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Naturaleza, aventura y gastronomía en el corazón de Los Cameros

*Artículo realizado en colaboración con La Rioja Turismo

Extensos bosques naturales, increíbles saltos de agua e hipnóticas cascadas. Elementos que podrían formar parte del paraíso natural riojano. El Parque Natural de Sierra Cebollera se ha convertido, por méritos propios, en el edén perfecto para disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.

Más de 23.000 hectáreas y cumbres de 2.000 metros de altura que recuperan los antiguos bosques después de siglos de intensa trashumancia en las tierras de Cameros. Tiempo que ha dejado huella con sus corrales, chozos pastoriles y ermitas. Y para descubrir el lugar de la mejor manera posible, el Centro de Interpretación del Parque Natural.

Situado en Villoslada de Cameros, es parada obligatoria para quien quiera conocer las peculiaridades de un parque donde la convergencia de dos influencias climáticas, mediterránea y atlántica, derivan en una peculiar variedad de especies de flora y fauna.

Jesús Malumbres, coordinador del equipo de educadores del centro, confiesa que «saliendo de una situación tan peculiar como la que hemos vivido, con un confinamiento tan duro, el Parque Natural nos ofrece una amplia variedad de ecosistemas y paisajes que nos invitan a realizar a cabo muchas actividades al aire libre».

Experiencias destinadas a sectores diferentes de la población: «Grupos familiares con niños; paseos por una red de senderos de casi noventa kilómetros con distintos grados de extensión y dificultad; y actividades guiadas por especialistas».

En total, 52 actividades durante todo el año que se complementan con una exposición permanente sobre las características más singulares del Parque Natural o una proyección donde se explica la evolución del paisaje a través de la historia. «En estos momentos, los centros de visitantes permanecen cerrados, pero en un plazo razonable se volverá a abrir al público. Aun así, el teléfono del Parque (941 468 216) está atendido en todo momento para cualquier duda, pregunta o curiosidad».

Deporte y aventuras en plena naturaleza

Dentro del propio Parque Natural, donde el entorno está por encima de todo, una instalación de mas de 11.000 metros cuadrados promete hacer las delicias de pequeños y mayores. Circuitos con torres de madera, puentes colgantes de cuerdas, escalada en rocódromo y tirolinas son algunas de las muchas actividades que se pueden disfrutar en el Parque Aventura «Sierra de Cameros».

«Además de la diversión y los juegos, el simple hecho de estar en la naturaleza, en un paraje precioso, cuidado y equilibrado es de agradecer. Siempre nos hemos destacado por ser un sitio tranquilo, familiar, sin filas… Seguimos con el mismo espíritu en un entorno seguro y amplio dentro de un marco espectacular. Es increíble la sensación de hacer una actividad divertida donde se respira relajación por todos los sitios», explica Rafael Loyo, gerente del Parque.

Un circuito de mini golf, otro de tiro con arco, un Tubby, -tobogán de montaña de cincuenta metros, por donde los visitantes podrán deslizarse con un donuts neumático-, o el novedoso Archery Tag, -juego de estrategia en equipo, similar al paintball pero utilizando arcos y flechas con puntas de espuma-, completan la oferta de este paraíso de la diversión.

«Siempre con las medidas de seguridad pertinentes. Ahora hemos colocado varias mesas de madera tipo picnic destinadas a cada unidad familiar o grupo que venga para que descansen y puedan dejar sus cosas de forma segura», añade.

Cocina pastoril

Situada en pleno espacio natural, La Venta de Piqueras fue un antiguo descansadero de ovejas. Un lugar tradicional muy vinculado a la trashumancia, donde tiene su sede la Hermandad de las Trece Villas de Cameros desde los tiempos de La Mesta. Conchi Ortega, su abastecedora desde hace siete años, destaca que «es un sitio aislado en plena naturaleza donde el aire se respira libre y se puede disfrutar de la auténtica comida casera».

Las tradicionales migas de pastor, los caparrones, las patatas ‘a la riojana’ o las menestras forman un gran tándem de primeros platos a los que acompañan «un delicioso bacalao ‘a la riojana’, las albóndigas con boletus y todas las variedades de cordero. Lo que encuentra el cliente que llega hasta aquí es comida de cuchara, cuenco y cantidad».

Lugar de encuentro desde hace años de todos los motoristas de La Rioja, Concha señala que pese a la situación «tan mala» vivida estos últimos meses, desde que se levantaron algunas restricciones han recibido a mucha gente de la propia región. «Y eso se agradece porque a veces nos olvidamos de los tesoros que tenemos en nuestra comunidad».

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