, ha afectado a todas por igual. Bodegas Lauwa también se ha reinventado en sus canales de comercialización, aprovechando las plataformas digitales para ampliar su red de clientes. Amazon, las redes sociales y la venta directa han sido las principales herramientas que han permitido que esta joven firma siga adelante con tan solo el trabajo de sus dos propietarios que a su vez ejercen de técnicos, enólogos y viticultores.

El vino ha estrechado lazos, pero esta pareja ya venía trabajando mano a mano en el mundo de la neurociencia, en concreto en el Parque Tecnológico de Zamudio (Vizcaya). A camino entre una comunidad y otra, ella mantiene su puesto trabajando en la investigación contra el cáncer, mientras que los fines de semana se desplaza a su pueblo para encargarse de las viñas. «Soy un apoyo para Wandert, aunque él es quien se encarga de la administración y de la gestión de la bodega en general», apunta la riojana.

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