El Rioja

El personal de Bodegas Pujanza, reconfigurado para trabajar en la espergura

Carlos San Pedro

En 40 hectáreas de viñedo, a los pies de la Sierra Cantabria, el trabajo se centra, ahora más que nunca, en trabajar la materia prima de los vinos a pie de campo y, si es necesario, con toda la bodega volcada por sacar adelante las labores de espergura. Bodegas Pujanza también se ha reconvertido con la llegada del COVID-19, aunque no solo en la venta directa y el uso de plataformas digitales.

«Lo fundamental hora es sacar adelante el viñedo y, dadas las complicaciones para contratar a trabajadores temporales, todo el personal de la bodega hemos cambiado de trabajo para retornar a los orígenes porque todos alguna vez hemos estado en el campo. Una forma también de evitar acogernos al ERTE y recortar los sueldos, teniendo en cuenta que ahora el trabajo en bodegas en más flojo», relata el fundador, propietario y director técnico de esta pequeña bodega familiar de Laguardia.

Eso sí, el mercado de ventas no lo dejan de lado y, a pesar de comercializar principalmente con hostelería, han sabido buscar una alternativa para dar salida a sus vinos, aunque esas ventas no compensen la facturación de antes: «El mes de abril ha sido un auténtico desastre, el peor desde hace veinte años cuando fundamos la bodega, así que la venta directa a particulares nos está salvando un poco».

Aunque el paso a una tienda online todavía no lo han dado. Por el momento, gestionan estos pedidos a domicilio vía email y por teléfono y asegura que «una vez la situación mejore, no va a dejar de lado a esos clientes que se han acordado de ellos en estos momentos». La inmersión de la bodega en el e-commerce, apunta, «vendrá más adelante, con tranquilidad», porque su trabajo se centra mucho en el campo.

Sin embargo, las circunstancias a veces obligan a uno a avanzar más rápido de lo esperado. San Pedro tenía previsto presentar su nuevo vino ‘La Paul’ en abril ante diversos clientes nacionales e internacionales. Y así lo hizo, aunque el formato no fue el previsto: «Llevábamos trabajando en él desde 2016, pero tuvimos que afrontar la situación e improvisamos un directo de Instagram para darlo a conocer. La verdad que fue todo un éxito y la gente no ha dejado de pedírnoslo».

Este agricultor y bodeguero fija ahora la vista en la reapertura del canal de hostelería y apunta que el mes de mayo ya se empieza a percibir de otra forma: «Los clientes de bares y restaurantes ya nos llaman y nos aseguran que cuentan con nuestros vinos para cuando vuelvan a trabajar, así que estamos en cierto modo tranquilos. En estas situaciones no queda otra que apoyarnos los unos a los otros».

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