Crisis del Coronavirus

División en los coles riojanos: partidarios del regreso y de seguir en casa

Una vuelta al cole un tanto especial ha sido la protagonista de este martes. Casi 250 alumnos riojanos han vuelto a llenar sus estuches y mochilas para regresar a lo que, en situación normal, es su segunda casa. Nerviosismo por parte de todos: alumnos, docentes y profesores, pero medidas de protección y seguridad extremas para evitar cualquier imprevisto han reinado en todos los centros que han abiertos sus puertas.

Sin olvidar que la vuelta, tanto de alumnos como docentes, es totalmente voluntaria, «casi todos los chicos seleccionados por los profesores para llevar a cabo con ellos estos días un trabajo de apoyo y refuerzo han venido», indica María José Birigay, tutora de primaria en el Duquesa de la Victoria. Hsta el momento, este centro ha decidido organizar su calendario en sesiones de cuatro horas a la semana repartidas en dos días, teniendo en cuanta que hay que compatibilizar el trabajo en el colegio y el que se sigue haciendo de manera online.

Además de incidir en Matemáticas, Lengua e Inglés, el Duquesa de la Victoria quiere aprovechar estas horas para que los alumnos aprendan a manejar mejor las tecnologías y la plataforma de trabajo para que, en sus casas, puedan realizar las tareas de manera más fácil.

María José cuenta que la llegada este martes de los alumnos al colegio ha sido emocionante. «Tenían ganas de volver, y eso se ha notado». Nada más llegar a la puerta principal del centro ya han tenido que limpiarse las manos con hidrogel y a cada uno se le ha repartido una mascarilla. Una vez en el patio se han dispuesto en varias filas guardando siempre la distancia de seguridad. Pasito para adelante y de nuevo en los pasillos del colegio, donde se han colocado varias alfombras para que los chicos pudieran limpiarse las suelas de los zapatos. Escaleras arriba les esperaba su aula. Toda organizada, limpia y ventilada, con los pupitres que no se utilizan aparcados al final de la clase mientras los demás se disponían salvando las distancias. De nuevo un poco de gel en las manos y a empezar.

Al principio de la mañana los alumnos dos horas parecían eternas pero «se les ha pasado el tiempo volando. Se han dado cuenta de que estando tan poquitos se aprovecha mucho más el tiempo y se trabaja mejor». Hora de volver a casa, misma rutina. Lavado de manos y salida escalonada por cursos para no cruzarse.

Mientras unos vuelven…

Por su parte, el CEIP San Lorenzo de Ezcaray ha decidido volver a las clases este miércoles. «Vamos a hacerlo en grupos pequeños para ver cómo vamos organizándonos», señala Raúl Díaz, director del centro. Por el momento van a iniciarse en esta singular ‘vuelta al cole’ en pocas sesiones, manteniendo también el sistema a distancia «que tan bien está funcionando». Díaz reconoce que ante una enseñanza presencial no hay nada mejor, pero «ante las circunstancias, hay que saber adaptarse de la mejor forma posible».

Desde el colegio, los propios profesores han elegido a los alumnos de cuarto, quinto y sexto de Primaria que, según sus baremos, más pueden beneficiarse del apoyo. Además, antes de empezar, el centro ha querido mandar un mensaje en forma de vídeo donde expone todas las rutinas necesarias para un buen regreso a las aulas.

Otros siguen quedándose en casa

Como bien se recalcó en su momento, la vuelta es voluntaria, por ello, muchos centros de La Rioja han preferido seguir con la educación a distancia. Es el caso del Bachillerato Santa María, donde se han quedado en casa «por la seguridad de los chicos. Nos daba miedo exponerlos y que alguno se contagiara. Sobre todo los alumnos de segundo de Bachillerato, que tienen cerca la EBAU», afirma Ana Ochoa, directora pedagógica de Bachillerato Santa María y profesora de Física y Tecnología Industrial.

Desde el equipo directivo de Santa María han comprobado como, con mucho trabajo y esfuerzo, «la cosa está funcionando muy bien y los alumnos están muy contentos. Por tres días no nos parecía lógico remover demasiado y ponerlos en peligro, sobre todo ahora que hemos llegado a un entendimiento y equilibrio buenísimo digitalmente hablando».

Ana sigue la línea de sus compañeros y sabe que una educación presencial no es comparable con nada, por ello «hemos intensificado el contacto con los alumnos, hablamos con ellos por teléfono e intentamos solucionar todas sus dudas». Ochoa reconoce en esto momentos hay que arropar a los alumnos y a las familias más que nunca, por eso «yo, personalmente, además de ayudarles con la materia hago un poco de psicóloga».

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