El Rioja

Marqués de Cáceres alerta a varios proveedores de que no comprará uva este año

El mercado del vino no pasa por uno de sus mejores momentos, a pesar de que muchas bodegas apuren todas las formas posibles de venta directa en plena época de confinamiento. La epidemia del Covid-19 se ha llevado consigo la exportación pero también el comercio a nivel nacional con el cierre de hoteles, restaurantes y bares (canal Horeca). El resultado: un abundante excedente de uvas y vinos en las bodegas riojanas imposible de colocar.

Uno de lo mayores temores de los viticultores riojanos ya se ha hecho evidente. Algunos de estos agricultores han recibido un documento escrito donde la bodega Marqués de Cáceres, a la que habitualmente venden las uvas, les ha comunicado que no podrán recibir su producción generada de esta vendimia 2020.

Un caso aislado y que ni siquiera afectará a todos los proveedores de la bodega. Se espera no se generalice entre el sector bodeguero a escasos meses de comenzar la campaña y con la preparación previa del viñedo ya en marcha.

«Eso solo provocaría una caída del mercado de Rioja. Lo que hace falta es buscar el equilibrio sin dejar de lado a los agricultores porque estos son parte del juego», apunta el presidente de la Asociación para la Defensa de la Viticultura de La Rioja Alta (AVIRA), Miguel Martínez. Por el momento, ya se espera la reducción de los rendimientos en un 85 por ciento y de un 68 para la transformación: «Es lo único que podemos hacer los agricultores, reducir parte de nuestros ingresos. Después toca sentarse y negociar el precio de la uva»

La carta, que ya se ha hecho viral entre el sector agrario, augura una amenaza para los viticultores riojanos que esperan que el resto de bodegas de Rioja no tomen la misma decisión. En ella, alegan como motivos de dicha decisión la «fuerte y súbita contracción de la demanda de vinos que obliga a reordenar las previsiones de suministros de uvas y vino para la próxima campaña», así como la «suspensión inmediata de muchos de los pagos de los clientes en los vencimientos de estos meses ante la imposibilidad por parte de los distribuidores de cobrar a su vez a bares, restaurantes y hoteles».

«Como consecuencia, nuestras ventas sufrirán un retraso importante este 2020 que generará excedentes imprevistos de vinos y que nos obliga a reducir de manera sensible nuestras compras y elaboraciones en la próxima campaña. Máxime cuando los excedentes generados carecen de salida previsible dentro del propio sector de Rioja», añaden desde la bodega.

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