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«Somos personas cercanas y, sobre todo, servidores públicos»

*Artículo realizado en colaboración con el Gobierno de La Rioja

Han trabajado sin descanso, como siempre, pero con un plus añadido: enfrentarse a un enemigo invisible. Su esfuerzo y profesionalidad durante la crisis sanitaria ha hecho que el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil hayan vivido un periodo donde han unido sus tareas habituales con todas las derivadas del control y cumplimiento de las medidas impuestas por un estado de alarma que ha trastocado la vida de todos.

«Después de que lo peor haya pasado, seguimos con fuerzas y ganas. Ha sido muy difícil porque hemos tenido que controlar a toda la población, a los buenos, los medios buenos y a los malos. Nos enfrentábamos a un desconocido intangible y al principio fue muy complicado interiorizar esa situación», explica Alfonso Ruiz Petrirena, inspector jefe y coordinador del dispositivo operativo durante esta crisis.

Los agentes han llevado a cabo numerosos servicios y actividades que se salían completamente de sus labores habituales. «Ha sido muy extraño. Sobre todo trabajar en una ciudad vacía o actuar en los hospitales con personas que estaban infectadas, pero el alto grado de ayuda y compromiso de la población ha sido fundamental».

La Guardia Civil ha sufrido durante la pandemia de COVID-19 una de las muertes más dolorosas. El teniente coronel y jefe del Grupo de Acción Rápida (GAR), Jesús Gayoso, designado como Riojano de Honor 2020, fallecía a causa del virus. «Fue un golpe muy duro», reconoce el portavoz de la Guardia Civil en La Rioja, Miguel Ángel Sáez, aunque entonces notaron el calor de toda la sociedad: «Las muestras de cariño han sido innumerables. Estamos muy agradecidos».

Un estímulo para continuar con su labor al frente de esta crisis, que ha tenido como parte importante el control de la movilidad en las carreteras. «La mayoría de los ciudadanos ha cumplido y ha sido responsable. Los controles se han desarrollado sin incidencias», añade Sáez, quien también destaca la buena predisposición de los riojanos hacia su labor. «Nos agradecían mucho nuestra presencia en las calles y los pueblos».

De hecho, el instituto armado ha auxiliado a 127 ciudadanos que se encontraban heridos, enfermos o en situación de dependencia. «Hemos apoyado a las autoridades sanitarias y judiciales para cumplir con su labor, hemos ayudado a los colectivos más vulnerables y desfavorecidos para su asistencia, protección y seguridad; y hemos colaborado con los centros docentes para la entrega al alumnado de material didáctico e informático», rememora el portavoz de la Guardia Civil. Por último, pone el acento en que diariamente han manteido la seguridad en hospitales y centros de salud, transporte de viajeros, de suministros y de distribución de productos de primera necesidad.

Han sido meses difíciles, pero como en todo en esta vida, hay que extraer las cosas positivas que la pandemia nos ha dejado. Enseñanzas que no podemos olvidar. «La capacidad de reacción del Cuerpo Nacional de Policía ha sido excelente, pero si algo así volviera a ocurrir -ojalá no- actuaríamos con más rapidez y sabiendo lo que la sociedad espera y demanda de nosotros. Este escenario nos ha dejado una lectura clara: si queremos, podemos, porque somos una gran nación y lo hemos demostrado. Eso sí, ahora no podemos dar un paso atrás y cometer los mismos errores».

La reestructuración y distribución del trabajo ha sido importantísima para el buen hacer de la Policía. Desde la Unidad de Participación Ciudadana, su delegado, el subinspector Guillermo Serrano, señala que han trabajado de forma directa en varios planes que iban desde las ayudas a los mayores hasta las mujeres maltratadas o las familias con asuntos de educación.

«Acudimos a las residencias de mayores preguntando qué problemas podían tener y así resolverlos. Entre ellos, facilitar que los trabajadores de los centros que vivían en otras localidades pudieran desplazarse sin problemas. Además, les hemos llevado donaciones de alimentos que nos llegaban o canalizábamos las peticiones de material sanitario por parte de los profesionales que allí trabajaban».

Alfonso Ruiz Petrirena y Guillermo Serrano

El cambio en su rutina más emotivo ha sido el acercarse hasta una residencia donde los usuarios «estaban muy bajos de moral». «Les sorprendimos con diez coches patrulla, pusimos música y vimos cómo, aplaudiendo desde sus ventanas, sus caras cambiaban. Fue algo muy emocionante». Además, la iniciativa de felicitar los cumpleaños acercándose hasta los balcones ha sido muy aplaudida por los riojanos. «Un cumpleaños especial e inolvidable fue el de una señora de cien años que estaba sola. Sus hijos no podían ir a verla y nosotros quisimos hacerle un pequeño homenaje».

Pero aquí no paran las ayudas del Cuerpo Nacional de Policía. Desde esta unidad han querido facilitar varios servicios sociales a personas enfermas y mayores que carecían de este apoyo; han colaborado con el Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja para detectar posibles víctimas de maltrato; o han intercedido entre bancos y residencias para que los ancianos pudieran cobrar su pensión sin salir del centro.

Serrano no duda en aplaudir la entrega al doscientos por cien de sus compañeros en esta pandemia. «Todo el mundo quería estar trabajando y haciendo lo que fuera necesario, y muchas veces sin importar las consecuencias».

La unión hace la fuerza

Los homenajes se han repetido durante varios meses en los balcones riojanos, pero «nosotros también sentíamos que teníamos que hacer lo mismo con toda la población que estaba poniendo tanto esfuerzo en permanecer en sus casas», señala Miguel Bastida, oficial de policía de coche radiopatrulla Z-20 de la Policía Nacional desde hace casi veinte años. Quizá esta situación provocada por el COVID-19 haya cambiado la impresión que la gente tiene de estos profesionales. «Creo que ahora nos perciben de otra forma. No solo somos a los que hay que llamar cuando algo malo pasa, sino que los ciudadanos se han dado cuenta de que somos personas cercanas y, sobre todo, servidores públicos».

Junto con Bastida, Juan Antonio Díaz se expone diariamente en primera línea de fuego. «Somos polifacéticos, siempre en el barro, enfrentándonos a cualquier caso». Díaz reconoce que los homenajes y agradecimientos que están recibidos son conmovedores, «pero no somos héroes, somos policías, y hacemos nuestra labor lo mejor que podemos».

Miguel Bastida

Ambos reconocen que su manera de trabajar ha cambiado. «Ahora hay que guardar el distanciamiento a la hora de intervenir y eso dificulta las cosas. Además, antes te exponías tú solo al peligro, pero ahora la preocupación de poder contagiarte e infectar a tu familia pesa mucho». El miedo no es una palabra que describa a estos profesionales. «Asumimos el riesgo y tiramos para adelante, pero el respeto por lo desconocido, y más al principio, siempre está ahí».

Sin duda son claros protagonistas de esta pandemia. «Como policías tenemos que afrontar lo que venga. Nuestra profesión es totalmente vocacional. Te pones el uniforme y asumes lo que llegue». Si algo han aprendido de esta crisis es que «en equipo todo se puede». La confianza ciega en sus compañeros es tal que, ante esta situación, han tenido que cooperar y trabajar unidos policías de diferentes brigadas. «Y ha sido todo un éxito. Estamos muy orgullosos del trabajo que hemos hecho y de la coordinación que hemos tenido».

Juan Antonio Díaz

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