El Rioja

Las bodegas afrontan un año excepcional con la restauración a paso lento

Las bodegas afrontan un año excepcional con la restauración a paso lento

Con la reapertura (parcial) de la hostelería, las bodegas comienzan a retomar su actividad comercial, aunque en marchas cortas. “Hay que ser realistas, porque el consumo de vino al que estamos acostumbrados no va a volver a corto plazo, además no es el gran protagonista en las terrazas”, apunta  Fernando Leza, de Bodegas Leza García, y añade que “quienes están vendiendo Rioja ahora son las grandes bodegas que tienen líneas abiertas en la gran distribución”.

Es prematuro avecinar cómo va a ir la vendimia 2020, “se puede hablar, pero no asegurar”, recalca Miguel Martínez. Desde su bodega Heredad Martínez Castillo en Cuzcurrita de Río Tirón asegura que esta campaña “adelantada” sitúa a agricultores y bodegueros frente a una “nueva situación que habrá que esperar para ver cómo se desarrolla”. En su caso, destinaba el cien por cien de sus vinos a la restauración y ahora registra unas ventas por debajo del 60 por ciento de lo normal.

No tanta presencia en restauración como sí de cara al turista tiene Berta Valgañón con sus vinos Pretium. “Vendo directamente al consumidor, visitantes, principalmente, y algún que otro restaurante. Pero lo qué más estoy notando es un crecimiento en el volumen de exportación que antes no tenía y que me sorprende. Además, como no hago vino de año no he sufrido el problema de no dar salida al producto con el cierre del Canal Horeca”, señala la agricultora y bodeguera.

Sin embargo, Valgañón es consciente de que “es un problema nacional que va a afectar notablemente al consumo de vino”, siendo los suyos unos artesanos de “gama media”. En su caso, también es vendedora de uvas. Solo elabora unas 10.000 botellas anuales y tiene clara una cosa: “Todavía no me han asegurado que me vayan a recoger las uvas, pero depende del precio al que me las paguen me plantearé elaborar yo el vino”.

Desde Bodegas Familiares de Rioja, su presidente Eduardo Hernáiz recalca la importancia de estar a pie de viña continuamente en un año que se prevé “complicado” de cara la vendimia “por las incesantes lluvias y la cantidad de gasto invertido en tratamientos”. Por eso, “no hay que descuidarse, mantenerse alerta y realizar un buen desniete y deshojado para conseguir la máxima calidad y evitar problemas de rendimiento ocasionados por un indebido ahorro en costes”.

Valorando el estado de la vid de cara a su cosecha, aunque con prudencia por la premura del momento, Hernáiz considera que se espera buena fertilidad y producción, “aunque no es cantidad justo lo que Rioja necesita ahora mismo porque probablemente no se recoja el cien por cien”. Sin embargo, desde la Asociación ya se ha transmitido “tranquilidad” a todos los agricultores que entregan en sus correspondientes bodegas asociadas para asegurarles la recogida. Algo en lo que coincide Martínez: “Vamos a respetar la recogida de uva de nuestros clientes. Nadie se va a quedar tirado”.

Lo “bonito” está en la diferencia

Bodegas Leza García, con la mayor parte de su núcleo comercial enfocado en el canal Horeca, omite lo que para muchos elaboradores ha sido una vía de escape para su negocio durante los meses de confinamiento: “No practicamos la venta ‘online’, el marketing o el enoturismo. Apostamos más por la exportación y la restauración y vamos a seguir apostando por encontrar distribuidores en el panorama internacional. Con nuestro volumen no podemos trabajar en todos los canales”.

Pero Leza asegura que lo “bonito” es eso, “que cada bodega se dirija hacia un punto diferente, emplee canales distintos de venta para abarcar todas juntas un mayor público”. El objetivo común no deja de ser llegar a ese consumidor final “porque el cambio de hábitos derivado de esta crisis sanitaria es evidente”.

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