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El divorcio entre Eurochamp y Riberebro, camino del juzgado: 26 millones

Los divorcios siempre son así: traumáticos, caros y con daños colaterales. Da igual que sean matrimoniales o empresariales. Siempre pasa lo mismo. Poco duró la felicidad de la unión entre Riberebro y Eurochamp, las dos grandes productoras del champiñón en La Rioja. Ese ‘enlace’ empresarial se consolidaría en 2011 a través de una ‘joint venture’, pero desde hace ya tiempo la cooperativa con sede en Autol (Eurochamp) se sentía más como un mero proveedor que como un aliado, así que decidió ‘separarse’ de su socia.

En un principio, como todo divorcio, se intentó solucionar de manera amistosa. La cooperativa estaba dispuesta a cerrar un acuerdo, pero entonces Riberebro empezó a dejar facturas sin pagar, según se ha desvelado en la Junta que se celebró este viernes en el salón de actos de Pradejón y confirmaba a este medio José Antonio Royo, director general de Eurochamp. «Nosotros hemos intentado por todos los medios llegar a un acuerdo y dar oportunidad al diálogo. A nadie nos gusta la idea de ir a los juzgados, pero nos hemos visto obligados porque Riberebro lleva dos años esquilmando a nuestros cooperativistas», comentaba.

La idea inicial era adquirir la línea de negocio, el centro logístico de Alfaro y asumir a los trabajadores que se dedican al champiñón en conserva. «Eurochamp dispone de los recursos para la operación», cuenta Royo. Se había conseguido la financiación necesaria y el gobierno regional estaba por la labor de declarar de Interés Estratégico Regional el proyecto de inversión de la sociedad agraria, como así hizo. La discrepancia entre las dos productoras era, como suele pasar en todo divorcio, por una de las cantidades más pequeñas del acuerdo: la de las facturas sin pagar (4,5 millones de euros). «Es complicado llegar a un acuerdo con alguien que está dejando de pagarte cada mes 200.000 euros», explica José Luis Royo, recordando que tienen un «compromiso» con el contrato que se firmó en su dí. «Tenemos que seguir trabajando con ellos y lo vamos a cumplir», recalca.

Ahora Eurochamp ha presentado una demanda contra Riberebro por un valor de 26,5 millones de euros en la que se incluye el incumplimiento de contrato y los 4,5 millones de euros que Riberebro debe, según la cooperativa, 3,5 millones de euros de 2019 y un millón de euro de este año. Además, se prepara una querella criminal contra los que todavía son sus socios. «Cuando las razones de la otra parte son peregrinas no hay otro camino de los juzgados aunque sabemos que Riberebro se mueve bien en ese terreno», explica José Antonio Royo.

Pese a lo tirante de la situación, Eurochamp sigue abierta al diálogo. «Mi teléfono está disponible para podernos reunir y llegar a un acuerdo siempre y cuando se nos pague lo que se nos debe», asegura.

Mientras tanto, el sector tiembla. Los problemas de las dos empresas afectarán sin duda a uno de los mayores sectores de la economía riojana. Eurochamp mueve algo más de la mitad de un sector que produce anualmente más de 70.000 toneladas de champiñón y unas 7.000 toneladas de setas, que engloba toda las actividades que integran la cadena de valor de este producto: compostaje, cultivo y comercialización. Además, ha conseguido asentar la población de municipios como Pradejón, Autol y Ausejo. Ni más ni menos que 3.000 riojanos viven directamente de este sector estratégico en La Rioja.

Los miembros de Eurochamp ya han acordado que el próximo 10 de julio realizarán una concentración a las puertas de la central de Riberebro.

Preocupación en el sector y los municipios implicados

«Si no se soluciona el problema el sector puede colapsar», explica Francisco Tomás, presidente de la Asociación Profesional de Productores de Sustratos y Hongos de La Rioja, Navarra y Aragón (Asochamp). La asociación se ha ofrecido como mediadora del problema «por el bien del sector y especialmente de los cultivadores que pueden ser los más afectados», explica. Los hijos siempre son los más perjudicados en cualquier divorcio.

Óscar León es alcalde de Pradejón. «Claro que hay preocupación. A todo esto se suma a que el sector no pasa por un buen momento y si no se hace algo podemos ver cómo se hunde», reconoce. En su municipio, el noventa por ciento de la población vive de una forma u otra del champiñón. «Es el sector que mueve todo el pueblo», asegura.

Catalina Bastida, alcaldesa de Autol, pide «prudencia» y «cautela». «Para Autol, tanto Eurochamp como Riberebro son parte importante del motor económico. Ójala lleguen a buenos acuerdos», comenta.  «Yo, como alcaldesa, poco o nada puedo hacer salvo estar a disposición de un buen acuerdo que favorezca al sector y a todos los que trabajan en ambas sociedades», concluye.

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